El Convento de los Padres Pasionistas, dedicado a San Pablo de la Cruz, fue un centro de reclusión habilitado en la villa asturiana de Mieres en tres periodos clave de la historia contemporánea: la Revolución de Octubre de 1934, la guerra civil española y la posguerra franquista. Su relevancia radica en su uso como centro de detención mixto y su ubicación estratégica junto al ferrocarril Vasco-Asturiano.

Historia y construcción (1907-1934) La comunidad de Padres Pasionistas se estableció en Mieres en enero de 1907 bajo el impulso del Padre Amadeo. La construcción del complejo se inició el 29 de agosto de 1907. Fue el primer edificio construido en la zona alta de la Villa, erigido mediante suscripción popular y el trabajo físico de los propios religiosos de la orden, quienes colaboraron como peones en el arrastre de piedra. El edificio, que funcionaba como convento y Estudiantado de Teología, fue inaugurado oficialmente el 11 de noviembre de 1910.

Revolución de Octubre de 1934 Durante la insurrección de 1934, el edificio fue ocupado y utilizado como lugar de detención para la propia comunidad religiosa y civiles afines a la derecha política. Los testimonios de los padres Segundo de San Gabriel y Constantino de Santo Tomás documentan graves daños materiales causados por el uso de explosivos en el interior de la iglesia, que destruyeron la sillería del coro y el armonio. La población reclusa en este periodo se estimó en unas 70 personas, incluyendo a los padres pasionistas Fausto de San José y sus compañeros, quienes sufrieron un severo racionamiento alimentario

Guerra Civil y administración del Frente Popular (1936-1937) El 10 de agosto de 1936, la Delegación de Justicia de Asturias oficializó el uso del convento como Prisión Provisional de Mieres. Según la circular reglamentaria del 8 de octubre de 1936, el centro fue habilitado para absorber el excedente de reclusos de los partidos judiciales de Laviana y Lena.

En esta etapa se estableció un presupuesto de alimentación de 1,50 pesetas diarias por recluso y se autorizó el uso de mano de obra presa para labores de urbanización y derribos en la villa de Mieres. El cronista Alfonso Bocinos, recluido en el centro en esta época, documentó en su obra el hacinamiento y las precarias condiciones de higiene y salubridad del recinto.

Etapa franquista: Prisión Central de Mujeres y Centro Mixto (1937-1940) Tras la caída de Asturias en octubre de 1937, el bando nacional mantuvo el uso carcelario del inmueble. Aunque clasificado administrativamente como Prisión Central de Mujeres, el centro funcionó como una «anomalía mixta», donde hombres y mujeres compartían el espacio bajo estricta vigilancia.

Las memorias de la militante socialista Dolores Valdés Fernández denuncian el hacinamiento extremo, llegando a convivir hasta 60 personas en salas de apenas 56 metros cuadrados. La ficha biográfica de la Fundación Pablo Iglesias confirma el paso de Dolores Valdés por este centro de reclusión tras la caída de Asturias en 1937. El régimen interno en esta fase se caracterizó por la obligatoriedad de asistencia a actos religiosos y la interpretación de himnos del régimen. El uso penitenciario cesó definitivamente hacia 1940, tras lo cual el edificio fue devuelto a la orden pasionista.

Referencias

Categoría:Antiguas prisiones de España Categoría:Conventos de Asturias