Sancha García Carrillo (¿?-después de 1332) fue una dama de la nobleza castellana, perteneciente a la Casa Osorio por su madre y a la Casa Carrillo por su padre. Tuvo una gran relevancia en el ascenso político y social de la Casa Velasco, vinculada a ella por su matrimonio con Sancho Sánchez de Velasco, adelantado Mayor del reino de Castilla. Junto a su marido fundó el Monasterio de Santa Clara en Medina de Pomar. Fue dueña de un importante patrimonio. Biografía Se desconoce su fecha de nacimiento, así como la fecha de defunción. No obstante, según indicios documentales debió fallecer después de 1337, fecha en la que realiza una importante donación al Monasterio de Santa Clara en Medina de Pomar. Fue hija de García Gómez Carrillo, vasallo de Nuño González de Lara, y Elvira Osorio, pertenecientes a la alta nobleza castellana. Tuvo al menos una hermana, Mencía.

A finales del siglo XIII, contrajo matrimonio con Sancho Sánchez de Velasco (c. 1263-1315), señor de La Puebla de Arganzón, un noble castellano que fue Justicia Mayor de la Casa del rey y, más tarde, adelantado mayor de Castilla y Andalucía. Fruto de este matrimonio tuvo varios hijos varones: Sancho de Velasco, Fernán Sánchez II de Velasco (c. 1314-1343/1344), y Diego de Velasco, y varias hijas: Teresa, María, Elvira y Sancha de Velasco.

Debió enviudar hacia 1315, poco después de la fundación del Monasterio de Santa Clara de Medina Pomar. A partir de ese momento, asumió un papel central en la dirección del linaje Velasco, siendo tutora de su hijo menor Fernán Sánchez II de Velasco, heredero del linaje. Una tutoría que debió prolongarse hasta 1332. Su actuación contribuyó a afianzar la posición de los Velasco.

Una actuación determinante para ello fue la concertación del matrimonio de su hijo Fernán Sánchez con Mayor de Castañeda, señora Salas de los Infantes, quien lo había recibido en herencia de su madre Juana Fernández de Guzmán. Era además señora de Palacios de la Sierra, ambas villas situadas en la merindad menor de Santo Domingo de Silos, territorios lindantes con los que administraba Sancha Carrillo en nombre de su hijo.

Según la crónica de Alfonso XI, fue una figura de gran influencia en la casa de la infanta Leonor de Castilla, hija de Fernando IV de Castilla y de Constanza de Portugal, siendo camarera de la infanta en 1326. Asimismo, la crónica asegura que tanto Sancha como sus hijos tenían un gran poder en el reino, especialmente en la Merindad de Castilla Vieja. También le atribuye ser promotora de intrigas y levantamientos contra Alfonso XI.“Et en casa de la Infanta avía una dueña que veía facienda de la Infanta, et decíanla Doña Sancha, et fue mujer de Sancho Sanchez de Velasco. Et porque este Sancho Sanchez fue muy privado del Rey Don Fernando padre deste Don Alfonso, aquella Doña Sancha et sus fijos avían grand poder en el regno, señaladamente en Castiella vieja: et esta señora Doña Sancha era de tal condición que siempre cobdiciaba bollicios et levantamientos en el regno: et en tiempo de las tutorías fizo por ello todo su poder .”

Gobierno de la casa y ejercicio de la justicia Tras la muerte de su esposo, ocurrida hacia 1315, gestionó el patrimonio familiar, formado por casas fuertes, heredades agrícolas, rentas jurisdiccionales y derechos económicos derivados de concesiones regias. Debido a la minoría de edad de su hijo Fernán Sánchez de Velasco, ejerció las funciones de cabeza de linaje, no solo administrando el patrimonio familiar, sino tomando decisiones políticas, encaminadas a proteger y consolidar el patrimonio de los Velasco.

Según el manuscrito del siglo XVI, Origen de la ilustrísima Casa de Velasco, que reproduce la memoria linajistica de los Velasco, Sancha García Carrillo, tras enviudar, adoptó el nombre de doña Sancha de Velasco con el fin de sostener mejor la casa.“Y muerto el adelantado, su marido, dejó el nombre de (al margen: Doña Sancha Carrillo, viuda, se apellida de Velasco, fue valerosa) Carrillo y llamóse doña Sancha de Uelasco por sostener mejor la casa y parentela”.Asimismo, como señora jurisdiccional, ejercía competencias de justicia. Cuenta Lope García de Salazar que además ejercía la justicia en el norte por mandato regio, siendo todavía tutora de su hijo, y la utilizaba en su beneficio en las luchas banderizas, enfrentándose con el linaje de los Salazar y los Angulo. Como delegados suyos designaba a oficiales que actuaban en su nombre y del linaje. En este contexto, nombró adelantado a Fernán López de la Orden, quien actuó contra los Salazar y en beneficio de los Velasco. Junto a su adelantado, participó directamente en la batalla, si hemos de creer a Lope García de Salazar, que cuenta que llegó incluso a ser apresada. El cronista la describe como una mujer que “fue dueña para mucho”. Y es que Sancha Carrillo se mostró implacable en estos enfrentamientos, como muestra este episodio:Véase también“Continuándose la guerra entre estos de Velasco e de Angulo e de Salazar, esta doña Sancha Carrillo de Velasco derribó la casa e palaçios de Salazar, que eran de Lope Garçía, e tomó las maderas e teja e escrituras e sacólo a un canpo para fazer con ello unos palaçios e casa”.De esta forma, dentro de una estratégica competitiva, Sancha García Carrillo trataba de consolidar la posición territorial y de poder de los Velasco. También, con la idea de reforzar su autoridad y preservar el patrimonio, se enfrentó a su hijo Diego de Velasco, quien trató de enfrentarse a los derechos del heredero legítimo, Fernánd Sánchez de Velasco.

La memoria del linaje a través del patronazgo religioso El patronazgo de Sancha García Carrillo sobre el Monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar constituyó un instrumento fundamental para la construcción y preservación de la memoria del linaje Velasco. La fundación del convento, realizada junto a su esposo Sancho Sánchez de Velasco en 1313, no solo respondió a motivaciones devocionales vinculadas a la Orden Franciscana y a la cercanía de la familia con la corte, sino también a una estrategia de afirmación señorial en el ámbito urbano de Medina de Pomar.

El monasterio quedó concebido desde el inicio como panteón familiar, con el voto expreso de los fundadores de ser enterrados en él. Tras la muerte de su marido, Sancha reforzó de manera decisiva esta vinculación. Su testamento de 1321 y, sobre todo, la ampliación de la dotación en 1336-1337 muestran una voluntad consciente de consolidar la institución mediante la asignación de rentas estables, bienes raíces y recursos destinados tanto al mantenimiento material de la comunidad como a la celebración de aniversarios y misas por las almas de los fundadores.

Además, el patronazgo no se limitó a una iniciativa individual, sino que generó una continuidad femenina, en la promoción espiritual del linaje. Hijas y parientes de los fundadores mantuvieron la relación con el convento, ingresando en él o reforzando sus privilegios mediante nuevas donaciones y la obtención de bulas pontificias. Esta transmisión intergeneracional convirtió a Santa Clara en un espacio de cohesión interna del grupo familiar y en un símbolo visible del poder y prestigio de la casa de Velasco.

Descendencia Fruto de su matrimonio con Sancho Sánchez de Velasco nacieron:

Sancho de Velasco, que debió fallecer joven cuando acompañaba a su padre en el sitio de Gibraltar. Fernán Sánchez de Velasco (m. 1344), heredero del mayorazgo. Contrajo matrimonio con Mayor de Castañeda, señora de Salas de los Infantes. Día o Diego de Velasco, también conocido como “El Gallardo”. Teresa de Velasco, casó con Juan Fernández de Padilla. María Sánchez (o ¿Ana?) , casó con Gutiérrez Rodríguez de Sandoval. Elvira Álvarez de Velasco, quien contrajo matrimonio con Alfonso Gaufredo de Tenorio. Tras enviudar, ingresó en el Monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar. Sancha de Velasco, que casó con Lope Días de Rojas, señor de Poza. En otros estudios aparece nombrada María de Velasco, monja clarisa en el Monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar.

Referencias

Bibliografía

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