Txantxillo, nombre con el que fue conocido Santiago Hernández Redondo (San Esteban de la Sierra 1927-San Sebastián 2003), fue un músico callejero y personaje popular de San Sebastián ( País Vasco, España). Durante cuatro décadas recorrió las calles de la ciudad interpretando melodías con un xilófono y, posteriormente, con un pequeño órgano eléctrico, mientras pedía limosna con la frase Una pesetita, por favor, que terminó convirtiéndose en su rasgo más característico.
Vestía siempre una boina negra calada hasta las orejas, unos viejos pantalones y un abrigo raído sujeto con un cinturón. Solía ir acompañado de su inseparable xilófono y transportaba bolsas y carros de la compra con sus pertenencias.
Biografía Nació en el seno de una humilde familia procedente de los pueblos salmantinos de Valero y San Esteban de la Sierra. Durante su infancia se trasladó con sus padres a San Sebastián, donde residió el resto de su vida. Aprendió el oficio de sus padres. Primero, el de vendedor de arena de las rocas de Ulía, que las mujeres de Gros empleaban para lavar la ropa en el lavadero del barrio. Más tarde, el de vocero de prensa en las inmediaciones del cine Trueba.
Vivió con sus padres en el barrio de Gros y luego quedó solo con su sonrisa desvaída, su vocecilla aguda y la mente desvariada.
Participaba habitualmente en las principales fiestas de San Sebastián, especialmente en la Semana Grande, la fiesta de Caldereros y los Carnavales, donde solía disfrazarse de mariachi, salsero o niño.
A partir de las décadas de 1960 y 1970 se hizo conocido como músico callejero. Participaba habitualmente en las principales fiestas de San Sebastián, especialmente en la Semana Grande, la fiesta de Caldereros y los Carnavales, donde solía disfrazarse de mariachi, salsero o niño. En reconocimiento a su popularidad, el cartel oficial del Carnaval de San Sebastián de 1993 estuvo dedicado a su figura.
Con su xilófono, interpretaba melodías aprendidas de oído, siendo sus favoritas la marcha de San Ignacio y la Internacional. En tiempos más recientes, ante su progresiva incapacidad, sustituyó el xilófono por un pequeño órgano eléctrico.
Mientras recorría las calles solicitaba pequeñas limosnas con un vaso metálico pronunciando la frase Una pesetita, por favor, expresión que llegó a identificarlo y que permanece asociada a su recuerdo. Era especialmente habitual verlo en la Parte Vieja de San Sebastián, donde mantenía un trato cercano con vecinos, comerciantes y visitantes. Su carácter afable y su constante presencia hicieron que varias generaciones de donostiarras lo consideraran uno de los personajes más representativos de la ciudad.
Santiago Hernández Redondo falleció en San Sebastián en 2003. En 2010 se inauguró una escultura en su memoria junto al Colegio Mayor Olarain de San Sebastián. La obra constituye un homenaje permanente a uno de los personajes más populares de la ciudad durante el siglo XX.
La figura de Txantxillo forma parte de la memoria colectiva de San Sebastián y ha sido objeto de diversos reportajes, artículos periodísticos y publicaciones dedicadas a los personajes populares de la ciudad. Su imagen continúa asociándose a la vida cotidiana de la Donostia de la segunda mitad del siglo XX.
Referencias
Categoría:San Sebastián