Las Hermanas Hospitalarias del Espíritu Santo, Canonesas del Espíritu Santo o Comandadoras del Espíritu Santo son una orden monástica femenina formada por una federación de comunidades independientes. Son la rama femenina de la Orden Hospitalaria del Espíritu Santo, orden religiosa católica de tipo militar hospitalario, fundada por Guido de Montpellier a finales del siglo XII para dar atención a los pobres, enfermos y niños abandonados.

Historia Guido de Montpellier, a finales del año 1195, instituyó en Montpellier una cofradía de laicos que se debían de ocupar de la atención a los enfermos y de obtener recursos para mantener el hospital que también había hecho construir, dedicado a Santa Marta. Además, redactó una regla de vida, que fue aprobada por el obispado de Magalona y por el Papa Inocencio III el 23 de abril del 1198 en la bula His pricipue; el mismo Papa la confirmó en la bula Religiosam Vita del 25 de noviembre del mismo año. El Papa, entonces, dedicó el instituto al Espíritu Santo y convirtió la cofradía en una orden militar hospitalaria, con un fuerte componente religioso, igual que la Orden de San Juan de Jerusalén, pero sin la función militar, sino sólo hospitalaria. De hecho, solo se creó una milicia en el siglo XIII, y fue disuelta en el año 1459 por Pío II.

El carisma de la orden era, para Guido, de reproducir el ideal de caridad universal, atendiendo a los afectados por las miserias del cuerpo y del espíritu, dándoles una atención global. Así pues, los niños abandonados eran recogidos y educados, los enfermos curados y atendidos, y se daba techo y comida a los necesitados. Su idea fundacional era que la caridad no era sino un acto de justicia.

La orden era doble, ya que tenían cabida miembros de ambos sexos, y tenía diferentes tipos de miembrosː

Religosos, que hacían votos solemnesː frailes (después canónigos regulares), monjas, clérigos y oblatos. Además de los votos de pobreza, obediencia y castidad, hacían un cuarto voto de servicio hacia los pobres y los enfermos, llegando a arriesgar la propia vida. Laicos, que hacían votos simples, con las mismas tareas de atención que los religiosos.

Las monjas y mujeres laicas se encargaban, habitualmente, de la atención a las mujeres enfermas y de la educación.

Expansión Pronto, las ciudades vecinas llamaron a la orden, que fundó casas en Millau, Largentière, Barjac... y en otras ciudades más lejanas como Marsella y Troyes. En Roma, donde Guido fue para obtener la aprobación de la orden, fundó los hospitales de Santa Ágata y el de Santa María, en el Trastevere. En el año 1203, el duque Odón III de Borgoña hizo donaciones y fundaciones a favor de los hospitalarios y fundó un hospital en Dijon, donde llamó a los frailes de la orden de Montpellier. En el año 1204, Inocencio III encargó a Guido la gestión del Arcispedale di Santo Spirito de Roma, el más importante de la ciudad y uno de los mayores hospitales de la Europa medieval.

A imitación del Papa, otros gobernantes europeos abrieron hospitales llamados del Santo Espíritu, algunos de los cuales fueron encomendados a la orden; al finalizar el siglo XIII, ya había unos cientos de hospitales de la orden en Italia (especialmente en Borgoña y el Franco Condado), Flandes, Suiza, Inglaterra, Polonia, el Sacro Imperio Romano Germánico, en la Península Ibérica... En el siglo XV, la orden tenía más de un millar de casas en Europa, 400 de ellas en Francia.

Durante los siglos - , la orden se dividió en dos ramas, la rama francesa y la italiana. Especialmente en la francesa, se produjo una crisis que la llevó al declive y supresión de la orden en el año 1776. Mientras, la rama italiana continuó su existencia hasta que fue suprimida por Pío IX en el año 1846.

Al ser suprimida la rama francesa de la orden, las Hermanas del Espíritu Santo o Hermanas Hospitalarias del Espíritu Santo continuaron su tarea de caridad en solitario. Intentaron ponerse bajo la jurisdicción del gran maestre de la rama romana, pero al no ser posible, pidieron pasar al derecho común, es decir, tener la jurisdicción de los obispos de cada comunidad. Así lo hicieron las hermanas de Poligny, de Gray y de Besançon. En el año 1777, las de Neufchâteau y Vaucouleurs fueron acogidas por la diócesis de Toul.

En Alemania, había casas de hermanas en Memmingen y Bad Wimpfen, hasta que fueron secularizadas en el año 1803. Las hermanas de Neufchâteau se marcharo en el año 1842 a Rouceux, donde se instaló la casa madre, con una superiora general. Las de Poligny fueron restablecidas después de la Revolución Francesa, y continuaron su tarea, especialmente con los niños y la gestión de orfanatos. Las Hospitalarias del Espíritu Santo de Poligny se unieron en el año 2003 a las Hijas del Espíritu Santo.

Actividad y difusión Las miembros femeninas se hacían cargo de los niños abandonados, independientemente de su sexo, y de las mujeres enfermas, invalidas o con trastornos mentales. De forma general, como dicen sus estatutos, la orden debe hacer cualquier acto de misericordia y caridad, aunque arriesguen la propia vida, siempre que sea para el bien y la salud del prójimo.

A partir del siglo XV, la orden es puramente religiosa y se establecen conventos dedicados a la contemplación y la asistencia en hospitales y, sobre todo, a la educación de niñas.

En el año 2011, subsisten afiliados a la Orden del Espíritu Santo, siete monasteriosː el de Cracovia (Polonia), fundado en 1621, que ha fundado misiones en Burundi; el de Neufchâteau, y los de Españaː Sevilla, El Puerto de Santa María, Sangüesa y Puente la Reina, agrupados en una federación de monasterios.

Referencias

Categoría:Familia agustiniana