Glauber Pedro de Andrade Rocha (Vitória da Conquista, 14 de marzo de 1938 - Río de Janeiro, 22 de agosto de 1981) fue un influyente director de cine brasileño, actor y guionista. Es famoso por su trilogía compuesta por Dios y el diablo en la tierra del sol (1964) —quizá su película más aclamada, nominada para la Palma de Oro—, Terra em Transe (1967) y El dragón de la maldad contra el santo guerrero (1969), también conocida como Antonio das Mortes, que obtuvo el premio al mejor director en Cannes.

Rocha está considerado como uno de los mejores directores brasileños de todos los tiempos y líder del movimiento Cinema Novo, así como un polemista a tiempo completo. En una ocasión, dijo: «Yo soy el Cinema Novo» (Eu sou o Cinema Novo), parafraseando la famosa cita de Luis XIV. Sus películas eran conocidas por sus temas políticos expresados de manera fuerte, a menudo combinados con misticismo y folclore, pero también por su particular estilo y fotografía.

Sus escritos Revisão critica do cinema brasileiro (1963) y Eztetyka del hambre, de 1965, constituyeron las bases del Cinema Novo del Brasil.

Biofilmografía Rocha nació en Vitória da Conquista (Bahía, Brasil) y se trasladó con su familia a Salvador de Bahía cuando sólo tenía nueve años de edad, estudiando allí en una famosa y respetada escuela presbiterian. Bahía es un estado conocido por tener una fuerte influencia de cultura africana y una profunda tradición barroca. Estas dos raíces culturales influirán enormemente en la obra de Rocha.

Durante su adolescencia, desarrolló un gran interés por las artes, especialmente el teatro y el cine, e incluso se unió a un grupo teatral. Fue muy activo en política, un rasgo que sería muy influyente en sus obras. A los dieciséis años comenzó a trabajar como freelancer para un periódico local y debutó como crítico de cine. Viajó por Brasil conociendo a críticos y directores brasileños e intentó presentar, sin éxito, su teoría cinematográfica en el Centro de Estudios Cinematográficos de Belo Horizonte. Esta teoría era un borrador de lo que después sería La Eztétyka del Hambre.Stara, D. (2010). De la realidad al sueño: incidencias buñuelianas en el cine de Glauber Rocha [Universidad Complutense de Madrid]. https://eprints.ucm.es/id/eprint/11182/Rocha, Glauber, (2011), La revolución es una eztetyka – por un cine tropicalista,Caja Negra Editora.

Más tarde, acudió a clases de Derecho durante unos dos años y en 1959, después de intervenir en algunos proyectos como asistente, finalmente dirigió Pátio, su primer cortometraje, una cinta de carácter experimental con gran peso en la plástica. También graba A Cruz na praça del cual no se conserva ninguna copia.

Ismail Xavier ve en O Pàtio el esqueleto de lo que será la contradicción permanente del cine de Rocha, esto es “la tensión permanente entre espacio abierto y demarcación, entre impostación teatral, en el habla y en el gesto, y una agilidad de cámara notable”.Xavier, Ismail (2001). O cinema brasileiro moderno. Paz e Terra S/A. Esa convivencia de contrarios sería algo típicamente barroco.Xavier, Ismail, “Glauber Rocha: crítico y cineasta” en Rocha, Glauber, (2011), La revolución es una eztetyka – por un cine tropicalista,Caja Negra Editora. Stara, por otra parte, sostiene, sobre la base de testimonios, que Cruz na Praça “introducía, al  menos en parte,  el elemento fílmico al cual Glauber se mantendría fiel en todas sus películas sucesivas: la alegoría”.

Después de obtener cierto reconocimiento en Bahía por su obra y crítica artística, Rocha decidió dejar los estudios y seguir una carrera como periodista, además de director de cine.

Daniela Stara divide la filmografía de Rocha en dos etapas. Para este artículo, hemos identificado estas dos etapas con su manifiesto la Eztétyka del hambre y la Eztétyka del Sueño, respectivamente.

Primera etapa: Eztétyka del hambre La primera etapa del cine de Glauber Rocha contiene su obra realizada entre Barravento (1961) y O dragão da maldade contra o santo guerreiro (1969). Esta primera etapa, creemos, puede entender en torno a su manifiesto la Eztétyka del hambre presentado por Rocha en 1965.

En 1961, después de varios problemas durante el rodaje con el anterior director, Rocha asume la dirección y modifica el guion de Barravento, su primer largometraje. Gracias a este filme Glauber viaja por primera vez a Europa. En 1963 publica su primer libro Revisão critica do cinema brasileiro(Revisión crítica del cine brasileño) y en 1964 estrena Deus e o Diabo na Terra do Sol, la cual es premiada en cinco festivales y compite, sin ganar, por la Palma de Oro en Cannes. Esta película consolida a nivel internacional a Rocha como director y se la considera como un manifiesto del Cinema Novo. Ese mismo año se impone la Dictadura militar en Brasil que duraría 21 años hasta 1985.

En 1965 expone su famoso manifiesto Eztétyka del Hambre durante la Resena del Cinema Latinoamericano en Génova . Es importante señalar que lo hace en un momento en el que el Cinema Novo llevaba ya varios años impactando las pantallas de todo el mundo, por lo cual se trata de una síntesis, desde la praxis, de las ideas del movimiento y no un manifiesto preceptivo. Para Rocha lo que atraviesa a todas estas películas es el hambre: hambre del tercer mundo que no puede ser entendida mediante cifras, sino expresada a través de una violencia legítima que consigue hacer visible al hambriento para el colonizador. El hambre, además, se relaciona con la austeridad técnica y económica que condiciona a los cineastas de la primera etapa del Cinema Novo.

Ese mismo año con otros colegas la Mapa Film una casa productora que intenta luchar contra la hegemonía de Hollywood y las dificultades de hacer cine en Brasil. Cae, además, preso durante una manifestación contra la dictadura, siendo liberado gracias a un telegrama de protesta dirigido al presidente Castelo Branco firmado por Truffaut, Godard, Resnais, Ivens y Gance, lo cual demuestra la importancia internacional que había cobrado Rocha para ese entonces.

Después, viaja a la Amazonía donde graba en 1965 el cortometraje documental Amazonas, Amazonas (su primer trabajo a color) y Maranhão 66 en 1966. Estos dos trabajos le servirían para visualizar las imágenes que incluiría al año siguiente en Terra em transe, cinta, multipremiada, prohibida por la dictadura, que cosechó severas críticas de la izquierda radical.

En 1968 rueda los largometrajes O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro y Câncer, esta última grabada en tan sólo cuatro días. Sin embargo, no fue sino hasta 1972 que Câncer estuvo montada, por lo cual situamos a esta cinta dentro de su siguiente etapa fílmica. Ese mismo año, Rocha hace el corto documental inacabado 1968 sobre las protestas en Brasil.

En 1969 se estrena O dragão da maldade contra o santo guerreiro consiguiendo en Cannes el premio a Mejor Director. En Europa se la conoció con el título de Antônio das Mortes. Por sus diferencias con sus filmografía anterior, esta cinta podría bien considerarse parte de la segunda parte de la obra de Rocha, sin embargo, para Daniela Stara funciona como «hilo de conjunción» entre los dos momentos de Rocha.

Características de la primera etapa Con diferencias de estilo estas películas encajan dentro de la primera etapa de Glauber, no sólo por su cronología, sino porque narrativamente mantienen los límites de un universo diegético, ficcional, homogéneo. En esta etapa conviven en el cine de Rocha un discurso crítico hacia la religión y una estructura narrativa organizada de manera mágica, profética.

El hambre y la violencia atraviesan a todos los personajes del cine de Rocha: bandidos, justicieros, mercenarios, santos, demagogos, charlatanes, mesías. Para Ismail Xavier, Rocha muestra influencias del Teatro épico de Brecht y de Antonin Artaud y su Teatro de la crueldad. Sus películas se apropian de mitos y los ponen en crisis mediante su reinterpretación, mediante el uso de la alegoría barroca, tradición arraigada en el nordeste de Brasil.

En Barravento se nos muestra la vida de una comunidad pesquera explotada que no puede salir de su condición miserable debido a sus creencias religiosas. En cambio, Deus e o Diabo na Terra do Sol nos cuenta el viaje de liberación de dos campesinos en el sertão brasileño, que huyen de su casa después de asesinar al terrateniente del lugar, sólo para caer en las manos de un charlatán religioso y, más tarde, de un bandido mesiánico de quien se liberan al final de la cinta. En Terra em transe nos encontramos con un personaje trágico dividido entre la política y la poesía. O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro es una historia épica, en la que Antonio Das Mortes, aquel mercenario asesino de cangaceiros de Deus e o Diabo na Terra do Sol, rompe su alianza con la oligarquía y se une a la lucha de un pueblo empobrecido y hambriento.

Los personajes del cine de Rocha son antiheroicos, arquetípicos y alegóricos, pues no se definen por su individualidad psicológica, sino que más bien representan fuerzas abstractas y grupos sociales que no siempre actúan de manera coherente, pues encarnan en sí mismos ideas diferentes, contradictorias. Para Ismail Xavier esta contradicción interna y ambivalente en sus personajes, termina a partir de O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro, donde el bien y el mal están nítidamente definidos.

Y es que la convivencia de contrarios es clave para entender el cine de Rocha y su carácter barroco. Rocha tenía una visión totalizadora de la política, lo que está en plena consonancia con las grandes utopías modernistas de la época. La revolución fue un proyecto totalizador, así mismo el nacionalismo brasileño, el regionalismo latinoamericano, y más tarde, el Tricontinentalismo. En el cine de Rocha esta visión totalizadora choca constantemente con la parte. Contrastes, desequilibrios, excesos de todo orden, el impulso totalizador entra en tensión con una interminable acumulación de elementos, con una sucesión de detalles que desafía la síntesis.

A pesar de las influencias del neorrealismo italiano en el Cinema Novo, Rocha se mueve por terrenos en los que se produce hay una contradicción entre elementos realistas y no realistas. Por un lado, la puesta en escena usa personajes que se comportan de una manera impostada, teatralizada, pero con una cámara realista, documental, que no para de moverse, de acercarse, de girar.

La música no funciona como fondo, sino que contamina la escena, con una carga sonora densa, que contrasta con momentos fílmicos de silencio. Sin embargo, los desequilibrios de esta primera etapa se resuelven en favor de la organización general, por lo que sus películas encajan aún en los límites de un cine ficcional, diegético y relativamente homogéneo.

En cuanto a la religión, en sus dos primeras películas se mantiene un discurso explícitamente crítico con ella. Sin embargo, Ismail Xavier nos demuestra que narrativamente Barravento está organizada con una estructura mágica y Deus e o Diabo na Terra do Sol con una estructura profética. Ambas cintas realizan entonces un doble movimiento, por un lado hacen una crítica a la religión y por el otro, la incorporan a su lógica interna. Esta doble dirección, dejaría de estar presente en sus siguientes filmes, en los cuales la religión pasa a cobrar un valor positivo como forma de expresión del oprimido.

Mención aparte tendrían sus cortometrajes: Amazonas, Amazonas, Maranhão 66 y 1968, todos ellos documentales que, aunque temáticamente correspondan a las preocupaciones de Glauber, resulta difícil encontrar las mismas características que en sus filmes de ficción.

En 1969 Rocha participa como actor interpretándose a sí mismo en una escena de Le vent d'est de Jean-Luc Godard. Rocha manifestaría sus diferencias con Godard en varias ocasiones: “Yo lo entiendo a Godard. Un cineasta europeo, francés, es lógico que se plantee el problema de destruir el cine. Pero nosotros no podemos destruir aquello que no existe”.