Annina Morosini, nacida como Anna Sara Nicoletta Maria Rombo (Palermo, 30 de julio de 1864–Venecia, 10 de abril de 1954), fue una noble italiana famosa por sus salones, su mecenazgo de las artes y sus amantes. thumb|Retrato realizado por Michele Gordigiani Biografía Fue una de las tres hijas de Agostino Rombo, director del Banco de Italia, y su esposa Caroline Thorel, quien provenía de una familia de acaudalados banqueros franceses. Las dos hermanas mayores de Annina, Sonia y Sofia, murieron muy jóvenes a causa de la difteria. La pérdida sumió a su madre en una depresión, lo que la llevó a centrar todo su tiempo y energía en su única hija superviviente, Annina.

La familia se trasladó de Palermo a Venecia en la década de 1880, donde la belleza de Annina, combinada con la riqueza familiar, la convirtió en una novia muy codiciada. En mayo de 1885 se casó con Michele (Gino) Morosini, de la familia veneciana Morosini. La boda fue un evento fastuoso al que asistieron muchos miembros de la nobleza veneciana. El vestido de novia rosa que lució la desposada fue confeccionado por la casa de moda Worth.

La familia de su marido era considerada una de las antiguas familias nobles de Venecia, pero carecían de fortuna. No obstante, gracias a la dote de Annina y al ilustre linaje de su esposo, se consideró una unión espléndida. Los recién casados establecieron su hogar en el lujoso palacio Ca' d'Oro y, en 1886, la pareja tuvo una hija llamada Morosina.

Pero mientras Morosini se volcaba en la sociedad veneciana, su marido no estaba interesado en esa vida; era una persona reservada y tímida. La pareja se distanció y la separación se hizo definitiva cuando su esposo se mudó a París para perseguir sus propios intereses.

Posteriormente, Morosini vivió en el Palacio Da Mula, en el Gran Canal, y fue llamada la «reina sin corona de Venecia», «La Divina» y «la última dogaresa», debido a que la familia de su marido había dado cuatro dogos y a su papel como líder de la sociedad veneciana. La condesa conoció a muchas luminarias de su época, como Rilke, Proust, Stravinski y Joyce. La madre de Morosini murió en 1894 y ella heredó la Villa Carlotta en Silea en 1913, tras la muerte de su padre. Su única hija, Morosina, llegaría a casarse con Luigi Nicolis dei Conti di Robilant e Cereaglio, hijo del estadista Charles di Robilant.

Varios artistas como Lino Selvatico, Ralph Curtis, Cherubino Kirchmayr y Vittorio Matteo Corcos la retrataron. También fue amiga del escritor Gabriele D'Annunzio, quien solía decir «que los vestidos de la condesa ocultaban una cola de pez».

Asimismo, mantuvo una estrecha amistad con el emperador Guillermo II, así como con Amadeo de Saboya, duque de Aosta y hermano de Humberto I. Lady Layard la conocía, pero se quejaba de que mantenía sus habitaciones a oscuras y casi asfixiantes por el perfume.

Existe una anécdota que narra su encuentro con su rival social, Luisa Casati, quien le dijo a la condesa: «Cuando era niña, mi padre ya me hablaba de su famosa belleza». A lo que Annina respondió: «Sin retroceder tanto, querida, su marido me hablaba de la suya todas las noches» dando a entender que mantenían una relación íntima.

Morosini también asistió a una exhibición aérea de Brescia y es mencionada brevemente por Kafka en su relato corto Los aeroplanos de Brescia. En la década de 1930, la condesa era vista como la líder de la facción social que representaba a las antiguas familias nobles de Venecia.

Muerte Continuó ejerciendo como gran dama de la sociedad, aunque rara vez abandonaba su palacio hasta su muerte en 1954 a causa de un derrame cerebral. Referencias

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