La difteria en Guipúzcoa (País Vasco, España), conocida históricamente como garrotillo, fue una enfermedad endémica en este territorio hasta mediados del siglo XX. miniaturadeimagen|293x293px|Quita membranas de difteria utilizado en Guipúzcoa Causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, identificada científicamente en 1883, afectó especialmente a la población infantil, provocando altas tasas de mortalidad debido a acción de la toxina que genera y a la obstrucción de las vías respiratorias producida por la formación de pseudomembranas.

La difteria figuró entre las enfermedades infecciosas que afectaron principalmente a la población infantil de San Sebastián, donde ocasionó focos de contagio junto con otras enfermedades como el sarampión, la tosferina y la meningitis. Según el estudio de Carlos Alustiza sobre las principales epidemias históricas de la ciudad, estas enfermedades no llegaron a constituir grandes epidemias urbanas, aunque sí provocaron episodios de transmisión entre la población infantil.

En España, la vacuna contra la difteria se introdujo en 1945, inicialmente con bajas coberturas de vacunación. En 1965 comenzaron las campañas de vacunación con la vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tosferina, lo que contribuyó a reducir considerablemente la incidencia de estas enfermedades.

Contexto histórico Hasta los inicios del siglo XX, el tratamiento de la enfermedad era sintomático, con un índice de mortalidad aproximado del 50% de los afectados.

En San Sebastián, el Laboratorio de Higiene Municipal disponía desde 1887 de un sistema de pulverización antiséptica destinado a combatir diversas enfermedades contagiosas, entre ellas la difteria, la viruela, el sarampión y la escarlatina.

En 1895 se administró por primera vez suero antidiftérico en la comarca de Tolosa, según recoge un estudio histórico sobre el periódico local El Cántabro.

En la primera década del siglo XX, la introducción de la sueroterapia permitió reducir la mortalidad hasta cifras cercanas al 10 %. Posteriormente, en 1923, científicos del Instituto Pasteur establecieron las bases de la vacuna moderna mediante el desarrollo del toxoide diftérico, lo que supuso un avance decisivo en la prevención de la enfermedad.

Durante la década de 1940, la introducción de los antibióticosa, permitió ampliar las posibilidades de tratamiento de la difteria, junto con la administración de la antitoxina diftérica. En España, la vacunación contra la enfermedad se introdujo en 1945, inicialmente con bajas coberturas, y en 1965 comenzaron las campañas de vacunación con la vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tosferina. Su extensión contribuyó a reducir considerablemente la incidencia de la enfermedad durante la segunda mitad del siglo XX.

En los principales complejos asistenciales de Guipúzcoa existían protocolos de aislamiento antiinfeccioso destinados a evitar contagios cruzados, especialmente en instalaciones que atendían a población infantil, como la Casa Cuna de Fraisoro en Cizúrquil.

Ciclos de la enfermedad Según un estudio de Carlos Alustiza, entre 1880 y 1900 la difteria fue endémica en Guipúzcoa y constituyó una de las causas más frecuentes de mortalidad infantil en la provincia, con una presencia constante y la aparición periódica de brotes epidémicos.

Durante la posguerra, la difteria continuó constituyendo un problema de salud pública en España. Su evolución epidemiológica durante este periodo se encuentra recogida en un estudio publicado en la Revista de Sanidad e Higiene Pública, que analiza la morbilidad de la enfermedad entre 1931 y 1980, antes y después de la generalización de las campañas de vacunación.

Véase también

Tos ferina en Guipúzcoa Tuberculosis en Guipúzcoa Viruela en Guipúzcoa

Referencias

Categoría:Historia de Guipúzcoa Categoría:Difteria Categoría:Sanidad en el País Vasco