Glandulicactus mathssonii es una especie de planta suculenta perteneciente al género Glandulicactus, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del noreste de México, concretamente desde el estado de Guanajuato hasta San Luis Potosí.

Descripción Glandulicactus mathssonii es una especie de cactus de hábito solitario. Presenta un tallo que varía de aplanado globular a ovalado, con epidermis de color verde, verde azulado o grisáceo. Puede alcanzar hasta 15 cm de altura y aproximadamente 8 cm de anchura.

Posee entre 9 y 13 costillas divididas en tubérculos prominentes y robustos, de 6 a 9 mm de ancho y de 9 a 15 mm de alto. Sobre ellos se sitúan areolas redondeadas de 3 a 5 mm de diámetro, separadas entre sí de 2 a 2,5 mm. Estas areolas presentan lana gris amarillenta y varias glándulas amarillentas localizadas en un corto surco lanoso situado en la parte superior del tubérculo.

Las espinas son fuertes, ligeramente aplanadas y de color blanco tostado, rosa grisáceo o púrpura, sin llegar a ocultar el tallo. Se distinguen de 1 a 4 espinas centrales, siendo la inferior claramente curvada y fuertemente ganchuda, con una longitud de 5 a 9 cm y una anchura de 1 a 1,5 mm. Presenta además de 5 a 8 espinas radiales: las 2–3 superiores son rectas y casi centrales, las tres inferiores ganchudas y de color canela rojizo (a veces acompañadas por una radial inferior recta y robusta), mientras que las radiales laterales y superiores son subuladas, extendidas y de tonos blanco canela o amarillentos.

Las flores aparecen en espiral en el ápice, sobre el crecimiento nuevo de la temporada, formando grupos de 3 a 5 o más flores que se abren simultáneamente. Son de forma cilíndrica a infundibuliforme, de 2 a 4 cm de longitud y de 2 a 3 cm de anchura. Los pétalos internos presentan color canela a rojo ladrillo; los tépalos externos muestran nervaduras centrales marrones. Los filamentos son amarillos o granates, de hasta 6 mm de largo, con anteras amarillas. El estilo, rojizo, alcanza unos 1,2 cm de longitud y termina en 10–14 lóbulos estigmáticos amarillos o anaranjados. El hipanto posee escamas dentadas de hasta 6 mm. Las flores se abren estimuladas por las temperaturas cálidas de la mañana, se cierran parcialmente durante la noche y vuelven a abrirse durante 2–3 días consecutivos.

El fruto mide entre 1,5 y 2,5 cm de largo, es de forma ovada a globosa, carnoso, rojo e indehiscente. Presenta pocas escamas conspicuas con flecos blancos y conserva restos florales persistentes. Madura aproximadamente en un mes y es comestible. Las semillas son negras, de 1,3 a 1,5 mm de largo, aproximadamente 1 mm de ancho y 0,8 mm de grosor.

Distribución y hábitat El área de distribución natural de esta especie se localiza en el noreste de México, concretamente desde el estado de Guanajuato hasta San Luis Potosí.

Habita principalmente en biomas desérticos o de matorral seco. Crece en colinas desérticas o llanuras, a menudo sobre sustratos ricos en piedra caliza, entre arbustos del desierto o en pastizales abiertos.

Taxonomía La primera descripción de esta especie fue como Echinocactus mathssonii, publicada en 1893 por los botánicos alemanes Alwin Berger y Karl Moritz Schumann en la revista científica Monatsschrift für Kakteenkunde 3: 45.

Más tarde, el botánico estadounidense David J. Ferguson trasladó la especie al género Glandulicactus, por lo que pasó a llamarse Glandulicactus mathssonii. Registró estos cambios en la revista científica Cactus and Succulent Journal 63: 91, publicada en 1991. Etimología

Glandulicactus: nombre genérico formado a partir de la palabra latina glandŭla (que significa glándula') y la palabra griega kaktos (que significa 'cardo' o 'planta espinosa'), haciendo referencia a las glándulas de néctar que presentan las plantas. mathssonii': epíteto específico otorgado en honor a una persona de apellido Mathsson, probablemente coleccionista o colaborador botánico vinculado al descubrimiento de la especie.

Sinonimia

Usos Esta especie de cactus se cultiva principalmente como planta ornamental y destaca por su rareza en cultivo y por la dificultad que presenta cuando crece sobre sus propias raíces. Su crecimiento lento y su gran sensibilidad al exceso de agua favorecen la aparición de podredumbre, por lo que requiere cuidados muy controlados. Se trata de una planta extremadamente xerófita, adaptada a suelos muy secos y capaz de soportar bajas temperaturas.

Necesita un sustrato mineral, suelto y arenoso que facilite el drenaje. Conviene utilizar macetas amplias o profundas para permitir el desarrollo de su sistema radicular, ya que puede permanecer muchos años sin trasplante. El riego debe ser moderado y debe suspenderse durante el invierno o cuando las temperaturas nocturnas bajen de 10 °C. Los ejemplares adultos resultan especialmente sensibles al exceso de humedad, sobre todo después del trasplante, por lo que es preferible regar menos de lo habitual, especialmente en macetas grandes.

La ventilación y una atmósfera seca resultan esenciales para evitar problemas, ya que la mayoría de las enfermedades aparecen por exceso de riego y falta de aireación, especialmente en ambientes fríos o húmedos. Durante la época de crecimiento basta con una única fertilización con abono específico para cactus, rico en potasio y bajo en nitrógeno, aplicado a media dosis. Este cactus prospera en suelos pobres y un exceso de nutrientes provoca un crecimiento excesivo y vulnerable a infecciones fúngicas. Se desarrolla mejor con abundante luz solar, mientras que la falta de iluminación provoca deformaciones y crecimiento deficiente. Un invernadero sin calefacción ofrece condiciones adecuadas, aunque también puede cultivarse en exterior sobre bancales elevados o terrazas si permanece protegido de la lluvia invernal. Su resistencia al frío permite tolerar temperaturas cercanas a −7 °C, e incluso inferiores en condiciones secas. Por su rareza y aspecto, constituye una planta muy apreciada por coleccionistas.

Las plantas sanas y bien cultivadas suelen mantenerse libres de plagas. No obstante, pueden aparecer arañas rojas, que se controlan mediante pulverizaciones, o cochinillas, tanto en partes aéreas como en las raíces. Trips y pulgones aparecen con poca frecuencia. La podredumbre solo supone un problema cuando el cultivo presenta exceso de humedad o ventilación insuficiente, ya que los fungicidas no resultan eficaces si las condiciones de cultivo no se corrigen.

La propagación se realiza principalmente por semillas, que germinan con relativa facilidad aunque algunas plántulas no sobreviven. Se siembran en primavera sobre un sustrato arenoso y bien drenado, cubiertas con una fina capa de gravilla y mantenidas inicialmente con alta humedad ambiental. Tras la germinación se reduce progresivamente la humedad y la frecuencia de riego a medida que las plantas crecen. El injerto se utiliza con frecuencia para acelerar el desarrollo y conservar ejemplares dentro de colecciones.

Referencias

Glandulicactus mathssonii Categoría:Cactus y suculentas Categoría:Flora endémica de México Categoría:Plantas descritas por K.Schum. Categoría:Plantas descritas por D.J.Ferguson Categoría:Plantas descritas en 1893 Categoría:Plantas descritas en 1991