El Caño es uno de los sitios arqueológicos más importantes de Panamá, ubicado en los alrededores de El Caño. A lo largo del siglo XX, los arqueólogos han descubierto varios entierros precolombinos en este lugar, que se cree datan entre el 700 y el 1000 d. C. Estos entierros han ayudado a los investigadores a comprender mejor el sistema dinámico de las sociedades jerárquicas basadas en cacicazgos creadas por los pueblos que habitaron esta región de Centroamérica antes del contacto con los europeos.
Historia del trabajo arqueológico en El Caño El primer descubrimiento en El Caño se produjo en 1925, cuando un aventurero estadounidense llamado Hyatt Verrill desenterró tres esqueletos en la zona. Verril se sintió atraído por la zona tras encontrar varias rocas de formas inusuales (que resultaron ser antiguos monolitos) que sobresalían del suelo mientras caminaba por las orillas del Río Grande (en Panamá). Tras su descubrimiento, Verril informó la ubicación del sitio a varios arqueólogos en Estados Unidos, pero fue rápidamente ignorado. Aunque los arqueólogos encontrarían artefactos extraordinarios de oro y otros materiales preciosos a pocos kilómetros de distancia, en Sitio Conte, durante las décadas de 1930 y 1940, no se inició ninguna investigación formal en El Caño hasta la década de 1970.
La década de 1970 La primera investigación sistemática sobre un posible sitio de enterramiento en El Caño fue llevada a cabo por arqueólogos estadounidenses, quienes se basaron en los relatos escritos por los primeros conquistadores españoles. De acuerdo con muchos de estos testimonios, durante sus recorridos por la región entraron en contacto con comunidades organizadas bajo el mando de una pequeña élite, reconocida por su habilidad en la orfebrería.
En narraciones posteriores sobre los enfrentamientos con estos pueblos, los soldados españoles señalaron que los líderes más destacados se distinguían de los rangos inferiores por portar placas pectorales de oro y otras joyas en plena batalla. Asimismo, los exploradores afirmaban que abundaban las historias indígenas acerca de enterramientos ceremoniales a lo largo del río, donde se depositaban los cuerpos de sacerdotes y figuras de alto rango, adornados con piezas de oro y diversos objetos rituales. Una crónica redactada en tiempos de la ocupación española reforzaba estas descripciones., se informó que un grupo de españoles descubrió una de estas tumbas y saqueó 155 kilos de objetos de oro.
Durante las excavaciones realizadas en El Caño en la década de 1970, los arqueólogos lograron recuperar únicamente los restos de 16 personas. En contraste con lo que describían los cronistas españoles, nunca aparecieron grandes tumbas repletas de oro. Para 1979, las investigaciones en esta zona de Panamá se redujeron de manera notable, en parte por el ascenso del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y los cambios políticos que se extendieron por todo el país. Aunque la arqueología panameña continuó activa en los años ochenta, el interés específico por los hallazgos de El Caño no fue lo suficientemente fuerte como para mantener a los investigadores trabajando en el sitio. Los trabajos en El Caño cesaron y no se reanudaron hasta mediados de la década de 1990.
La década de 1990 y el estudio del sitio Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991 y la elección de Ernesto Pérez Balladares como presidente de Panamá en 1994, las relaciones entre Estados Unidos y Panamá mejoraron lo suficiente como para permitir la reactivación de proyectos arqueológicos. Gracias a este nuevo contexto político, se retomaron las investigaciones en sitios que habían permanecido abandonados y sin mantenimiento durante más de quince años. Aunque se discutía la posibilidad de retomar las excavaciones en El Caño, muchos arqueólogos consideraban suficiente la información obtenida en los trabajos de la década de 1970. Sin embargo, a comienzos de los años 2000, la arqueóloga Julia Mayo —quien ya había trabajado en el cercano Sitio Conte— decidió emprender una nueva investigación formal en El Caño, reactivando el interés por el lugar. Mayo creía que las personas que vivían en El Caño podrían haber sido una rama de la Cultura de Sitio Conte que el arqueólogo de Harvard Samuel Kirkland Lothrop teorizó en un informe escrito en 1937. miniaturadeimagen|Monolitos de piedra hallados en los alrededores de El Caño, Panamá. Estos monolitos son similares a los que impulsaron a Hyatt Verrill a excavar tres tumbas precolombinas a lo largo del Río Grande (Panamá). En 2005, Julia Mayo puso en marcha un estudio de campo en El Caño empleando tecnología de prospección eléctrica, nunca antes utilizada en el sitio. Su propósito era confirmar la existencia de cementerios y, en caso afirmativo, determinar su extensión. Con el uso de electromagnetismo transitorio, un grupo de geólogos identificó varios patrones de anomalías magnéticas de forma circular en la base de distintos montículos de tierra. Muchas de estas irregularidades coincidían con áreas donde la escorrentía de lluvia había erosionado las laderas inferiores de los montículos..
Dos años después del inicio del estudio, los datos recopilados revelaron un contorno circular claramente definido en el terreno, que parecía corresponder a un área de entierros precolombinos. Esta zona se hallaba rodeada por una serie de monolitos y esculturas de piedra, y se estimó que tenía un diámetro cercano a los 80 metros (aproximadamente 250 pies).
Primera excavación en 2008 Tras el estudio, Mayo y un equipo de arqueólogos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, ubicado en la Ciudad de Panamá, dedicaron tiempo a analizar la información obtenida y a formular una base de preguntas para su investigación en el sitio. En 2008, el equipo de Mayo inició su primera excavación en El Caño (tras 29 años de abandono del sitio). Poco después de comenzar la excavación, descubrieron el cuerpo de un guerrero de élite vestido con corazas de oro y adornado con joyas de cuentas de oro.
2011 Conforme avanzaban las excavaciones en El Caño, las noticias sobre los hallazgos se difundieron con rapidez y despertaron gran entusiasmo en la región. En 2011, el proyecto recibió un fuerte respaldo económico tanto del Gobierno panameño como de National Geographic, lo que permitió a Julia Mayo y su equipo emprender una nueva fase de investigación. Durante esta campaña se produjo el descubrimiento más relevante hasta entonces: el entierro de un jefe guerrero, acompañado de valiosos objetos de oro y dispuesto sobre los restos de 25 individuos colocados de manera intencional.
Arqueología de El Caño al 2016 En 2016, las excavaciones en los cementerios de El Caño continuaban y seguían apareciendo nuevos artefactos. Los arqueólogos que trabajaban en el sitio consideraban que, aunque ya se habían logrado hallazgos de gran relevancia, apenas se había explorado una pequeña parte del potencial que El Caño podía ofrecer a la ciencia. Estos descubrimientos también motivaron a académicos de distintas disciplinas a cuestionar otros lugares cercanos, donde se sospecha que existen sitios arqueológicos aún no investigados. miniaturadeimagen|Excavación de la necrópolis del Parque Arqueológico El Caño al 11 de febrero de 2026 A comienzos de 2024, los arqueólogos anunciaron el hallazgo de un importante conjunto de artefactos, entre ellos numerosas piezas de oro. Este depósito se encontraba asociado a varios cuerpos, que se presume fueron sacrificados junto con los objetos en honor a un personaje de alto rango de la cultura Coclé. Los restos y los artefactos aparecieron en la tumba de dicho individuo, la cual se estima que data aproximadamente del año 800 d. C. Los artefactos recuperados incluyen brazaletes de oro, cinturones con cuentas de oro, placas y aretes de oro, y dos flautas de hueso.
Desarrollos de 2026 En febrero de 2026, los arqueólogos anunciaron la finalización de la excavación de una tumba de élite de 1200 años de antigüedad. La tumba es un entierro múltiple y simultáneo que contiene no solo al señor principal (hallado en posición extendida), sino también los restos de varios otros individuos.
Auge del turismo en El Caño izquierda|miniaturadeimagen|280x280px|Los esqueletos colocados en el pozo de excavación tienen como objetivo dar a los visitantes una percepción de dónde estaban ubicadas las cosas cuando los arqueólogos estaban excavando. Si bien el descubrimiento de los yacimientos funerarios en El Caño ha contribuido significativamente al mundo académico, también ha contribuido significativamente a cambiar la economía de la región. El descubrimiento en El Caño se ha convertido en algo celebrado entre la población local y el resto de Panamá. El descubrimiento de artefactos de oro y tumbas precolombinas ha despertado el interés de personas de todo el mundo. Quienes se sienten cautivados por la aventura han comenzado a viajar a El Caño para sentir la emoción del descubrimiento. En los últimos años, el turismo ha aumentado en El Caño, y hoy en día la población local ha colaborado con arqueólogos para crear un pequeño parque arqueológico que la gente puede visitar.
Los visitantes del parque pueden recorrer varios senderos que los llevan a través del sitio arqueológico. También pueden visitar el pozo de excavación de 2011 donde se descubrió al jefe guerrero; ahora se encuentra dentro de un edificio construido para protegerlo de la intemperie. Los arqueólogos se han tomado la libertad de colocar varios de los esqueletos encapsulados encontrados en el sitio nuevamente en el pozo para que los visitantes puedan ver cómo se veía el pozo durante su excavación. Si desean más información, también pueden acudir al centro de visitantes, que alberga un museo con artefactos encontrados en el sitio. Ha adquirido tal importancia para la región que a menudo se anuncia en programas turísticos y anuncios en línea.
Referencias
Categoría:Provincia de Coclé Categoría:Yacimientos arqueológicos de Panamá