El viaje apostólico de Juan Pablo II a España de 2003 tuvo lugar los días 3 y 4 de mayo de 2003 y se limitó a la ciudad de Madrid. Fue la quinta y última visita del pontífice polaco a España, celebrada bajo el lema «Seréis mis testigos», tomado del Evangelio de Lucas (24, 48). Constituyó el centésimo viaje apostólico internacional del pontificado de Karol Wojtyła.
Su objetivo central fue la canonización de cinco beatos españoles en la plaza de Colón: Pedro Poveda, José María Rubio, Genoveva Torres, Ángela de la Cruz y Maravillas de Jesús. Pese al deterioro de la salud del papa, que padecía un avanzado párkinson y contaba 82 años de edad, la visita movilizó a grandes multitudes: cerca de un millón de personas acudieron a la Base Aérea de Cuatro Vientos el primer día, y más de dos millones de fieles se congregaron en torno a la plaza de Colón para la misa de canonización.
Al despedirse de España, Juan Pablo II pronunció una de las frases más recordadas de su relación con el país: «¡Hasta siempre, España. Hasta siempre, tierra de María!». El viaje fue el último de Juan Pablo II a España; el pontífice fallecería el 2 de abril de 2005, menos de dos años después.
La visita fue la más breve de las cinco realizadas por Juan Pablo II a España —apenas cuarenta y ocho horas en Madrid, frente a los diez días y dieciocho ciudades del primer viaje de 1982—, pero también la de mayor concentración de público en una sola ciudad: la vigilia de Cuatro Vientos y la misa de canonización reunieron conjuntamente, según las estimaciones, entre dos millones y medio y tres millones de personas.
Antecedentes
Las anteriores visitas de Juan Pablo II a España El viaje de 2003 fue el quinto de Juan Pablo II a España. Los cuatro anteriores tuvieron lugar en 1982 (del 31 de octubre al 9 de noviembre, diez días por dieciocho ciudades, la visita más larga de un papa a España), 1984 (escala de dos días en Zaragoza en tránsito hacia Iberoamérica), 1989 (del 19 al 21 de agosto, en Santiago de Compostela, Oviedo y Covadonga, con motivo de la IV Jornada Mundial de la Juventud) y 1993 (del 13 al 17 de junio, en Sevilla, Huelva, La Rábida, El Rocío y Madrid, con motivo del LX Congreso Eucarístico Internacional y la consagración de la Catedral de la Almudena).
El contexto del Año del Rosario El viaje se enmarcó en el Año del Rosario proclamado por Juan Pablo II mediante la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, publicada el 16 de octubre de 2002, que se extendía hasta octubre de 2003. En dicha carta el papa había añadido los misterios luminosos al ciclo del Rosario. Esta circunstancia explica que la vigilia de los jóvenes en Cuatro Vientos se articulara en torno a la meditación de los cuatro grupos de misterios (gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos), y que el propio pontífice presentara después el encuentro como una puesta en práctica del mensaje de la Rosarium Virginis Mariae.
Estado de salud del pontífice En mayo de 2003, Juan Pablo II contaba 82 años de edad y llevaba varios años aquejado de la enfermedad de Parkinson, cuyos síntomas eran ya visibles públicamente; el Vaticano había reconocido oficialmente la enfermedad en el año 2000. El papa se desplazaba en silla de ruedas y su capacidad de habla estaba sensiblemente reducida, por lo que parte de sus textos fueron leídos en su nombre. Años después, su sucesor, el cardenal Joseph Ratzinger, describiría el sufrimiento de los últimos años del pontificado como «casi una forma de gobierno». Según recordó el cardenal Antonio María Rouco Varela, el papa acudió a los jóvenes de Cuatro Vientos pese a su enfermedad y les transmitió que entregar la vida al servicio de Dios era lo mejor que se podía hacer.
Los cinco beatos a canonizar El motivo litúrgico central del viaje era la canonización de cinco beatos españoles, vinculados a la historia religiosa del y la primera mitad del :
Pedro Poveda (Linares, Jaén, 1874 – Madrid, 1936): sacerdote secular, fundador de la Institución Teresiana, que impulsó la educación y la acción evangelizadora de los laicos. Murió martirizado al inicio de la Guerra Civil Española. José María Rubio (Dalías, Almería, 1864 – Aranjuez, 1929): sacerdote jesuita conocido como «el apóstol de Madrid» por su trabajo pastoral en los barrios pobres de la capital y sus largas horas en el confesionario. Genoveva Torres (Almenara, Castellón, 1870 – Valencia, 1956): religiosa con discapacidad física desde la infancia, fundadora de la Congregación de las Hermanas Angélicas del Sagrado Corazón. Ángela de la Cruz (María de los Ángeles Guerrero González; Sevilla, 1846 – Sevilla, 1932): religiosa fundadora de la Compañía de la Cruz, dedicada al servicio de los más pobres. Maravillas de Jesús (María de las Maravillas Pidal y Chico de Guzmán; Madrid, 1891 – Getafe, 1974): religiosa carmelita descalza, fundadora de varios carmelos.
Programa oficial
El programa del viaje apostólico, publicado por la Santa Sede, fue el siguiente:
+ Programa oficial del viaje apostólico a España (3–4 de mayo de 2003) Día Hora Lugar Acto Sábado 3 09:30 Aeropuerto Leonardo da Vinci (Roma) Salida hacia Madrid 12:00 Aeropuerto de Madrid-Barajas Llegada y ceremonia de bienvenida 17:30 Nunciatura Apostólica de Madrid Encuentro con el presidente del Gobierno 18:30 Base Aérea de Cuatro Vientos (Madrid) Encuentro con los jóvenes Domingo 4 10:00 Plaza de Colón (Madrid) Santa misa de canonización tras la misa Plaza de Colón Rezo del Regina Caeli 13:45 Nunciatura Apostólica de Madrid Almuerzo con cardenales y obispos 17:00 Nunciatura Apostólica de Madrid Encuentro con los reyes de España 18:15 Aeropuerto de Madrid-Barajas Ceremonia de despedida 18:45 Aeropuerto de Madrid-Barajas Salida hacia Roma (llegada a Ciampino a las 21:15)
Desarrollo del viaje
Sábado 3 de mayo
Llegada al aeropuerto de Barajas Juan Pablo II aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas hacia las 12:00, procedente del aeropuerto Leonardo da Vinci de Roma. Fue recibido por los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, y por el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española. En la ceremonia de bienvenida, el papa saludó a los reyes y a las autoridades, evocó su llamamiento de 1982 desde Santiago de Compostela —«¡Europa, vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Aviva tus raíces!»— y anunció que al día siguiente canonizaría a cinco hijos de España.
El papa se alojó, como en sus visitas anteriores, en la Nunciatura Apostólica, en la avenida de Pío XII de Madrid, residencia durante las dos jornadas. El nuncio apostólico era entonces monseñor Manuel Monteiro de Castro, anfitrión oficial del pontífice.
Encuentro con el presidente del Gobierno A las 17:30, Juan Pablo II recibió en la Nunciatura al presidente del Gobierno, José María Aznar, en un encuentro privado. La reciente participación española en la invasión de Irak de 2003 y la conocida oposición del papa a esa guerra dieron especial relevancia mediática al encuentro.
Encuentro con los jóvenes en Cuatro Vientos El acto más multitudinario de la primera jornada se celebró a las 18:30 en la Base Aérea de Cuatro Vientos, aeródromo militar del suroeste de Madrid. Desde mediodía, jóvenes llegados de toda España y de diversos países se concentraron en el recinto en un ambiente de testimonios, cantos y oración.
En el saludo inicial, el papa evocó su encuentro con los jóvenes en el Estadio Santiago Bernabéu durante su primer viaje de 1982 y repitió las palabras de entonces: «Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad. Sigo creyendo en los jóvenes». Agradeció la presencia de los príncipes de Asturias y de los duques de Palma, así como la de Braulio Rodríguez, presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y del arzobispo castrense Manuel Estepa, responsable de la jurisdicción de la que dependía la base.
Cuatro jóvenes presentaron testimonios sobre cada una de las series de misterios del Rosario, en sintonía con el Año del Rosario. El papa dirigió a los asistentes un discurso en el que señaló como «drama de la cultura actual» la falta de interioridad y exhortó a los jóvenes a ser «operadores y artífices de paz» y a responder al odio con la fuerza del perdón, palabras que diversos comentaristas interpretaron como una alusión a la guerra de Irak. Con tono cercano, recordó sus cincuenta y seis años de sacerdocio y se definió como «¡un joven de 83 años!». El encuentro concluyó con el rezo del Regina Caeli y una oración mariana por los jóvenes, a quienes llamó «centinelas del mañana».
Domingo 4 de mayo: misa de canonización
La misa y la canonización El acto central del viaje tuvo lugar el domingo 4 de mayo a las 10:00 en la plaza de Colón, con un altar instalado en el eje del Paseo de la Castellana. El papa recorrió las calles de Madrid en papamóvil desde la Nunciatura entre las aclamaciones de los fieles. La misa congregó a más de dos millones de personas.
En el momento culminante de la celebración, Juan Pablo II pronunció la fórmula solemne de canonización, declarando santos a los cinco beatos, e instó a España a no romper con sus raíces cristianas como aportación a la construcción de Europa. Asistieron los reyes de España, el presidente del Gobierno y miembros del Ejecutivo, cardenales, obispos y miembros de las congregaciones religiosas de los nuevos santos.
El Regina Caeli Tras la misa, el papa rezó el Regina Caeli —oración mariana propia del Tiempo Pascual, que sustituye al Ángelus en ese período— y dirigió unas palabras finales a los congregados, despidiéndose con la frase «¡Hasta siempre, España! ¡Hasta siempre, tierra de María!».
Encuentros finales, despedida y regreso A las 13:45, el papa almorzó en la Nunciatura con los cardenales de España, el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española y el séquito papal. A las 17:00 recibió en audiencia privada a los reyes Juan Carlos I y Sofía, en el que sería su último encuentro personal con los monarcas españoles. La ceremonia oficial de despedida se celebró a las 18:15 en el aeropuerto de Barajas; el avión papal despegó a las 18:45 y aterrizó en el Aeropuerto de Ciampino de Roma a las 21:15.
Reflexión del papa sobre el viaje El 7 de mayo de 2003, en la audiencia general del miércoles, Juan Pablo II reflexionó sobre las jornadas vividas en España. Destacó como «dos momentos principales» el encuentro con los jóvenes del sábado y la misa de canonización del domingo, afirmó que la vigilia de Cuatro Vientos le había permitido sintetizar el mensaje de la Rosarium Virginis Mariae y resumió el sentido del viaje en las palabras del lema: «Seréis mis testigos».
Organización La preparación del viaje fue coordinada entre la Santa Sede, la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal Española, según el modelo de las visitas papales anteriores. La acogida en el aeródromo de Cuatro Vientos se gestionó con las autoridades militares, con la participación del Ejército del Aire como titular de las instalaciones. La organización en cada diócesis correspondió a los comités diocesanos, que coordinaron desplazamientos en autobús desde toda España para facilitar la asistencia de los fieles.
Legado El viaje de 2003 fue el último de Juan Pablo II a España y uno de sus últimos grandes desplazamientos a un país europeo de tradición católica. Las fuentes coinciden en señalar el contraste entre el deterioro físico del pontífice y la magnitud de la respuesta popular, así como el carácter de despedida que adquirió la visita, especialmente recordada por la frase final pronunciada en la plaza de Colón. Diversos comentaristas han situado además estos viajes en el marco del proceso de secularización que España atravesaba en aquellos años.
Véase también Juan Pablo II Viaje apostólico de Juan Pablo II a España (1982) Relaciones entre España y la Santa Sede Conferencia Episcopal Española Rosarium Virginis Mariae
Referencias
Enlaces externos
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