La Cabalgata de los Reyes Magos es un grupo escultórico de madera de Cedro realizado entre 1686 y 1688 por Luisa Roldán. Se conserva en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Historia Luisa Roldán, también llamada "La Roldana", destacó como una de las principales figuras del género, siendo elogiada por tratadistas como Antonio Palomino y Ceán Bermúdez. Solo se conoce documentalmente un gran conjunto realizado entre 1702 y 1705 para el Duque del Infantado, hoy perdido, aunque se han identificado algunas piezas relacionadas. Sus obras conservadas han sido objeto de estudio por Alfonso Pleguezuelo, quien también dio a conocer este conjunto de la Cabalgata de los Reyes Magos.

En 1950 la obra formó parte de la exposición Nacimientos celebrada en el Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid, donde fue catalogada como producción de la escuela sevillana del . Entonces pertenecía a una colección privada, pues lo más probable es que fuera un conjunto escultórico resultado de un encargo privado.

El Ministerio de Cultura de España la adquirió en 2017 por 150.000€ siendo la primera obra que se le asigna a las colecciones del Museo Nacional de Escultura, y que éste exhibe en la zona llamada "Rincón Rojo", firmada por una artista. Desde entonces se han adquirido otras muchas piezas de Luisa Roldán. Esta forma de adquisición la diferencia de las otras procedencias de las colecciones del museo, que son principalmente resultado de las desamortizaciones del de bienes de la Iglesia.

Descripción Se trata de un conjunto escultórico que representa una cabalgata de Reyes Magos con los heraldos de los reyes y sus escuderos.Hay un heraldo principal que anuncia la llegada de la comitiva real con una trompa. Tras él aparecen los heraldos personales de cada rey, los reyes, sus escuderos y sus pajes.En este caso, la cabalgata cuenta con cuatro Reyes Magos, añadiendo a los tres habituales, Melchor, Gaspar y Baltasar, el rey de Tarsis.

El conjunto se organiza, por tanto, en cuatro séquitos diferenciados. El séquito del rey Melchor, integrado por el propio Melchor, su portaestandarte, que cabalga sobre un unicornio, y un paje. Todos ellos aparecen equipados con cascos con penachos y corazas de inspiración clásica, adoptando una indumentaria propia de soldados romanos. El séquito del rey Gaspar, del que no se conserva la figura del rey, sino únicamente un alférez y dos pajes, caracterizados por su indumentaria de estilo oriental, con grandes turbantes. El séquito del rey Baltasar, formado por Baltasar y su abanderado, ambos montados sobre camellos, acompañados por seis pajes. Su vestimenta responde a modelos de inspiración árabe. Finalmente, el séquito del rey de Tarsis, compuesto por el rey, un heraldo y dos pajes, que visten conforme a la moda del reinado de Felipe II, con jubones, calzas acuchilladas, gorgueras y sombreros decorados con plumas.

Dentro del panorama de la escultura barroca española y de la producción de la propia artista, este conjunto resulta excepcional, ya que no se conservan paralelos directos. La inclusión del cuarto rey se relaciona con la interpretación erudita, difundida en el por autores como Juan de Pineda o Gerónimo de la Concepción, que situaba Tarsis en el sur de España, más concretamente en Cádiz. Asociada a la idea de Felipe II como nuevo Rey Salomón y al título de los monarcas españoles como reyes de Jerusalén, esta lectura pudo justificar la presencia de este personaje en el conjunto. Ello permite plantear su posible realización en Cádiz durante la estancia de Luisa Roldán entre 1686 y 1688, quizá como obra destinada a halagar a la monarquía o como regalo cortesano.

Realmente forma conjunto con otras cuatro piezas que representan un nacimiento (Jesús, María, José y un paje), que fueron adquiridas en subasta pública para el Museo Nacional de Escultura en 2024. Parece, además, que el conjunto inicial pudieron haberlo conformado 23 piezas (19 de la cabalgata y 4 del Nacimiento), hoy desaparecidas.

Estilo La obra es un ejemplo del barroco español andaluz. Forma parte de la etapa andaluza de Roldán, concretamente de su estancia en Cádiz, entre 1684 y 1689, que se caracteriza por un estilo personal más movido y sentimental que en sus etapas anteriores.

El conjunto está formado por piezas individuales, que era una tradición escultórica belenística denominada "al modo hispano", por diferenciarse de la napolitana, y consistía en que las figuras que eran pintadas de forma individual, lo que permitía una mayor expresividad y dinamismo en la composición de grupo. Las figuras, talladas con gran precisión en madera de cedro, presentan una rica policromía y dorado, con técnicas variadas como punzonados, esgrafiados sobre oro, detalles minuciosos a pincel y corlas. Algunas incorporan pequeños vidrios tallados que imitan piedras preciosas en tocados, vestimentas y arreos de los animales.

Aunque se aprecian diferencias de calidad entre algunas piezas —lo que sugiere la intervención de ayudantes—, la vinculación con la obra de Luisa Roldán es clara, especialmente con su producción andaluza. Se reconocen paralelos en los tipos y vestimentas de la Cabalgata con relieves del paso de la Exaltación en Sevilla o con el San Miguel del Royal Ontario Museum, así como en las figuras de la Virgen y San José, comparables a otros belenes conservados. La policromía, por su parte, presenta afinidades con la del convento sevillano de Santa María de Jesús, y está probablemente ejecutada por Tomás de los Arcos, cuñado de la escultora y destacado pintor y policromador.

Se trata, sin duda, de un conjunto de enorme relevancia para el estudio de la escultura española, especialmente en relación con la tradición belenística. La historia del belén en España está marcada por lagunas documentales, ya que muchos conjuntos mencionados en los siglos y han desaparecido, lo que ha llevado erróneamente a pensar que no existieron grandes nacimientos hasta el bajo influencia napolitana. Sin embargo, la evolución en España fue paralela a la de Nápoles: desde representaciones estables con esculturas de gran tamaño en iglesias —como las realizadas por Jorge Alemán en 1513 para conventos dominicos de Écija y Sevilla— hasta composiciones efímeras en ámbitos privados, ligadas al periodo navideño, con variación de escalas, materiales y escenografías, como el encargo del duque de Medina Sidonia en 1576 a Juan Bautista Vázquez el Viejo y Gaspar Núñez Delgado.

Durante el se documentan nacimientos compuestos por numerosas figuras de tradición hispana, de bulto redondo y policromadas, realizadas en barro cocido o madera, a diferencia de los modelos napolitanos articulados para vestir. Ejemplo de ello es el contrato de 1648 por el que los escultores sevillanos Juan Gaitán y Pedro Cortés debían enviar a la Corte una abundante serie de figuras: pastores, animales y escenas populares como bailes de gitanos, moriscos o labradores. En este contexto, un taller como el de Pedro Roldán, padre de la artista, también participó en esta producción, de la que se conservan algunos ejemplos parciales, como el de la Escuela de Cristo o el desaparecido belén del platero Luis de Acosta, con numerosas figuras de madera policromada.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Esculturas de Luisa Roldán en el inventario del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

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