es la protagonista de Banchō Sarayashiki y un personaje importante del folclore japonés. Generalmente representada como una bella sirvienta, la historia de Okiku puede variar según la región, pero siempre involucra uno de diez platos (que otra persona o ella misma puede romper o esconder) y su muerte injusta, tras la cual regresa de entre los muertos para atormentar a los vivos. Sin embargo, independientemente de la versión, la historia de Okiku ha influido considerablemente en la cultura japonesa.

Historia de Banchō Sarayashiki

Banchō Sarayashiki ha sido adaptada a diferentes formatos teatrales varias veces a lo largo de la historia. Debutó como una obra de teatro bunraku en julio de 1741, adaptada por Tamenaga Tarobei I y Asada Iccho, en el teatro Toyotakeza. Debido al éxito de la obra de bunraku y, al igual que ocurrió con otras obras exitosas del mismo género, la historia fue llevada posteriormente al teatro kabuki. En septiembre de 1824, la obra fue presentada en el teatro Naka no Shibai.

Casi tres décadas después, en 1850, la obra fue adaptada nuevamente al teatro kabuki en una versión de un acto escrita por Segawa Jōkō III. Esta versión debutó en el teatro Nakamura-za y fue un fracaso inicial, hasta que fue revivida en junio de 1971 en el teatro Shinbashi Enbujō.

Sin embargo, la adaptación teatral más famosa de la obra es la de Okamoto Kidō, que tuvo su estreno en febrero de 1916 en el teatro Hongō-za. A diferencia de otras versiones, esta adaptación se centra en un estudio psicológico de Okiku y Aoyama en lugar de presentarse como un cuento de horror.

Biografía ficticia del personaje

Versión folclórica En la versión folclórica de la historia, Okiku es una bella sirvienta que trabaja lavando los platos en el castillo de Himeji. Allí es cortejada con frecuencia por un samurái llamado Aoyama, aunque ella no muestra interés en él. Ante su rechazo, Aoyama idea un plan para forzarla a ser su amante: esconde uno de los diez valiosos platos bajo su custodia y posteriormente le informa que el objeto se ha perdido.

Alarmada, Okiku cuenta los platos y descubre que solo hay nueve. Aprovechando la situación, Aoyama le propone ignorar la falta del décimo plato si acepta convertirse en su amante, pero ella vuelve a rechazarlo. Enfurecido, Aoyama ordena que Okiku sea torturada, terminando por asesinarla con su katana antes de arrojar su cuerpo a un pozo.

Tras su muerte, Okiku se transforma en un espíritu vengativo (onryō) o en una aparición (yūrei), según la versión del relato. Desde el pozo, su espíritu regresa para atormentar a Aoyama contando los platos hasta llegar al número nueve, momento en el que emite un grito de desesperación al comprobar que el décimo sigue faltando.

En algunas variantes de la tradición oral, el tormento termina cuando un exorcista o un vecino grita «¡diez!» antes de que Okiku complete su lamento. Al escuchar el número faltante, el espíritu cree que el plato perdido ha sido encontrado y finalmente puede descansar en paz, dejando de atormentar a Aoyama.

Versión bunraku En la versión adaptada al teatro bunraku, la historia presenta diferencias en la trama y los personajes. Hosokawa Katsumoto, señor feudal del castillo de Himeji, cae gravemente enfermo, y su hijo Tomonosuke planea regalar diez valiosos platos al shōgun para asegurar su sucesión. Entre los sirvientes del castillo se encuentran Okiku y Taketsune, quien está comprometido con ella.

Sin embargo, Asayama Tetsuzan, jefe de los sirvientes, conspira para arrebatar a Tomonosuke su derecho a la sucesión. Para ello envía a un espía y logra robar uno de los diez platos. Posteriormente informa a Okiku de la desaparición del objeto y trata de seducirla, pero ella lo rechaza debido a su compromiso con Taketsune.

Enfurecido, Tetsuzan la obliga a contar los platos y la acusa de haber robado el décimo al encontrar solo nueve. A continuación le ofrece perdonarla si acepta convertirse en su amante, pero Okiku vuelve a negarse. Como castigo, Tetsuzan la golpea con un bokken y la somete a tortura colgándola sobre un pozo. Finalmente la hiere con su espada, provocando su caída al pozo y su muerte.

Después de estos hechos, Tetsuzan escucha una voz procedente del pozo que cuenta los platos uno por uno. Incluso al darse cuenta de que se trata del fantasma de Okiku, mantiene una actitud indiferente. Cuando el espíritu emerge del pozo, Tetsuzan lo observa con desprecio.

Referencias

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