La enfermedad pulmonar intersticial granulomatosa-linfocítica (GLILD, del inglés Granulomatous-Lymphocytic Interstitial Lung Disease) es una complicación pulmonar de la inmunodeficiencia común variable (IDCV), la inmunodeficiencia primaria sintomática más frecuente en adultos. Se caracteriza histopatológicamente por la presencia de granulomas no caseosos e infiltrados linfocíticos en el parénquima pulmonar, lo que la sitúa dentro del espectro de las enfermedades pulmonares intersticiales asociadas a trastornos linfoproliferativos e inmunodisregulación.

La GLILD afecta aproximadamente al 8-20% de los pacientes con IDCV, con una prevalencia estimada que varía según las series y los criterios diagnósticos empleados. Aunque las infecciones respiratorias recurrentes y la bronquiectasia son las complicaciones pulmonares más frecuentes en la IDCV, la presencia de GLILD es clínicamente relevante porque se ha asociado con un mayor riesgo de mortalidad y con una carga significativa de morbilidad.

Dado que la GLILD es una complicación de una enfermedad rara (la IDCV tiene una prevalencia estimada de 1:25.000 a 1:50.000), su comprensión es limitada y existe una necesidad creciente de investigación clínica y traslacional para optimizar su diagnóstico y tratamiento.

Epidemiología La GLILD es una complicación exclusiva de pacientes con inmunodeficiencia común variable (IDCV) y trastornos relacionados con inmunodisregulación. Su prevalencia en la población con IDCV se estima entre el 8% y el 20%, aunque esta cifra puede estar subestimada debido a que muchos pacientes pueden permanecer asintomáticos durante años. No se han descrito diferencias significativas en la incidencia por sexo o etnia, aunque la IDCV afecta por igual a hombres y mujeres.

La edad de presentación es variable, pero la mayoría de los casos se diagnostican en la edad adulta, reflejando la evolución natural de la IDCV subyacente. Se ha observado que la GLILD puede aparecer años después del diagnóstico de IDCV o, en algunos casos, ser la manifestación inicial que conduce al diagnóstico de la inmunodeficiencia.

Etiopatogenia La fisiopatología de la GLILD no está completamente dilucidada, pero se cree que resulta de una combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales que convergen en pacientes con IDCV.

Factores genéticos Se han identificado mutaciones en genes específicos asociados con un mayor riesgo de desarrollar GLILD en pacientes con IDCV, incluyendo:

Deficiencia de CTLA-4: mutaciones en el gen CTLA-4 (Cytotoxic T-Lymphocyte Antigen 4) se asocian con un fenotipo de inmunodisregulación que incluye GLILD, citopenias autoinmunes, esplenomegalia y linfoproliferación. Deficiencia de LRBA: mutaciones en LRBA (Lipopolysaccharide-responsive beige-like anchor protein) producen un fenotipo similar al de la deficiencia de CTLA-4, con alta incidencia de enfermedad pulmonar granulomatosa. NFKB1 y NFKB2: mutaciones en estos genes, involucrados en la vía del factor nuclear kappa B, se han asociado con IDCV y manifestaciones pulmonares granulomatosas.

Mecanismos inmunológicos La GLILD se caracteriza por una disregulación del sistema inmune que combina:

Inflamación granulomatosa: formación de granulomas no caseosos mediados por linfocitos T y macrófagos activados, similares a los observados en la sarcoidosis. Infiltración linfocítica: acumulación de linfocitos (predominantemente T CD8+) en el intersticio pulmonar, que puede progresar a fibrosis. Proliferación linfoide: hiperplasia linfoide asociada a mucosa (BALT) y, en algunos casos, desarrollo de linfomas.

Se ha observado que los pacientes con GLILD presentan niveles elevados de células T activadas, citocinas proinflamatorias (como TNF-α, IFN-γ e IL-6) y una relación CD4:CD8 alterada en el lavado broncoalveolar.

Clínica Las manifestaciones clínicas de la GLILD son heterogéneas y van desde pacientes completamente asintomáticos hasta aquellos con insuficiencia respiratoria progresiva.

Síntomas respiratorios Los síntomas más frecuentes incluyen: Tos crónica (presente en aproximadamente el 60-70% de los pacientes) Disnea de esfuerzo (50-60%) Dolor torácico (ocasional) Hemoptisis (rara, generalmente asociada a bronquiectasias coexistentes)

Manifestaciones sistémicas Dado que la GLILD forma parte de un espectro más amplio de inmunodisregulación en la IDCV, es frecuente encontrar afectación multisistémica: Esplenomegalia (presente en hasta el 70% de los pacientes con GLILD) Adenopatías generalizadas (40-50%) Citopenias autoinmunes (trombocitopenia, anemia hemolítica, neutropenia) Artritis no erosiva Hepatitis granulomatosa Manifestaciones cutáneas (nódulos, erupciones granulomatosas) Sarcoidosis-like (el fenotipo puede solaparse con sarcoidosis)

Presentación atípica En algunos pacientes, la GLILD puede ser la manifestación inicial que conduce al diagnóstico de IDCV, especialmente en aquellos sin antecedentes de infecciones respiratorias recurrentes. Esta presentación puede llevar a un diagnóstico erróneo de sarcoidosis, ya que ambas entidades comparten hallazgos histopatológicos y clínicos similares.

Diagnóstico El diagnóstico de GLILD requiere un enfoque multidisciplinario que integra hallazgos clínicos, radiológicos, funcionales, histopatológicos y de laboratorio. No existen criterios diagnósticos universalmente aceptados, pero los elementos clave incluyen:

Criterios diagnósticos Se han propuesto criterios diagnósticos que combinan:

Diagnóstico establecido de IDCV (según los criterios de ESID/Pan-American Group for Immunodeficiency) Hallazgos radiológicos compatibles en tomografía computarizada de alta resolución (HRCT) Confirmación histopatológica mediante biopsia pulmonar (preferiblemente quirúrgica o transbronquial con criobiopsia) Exclusión de otras causas, incluyendo infecciones oportunistas, sarcoidosis, linfoma y otras enfermedades pulmonares intersticiales

Pruebas de imagen La tomografía computarizada de alta resolución (HRCT) es la técnica de imagen de elección. Los hallazgos típicos incluyen:

Nódulos sólidos y subsólidos: son el hallazgo más característico, típicamente bilaterales, con distribución peribroncovascular o subpleural. Cambios en vidrio deslustrado: áreas de atenuación pulmonar aumentada sin borramiento de las estructuras vasculares. Reticulación: engrosamiento de los septos interlobulillares. Consolidación: áreas de opacidad homogénea, a veces con broncograma aéreo. Bronquiectasias: frecuentemente coexisten como complicación infecciosa asociada. Adenopatías mediastínicas e hiliares: presentes en aproximadamente el 40-50% de los casos. Esplenomegalia: detectable en la TC abdominal.

Pruebas de función pulmonar Las pruebas de función pulmonar son esenciales para la evaluación inicial y el seguimiento. Los hallazgos más comunes son: Disminución de la capacidad de difusión de monóxido de carbono (DLCO): es la anomalía más frecuente y sensible, presente en hasta el 80-90% de los pacientes. Patrón restrictivo: reducción de la capacidad vital forzada (FVC) con relación FEV1/FVC normal o elevada. Patrón obstructivo: presente en pacientes con bronquiectasias coexistentes. Patrón mixto: combinación de obstrucción y restricción.

Histopatología La confirmación diagnóstica requiere una biopsia pulmonar. Los hallazgos histopatológicos característicos incluyen:

Granulomas no caseosos: agregados de macrófagos epitelioides, típicamente sin necrosis central, distribuidos en el intersticio o en relación con las vías aéreas. Infiltrados linfocíticos intersticiales: acumulación de linfocitos (predominantemente T CD8+) en el intersticio alveolar. Hiperplasia linfoide asociada a mucosa (BALT): proliferación de tejido linfoide en relación con las vías aéreas. Fibrosis intersticial: en etapas avanzadas, puede observarse fibrosis reticular o en panal de abejas.

La biopsia también es fundamental para excluir linfoma, que puede presentarse con hallazgos clínicos y radiológicos similares.

Diagnóstico diferencial El diagnóstico diferencial de la GLILD incluye: Infecciones oportunistas (micobacterias, hongos, virus) Sarcoidosis Linfoma pulmonar (especialmente linfoma MALT) Enfermedad pulmonar intersticial idiopática Neumonitis por hipersensibilidad Neumonía intersticial linfocítica (LIP) Enfermedad pulmonar asociada a inmunoglobulina G4

Un aspecto crítico es que los pacientes con IDCV y GLILD pueden presentar inicialmente un diagnóstico de sarcoidosis, por lo que se recomienda realizar determinación de inmunoglobulinas séricas en todos los pacientes con sarcoidosis para descartar IDCV subyacente.

Tratamiento No existen guías clínicas establecidas para el tratamiento de la GLILD, y la evidencia se limita a estudios retrospectivos y series de casos. El manejo debe ser individualizado, basado en la gravedad de la enfermedad, la presencia de síntomas, la afectación funcional y las manifestaciones sistémicas asociadas.

Principios generales El tratamiento de base con inmunoglobulina de reemplazo es esencial en todos los pacientes con IDCV, aunque no previene directamente la GLILD, puede reducir las infecciones intercurrentes que exacerban la enfermedad. La decisión de iniciar tratamiento inmunosupresor debe sopesar los beneficios potenciales frente a los riesgos de infecciones oportunistas. Se recomienda un enfoque multidisciplinario que involucre a inmunólogos, neumólogos, radiólogos y patólogos.

Tratamiento farmacológico

Corticosteroides Los corticosteroides son la primera línea de tratamiento en la mayoría de los centros. Sin embargo, la respuesta es variable: Se observa mejoría clínica y radiológica en aproximadamente el 50-70% de los pacientes. Las dosis iniciales suelen ser de 0.5-1 mg/kg/día de prednisona (o equivalente), con reducción gradual según la respuesta. Las tasas de recaída al suspender o reducir el tratamiento son elevadas (hasta el 60%). La monoterapia con corticosteroides puede ser insuficiente en pacientes con enfermedad más agresiva.

Inmunosupresores convencionales En pacientes con respuesta incompleta a corticosteroides, dependencia de dosis elevadas o recaídas frecuentes, se utilizan fármacos inmunosupresores ahorradores de esteroides:

Metotrexato: se ha utilizado con respuesta favorable en algunos pacientes. Dosis típica: 10-25 mg/semana. Azatioprina: especialmente en combinación con rituximab. Dosis: 1-3 mg/kg/día. Micofenolato mofetil: opción bien tolerada en muchos pacientes. Dosis: 500-1500 mg dos veces al día. Ciclofosfamida: reservada para casos graves o refractarios. Se ha reportado remisión completa en algunos pacientes, pero su uso se limita por la toxicidad.

Terapias biológicas Los agentes biológicos han mostrado resultados prometedores en estudios recientes:

Rituximab: anticuerpo monoclonal anti-CD20 dirigido contra linfocitos B. Se ha utilizado con éxito en múltiples series, a menudo en combinación con azatioprina. Un estudio reportó respuesta favorable en 7 de 7 pacientes tratados con rituximab más azatioprina durante 18 meses. Abatacept: inhibidor de la coestimulación de linfocitos T, utilizado especialmente en pacientes con deficiencia de CTLA-4. Tocilizumab (anti-IL-6): se ha reportado en casos aislados con respuesta variable. Infliximab (anti-TNF-α): se ha utilizado en casos de GLILD refractaria, aunque con precaución por el riesgo de infecciones en pacientes inmunocomprometidos.

Trasplante de células madre hematopoyéticas El trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH) ha sido utilizado en pacientes con IDCV y manifestaciones graves, incluyendo GLILD refractaria a múltiples tratamientos. Un estudio multicéntrico reportó resultados variables, con buena respuesta en algunos pacientes pero con morbilidad significativa.

Efectos adversos del tratamiento El tratamiento inmunosupresor conlleva riesgos significativos, incluyendo: Infecciones oportunistas (neumocistosis, micobacterias, infecciones fúngicas)