La esterilización de mujeres hispanas en Estados Unidos se ha practicado sobre mujeres de diversos orígenes hispanoamericanos, incluidas las de Puerto Rico y México. Existe una importante trayectoria de prácticas de esterilización realizadas de forma involuntaria, mediante coacción o de manera forzada, así como a través de mecanismos más sutiles, como la limitación de las opciones reproductivas.
La esterilización forzosa fue autorizada por varios estados de Estados Unidos en distintos periodos del siglo XX. Problemas relacionados con prácticas de esterilización bajo custodia estatal o en contextos de fuerte desigualdad institucional persistieron hasta septiembre de 2020. Diversos estudios vinculan estas prácticas con las teorías de eugenesia racial, que gozaron de amplia influencia en Estados Unidos desde finales del siglo XIX.
Antecedentes
Movimiento eugenésico El movimiento eugenésico evolucionó con el tiempo hacia lo que se ha denominado neoeugenesia. Esta corriente promovía la reproducción de personas consideradas portadoras de rasgos «deseables», con el objetivo de mejorar el acervo genético de la población, y desalentaba la reproducción de aquellas consideradas portadoras de rasgos «indeseables». Tales categorías se vinculaban con la llamada aptitud reproductiva e incluían factores como la raza y la etnia.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la inmigración hacia Estados Unidos aumentó de forma considerable, al igual que la natalidad en algunas comunidades inmigrantes. Entre los defensores de la eugenesia surgió el temor de que los estadounidenses considerados «nativos», o aquellos a quienes atribuían una mayor aptitud reproductiva, fueran superados numéricamente por inmigrantes a quienes consideraban menos aptos. Estas ideas se difundieron ampliamente y contribuyeron a justificar políticas de control reproductivo dirigidas de manera desproporcionada contra minorías raciales y étnicas, entre ellas mujeres hispanas.
En California, el movimiento favorable a la esterilización de mujeres hispanas se articuló en torno a varias iniciativas legislativas e institucionales, entre ellas la Fundación para el Mejoramiento Humano, la Ley de esterilización de California de 1909 y la Ley de inmigración de 1924. Estas medidas y organizaciones proporcionaron un marco legal, médico e ideológico que legitimó la esterilización con fines eugenésicos y la presentó como una herramienta de salud pública y de control social.
Fundación para el Mejoramiento Humano La Fundación para el Mejoramiento Humano [Human Betterment Foundation] operó en California entre 1929 y 1942. Su objetivo principal era promover las esterilizaciones eugenésicas mediante investigaciones y campañas destinadas a demostrar su supuesta utilidad social. Los resultados de esos estudios se difundían a través de folletos, publicaciones y materiales dirigidos tanto al público general como a profesionales del ámbito médico.
En su propaganda, la organización sostenía que las familias dependientes de la asistencia pública o de la caridad consumían aproximadamente un 50 % más de recursos públicos que aquellas que se mantenían por sí mismas. También afirmaba que el número de familias cuyos hijos acababan en instituciones correccionales aumentaba de forma exponencial y que el crecimiento de la infancia pobre incrementaba la carga fiscal y la delincuencia.
Estas ideas se inscribían dentro de una lógica eugenésica que clasificaba a determinados grupos como «indeseables». En ese marco, los inmigrantes con discapacidades mentales o con bajo nivel intelectual eran objeto de particular vigilancia. Una encuesta elaborada por la Junta Estatal de Caridades y Correccionales de California afirmaba que los hispanos con baja inteligencia o con problemas de salud mental pertenecían a esa categoría.
Investigaciones posteriores han señalado que las mujeres hispanas fueron esterilizadas en proporciones superiores a las de las mujeres anglosajonas. Aunque la magnitud exacta de esta desproporción no se ha podido establecer con total precisión, los datos de formularios de esterilización sugieren que el 88 % de los californianos con apellidos españoles eran de origen o ascendencia mexicana. Asimismo, los registros de pacientes institucionalizados entre 1920 y 1945 muestran que los hispanos tenían mayor probabilidad de ser esterilizados que los hombres no hispanos, y que las mujeres hispanas fueron esterilizadas con mayor frecuencia que las mujeres no hispanas.
Marco legal
Ley de esterilización de California de 1909 La Ley de esterilización de California de 1909 autorizaba a determinados profesionales médicos a practicar procedimientos de esterilización en hombres y mujeres considerados «débiles mentales». La ley se basaba en la idea de que determinadas condiciones —como enfermedades mentales, bajo coeficiente intelectual o falta de inteligencia— podían transmitirse a las generaciones futuras.
Una encuesta sobre las llamadas «desviaciones mentales», realizada en prisiones, escuelas públicas y orfanatos de California, fue utilizada para reforzar la supuesta relación entre debilidad mental y delincuencia. El estudio afirmaba que California había atraído a una proporción considerable de inmigrantes considerados «indeseables» y recomendaba la esterilización como medida preventiva.
Investigaciones posteriores han señalado que la aplicación de estas políticas fue desproporcionada y afectó en mayor medida a minorías raciales y étnicas, así como a personas de clases sociales bajas y a mujeres. Otros estudios sostienen que las mujeres hispanas fueron esterilizadas con mayor frecuencia que las mujeres blancas, basándose en el análisis de los apellidos registrados en los formularios de esterilización conservados.
Ley de inmigración de 1924 Las leyes contra el mestizaje, junto con la Ley de Inmigración de 1924, contribuyeron al desarrollo de un fuerte clima antiinmigrante en Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XX. En ese periodo, el país manifestaba una creciente preocupación por el aumento de la inmigración. Como parte de las medidas adoptadas, se creó la primera patrulla fronteriza federal y se establecieron restricciones al número de inmigrantes procedentes del sur y el este de Europa.
En ese contexto, los inmigrantes y ciudadanos de origen mexicano fueron presentados con frecuencia como un problema social. El discurso eugenésico de la época los describía como «hiperfértiles» y difundía teorías que los situaban en un supuesto nivel racial inferior. Estas ideas contribuyeron a legitimar políticas encaminadas a limitar su reproducción. Para la primera mitad del siglo XX, cerca de 60 000 personas habían sido esterilizadas en el marco de distintos programas eugenésicos aplicados en Estados Unidos.
Aplicación de las políticas
Esterilizaciones de mujeres hispanas
Mujeres puertorriqueñas Tras la incorporación de Puerto Rico al dominio estadounidense en 1898, las autoridades coloniales y diversos sectores políticos y médicos comenzaron a presentar el crecimiento demográfico de la isla como un problema económico y social. En ese contexto, la esterilización y otros métodos anticonceptivos fueron promovidos como instrumentos de control de la pobreza y de la población. Muchas mujeres puertorriqueñas fueron esterilizadas entre las décadas de 1930 y 1970.
En Puerto Rico, la esterilización se consolidó durante décadas como uno de los métodos anticonceptivos más promovidos. En 1947, el 7 % de las madres de entre 20 y 49 años se habían sometido a una ligadura de trompas; en 1954 esa cifra había aumentado al 16 %, y para 1965 superaba el 34 % en ese mismo grupo de edad. La esterilización fue legitimada por discursos sobre la superpoblación, la pobreza y la modernización económica de la isla.
Las preocupaciones por la población se intensificaron en un contexto de deterioro económico, desempleo, crisis agrícola y problemas de salud pública. Durante las primeras décadas del siglo XX, Puerto Rico sufrió una fuerte dependencia de la producción azucarera, el impacto del huracán San Felipe II de 1928 y elevadas tasas de enfermedades como tuberculosis, malaria, gastroenteritis y anquilostomiasis. En ese marco, numerosos responsables políticos, empresarios y profesionales sanitarios identificaron la superpoblación como causa principal de los problemas sociales de la isla.
La Operación Manos a la Obra de 1948 reforzó esta orientación. El programa impulsó la industrialización mediante la atracción de capital estadounidense y el uso de mano de obra barata, al tiempo que el control de la natalidad y la reducción de la fecundidad se integraban en la visión oficial del desarrollo económico.
En 1937, la Ley 116 legalizó la esterilización en Puerto Rico. La ley creó una Junta de Eugenesia encargada de revisar y autorizar esterilizaciones entre personas consideradas «dementes», «débiles mentales», «enfermas» o «dependientes». La legislación se legitimó por la idea de que la eugenesia y el control demográfico podían favorecer la recuperación económica y la modernización de la isla.
La relatora especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer ha definido las esterilizaciones forzadas como un método de control médico de la fertilidad sin consentimiento. Otras fuentes incluyen también los casos en los que la paciente ignora que está siendo esterilizada o es engañada o coaccionada para consentir el procedimiento. En Puerto Rico, muchas mujeres recibieron información inexacta, se enfrentaron a barreras lingüísticas o fueron presionadas por su situación laboral o económica al tomar decisiones reproductivas.
La falta de materiales educativos adecuados contribuyó además a numerosos malentendidos sobre la ligadura de trompas. Un estudio de 1968 informó de que más de un tercio de las mujeres puertorriqueñas desconocían que el procedimiento era permanente e irreversible. Algunas mujeres denunciaron además presiones en hospitales y amenazas relacionadas con la asistencia social o con la atención al parto.
Puerto Rico también fue un importante escenario de experimentación anticonceptiva. En 1955 comenzaron en la isla ensayos clínicos para píldoras anticonceptivas, especialmente en áreas pobres de San Juan. Investigaciones posteriores señalaron que mujeres de bajos ingresos fueron utilizadas en pruebas con Enovid, DIU, Depo-Provera y otros métodos anticonceptivos en condiciones de información insuficiente y con escasa protección institucional.
Mujeres mexicanas La inmigración mexicana a Estados Unidos fue objeto de fuertes prejuicios raciales y culturales a comienzos del siglo XX. En el discurso eugenésico, la supuesta dificultad de adaptación de los mexicanos y mexicoamericanos a la sociedad estadounidense se interpretaba en ocasiones como señal de inferioridad mental o social. Estas ideas contribuyeron a la aprobación y aplicación de políticas eugenésicas dirigidas de manera desproporcionada contra mujeres mexicanas y mexicoamericanas.
Desde 1909, las mujeres de ascendencia mexicana fueron objeto del movimiento eugenésico en California. Mujeres de distintas edades fueron esterilizadas en hospitales, instituciones psiquiátricas y centros penitenciarios, aunque las más jóvenes resultaron especialmente afectadas. La Colonia del Pacífico, posteriormente conocida como Centro de Desarrollo Lanterman, acogió a muchas jóvenes y las clasificó como deficientes mentales o delincuentes sexuales, lo que facilitó su esterilización a partir de 1944.
En Los Ángeles, entre 1969 y 1973, mujeres mexicanas y chicanas fueron sometidas de manera desproporcionada a esterilizaciones involuntarias en el Hospital del Condado de Los Ángeles-USC. Varias de ellas participarían después en la demanda colectiva Madrigal contra Quilligan.