Sonetos a Orfeo (en alemán, Die Sonette an Orpheus) es un ciclo de 55 sonetos escrito en febrero de 1922 por el poeta bohemio-austriaco Rainer Maria Rilke (1875-1926).Ryan, Judith (2015). «Rilke's Duino Elegies and Sonnets to Orpheus». En Jean-Michel Rabaté (ed.). 1922: Literature, Culture, Politics. Cambridge University Press. pp. 29-42. ISBN 978-1107053083.Barnstone, Willis; Barnstone, Tony (2014). That Which Cannot Be Said: A New Approach to Translating Rilke's Sonnets to Orpheus. University of Vermont Honors Theses. Paper 8. La obra fue publicada por primera vez en 1923 por la editorial Insel-Verlag de Leipzig.
Los sonetos fueron escritos como un «monumento funerario» (Grab-Mal) para Wera Ouckama Knoop (1900-1919), compañera de juegos de su hija Ruth, quien había fallecido de leucemia. El subtítulo completo de la obra reza: «Escritos como un monumento funerario para Wera Ouckama Knoop».
Los Sonetos a Orfeo, junto con las Elegías de Duino completadas en el mismo período, son considerados las obras maestras de Rilke y representan el apogeo de su habilidad técnica como versificador.Fischer, Luke; Gosetti-Ferencei, Jennifer Anna; Reid, James D. (eds.) (2019). Rilke's Sonnets to Orpheus: Philosophical and Critical Perspectives. Oxford University Press. ISBN 978-0190863944.
Contexto biográfico y génesis
Château de Muzot
Durante la mayor parte de la década de 1910, Rilke había sufrido una grave depresión que le impidió escribir. Había comenzado sus Elegías de Duino en 1912 y completado algunas partes en 1913 y 1915, antes de quedar en silencio debido a una crisis psicológica causada por los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial y su breve reclutamiento en el ejército austrohúngaro.
En 1921, Rilke viajó a Suiza con la esperanza de encontrar un lugar donde vivir permanentemente. Por invitación de Werner Reinhart, comerciante suizo y clarinetista aficionado que actuaba como mecenas de varios escritores y compositores, Rilke se trasladó al Château de Muzot, una mansión del siglo XIII sin gas ni electricidad, ubicada cerca de Veyras, en el valle del Ródano. Reinhart compró Muzot en mayo de 1922 para permitir que Rilke viviera allí sin pagar alquiler y se concentrara en su trabajo.
La «salvaje tormenta creativa»
El 1 de enero de 1922, la madre de Wera Knoop escribió a Rilke, relatando la muerte de su hija por leucemia y adjuntando un diario de 16 páginas que Wera había escrito durante sus últimos días. Con esta noticia, Rilke se sintió inspirado y se dedicó a trabajar en los Sonetos a Orfeo.
Entre el 2 y el 5 de febrero de 1922, Rilke completó la primera sección de 26 sonetos en un arrebato de inspiración. Durante los días siguientes, se centró en las Elegías de Duino, completando cuatro nuevas elegías y terminando dos más entre el 7 y el 15 de febrero. Inmediatamente después, volvió a trabajar en los Sonetos y completó la segunda sección de 29 sonetos entre el 16 y el 23 de febrero.
En cartas a sus amigos, Rilke se refirió a este período de tres semanas como una «salvaje tormenta creativa». Consideraba ambas colecciones como «del mismo nacimiento». En una carta del 11 de febrero a su antigua amante Lou Andreas-Salomé, describió este período como «una tormenta sin límites, un huracán del espíritu».
Wera Ouckama Knoop
Aunque Rilke afirmó que todo el ciclo fue inspirado por Wera, ella aparece como personaje en solo dos sonetos (I, XXV y II, XXVIII). Sin embargo, Rilke insistió en que «la propia figura de Wera [...] gobierna y mueve el curso del conjunto y lo penetra cada vez más». A lo largo de los Sonetos, Wera aparece en frecuentes referencias, tanto directas como indirectas, en alusiones a una «bailarina» o a la mítica Eurídice.
Estructura y forma
Organización del ciclo
La obra consta de 55 sonetos divididos en dos secciones: la primera de 26 sonetos y la segunda de 29. Todos los sonetos están compuestos de dos cuartetos seguidos de dos tercetos, siguiendo la estructura clásica del soneto.
Un posible modelo para Rilke pudo haber sido Las flores del mal de Charles Baudelaire. La práctica de componer poemas en ciclos enteros era bastante común en la práctica contemporánea, siendo ejemplos las obras de Stefan George, Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, cuyo poema «Cementerio marino» Rilke admiraba intensamente.
Características formales
Rilke no se adhiere a los estándares formales del soneto alemán establecidos por August Wilhelm Schlegel. Los esquemas de rima varían y generalmente son ABAB CDCD o ABBA CDDC en los cuartetos, y EEF GGF, EFG EFG o EFG GFE en los tercetos. Los sonetos también están todos medidos métricamente, pero sus metros varían ampliamente entre poemas; los pies dactílicos y trocaicos son los más comunes, con una longitud de línea muy variable.
Mediante el uso frecuente de encabalgamientos, Rilke rompe la estructura del verso. Las dificultades en la comprensión del texto surgen de pronombres que carecen de referencia clara. Así comienza, por ejemplo, el tercer soneto de la primera parte:
Traducción:
Queda a la interpretación si «su mente» se refiere al dios o al hombre.
Simbolismo y temas
El mito de Orfeo
El contenido de los sonetos es, como es típico en Rilke, altamente metafórico. La obra se basa en el mito de Orfeo y Eurídice. Las fuentes para esto son principalmente las Metamorfosis de Ovidio y, en menor medida, las Geórgicas de Virgilio.
Los Sonetos fueron inspirados por una versión francesa en prosa de las Metamorfosis de Ovidio, una reproducción en postal de un dibujo de Cima da Conegliano de Orfeo tocando para los animales (ca. 1505-10), y la reciente muerte de Wera Knoop. El 31 de enero de 1922, unos días antes de que Rilke comenzara los Sonetos, había escrito un tríptico titulado «Breve ciclo poético con la viñeta: lira convirtiéndose en follaje».
El principio de las transformaciones ovidianas se encuentra dentro y especialmente entre los sonetos. Durante el primer soneto del canto órfico, el habla del bosque y los animales se «transforma» en una muchacha en el segundo soneto: «Y casi una muchacha fue la que emergió / de esta alegre unidad de canto y lira...»
Reflexión poetológica
Al invocar al poeta original Orfeo, Rilke realiza simultáneamente una autorreflexión poética. Frecuentemente aborda las condiciones de la poesía, la naturaleza del arte: «El canto es ser. Para el dios, algo simple. / Pero ¿cuándo somos nosotros?» (I,3). Una solución a estos problemas se encuentra en el quinto soneto de la primera parte, donde Rilke exclama: «De una vez por todas es Orfeo cuando hay canto» (I,5). Esto significa que el poema siempre posee una cualidad divina, ya que el poeta está en sucesión directa del hijo de las Musas.
Otros temas
El ciclo también contiene alusiones bíblicas, incluida una referencia a Esaú. Otros temas incluyen animales, pueblos de diferentes culturas, y el tiempo y la muerte. La segunda parte comienza con el soneto metapoético «Respirar, poema invisible» («Atmen, du unsichtbares Gedicht»), que desarrolla el ciclo temático de la «respiración» y el «espacio».
El primer soneto de la segunda parte también aborda el tema de la técnica y la tecnología, un tema recurrente en la obra tardía de Rilke que también aparece en las Elegías de Duino.
Ejemplos de sonetos
Soneto I, 1
Traducción:
Soneto I, 5
Traducción:
Recepción crítica
Desde el principio hubo críticas a los Sonetos de Rilke. Ya en 1927, Robert Musil describió a Rilke como el poeta que «perfeccionó el poema alemán por primera vez», pero limitó este juicio a las Elegías de Duino como el pináculo de la creación artística, y describió los Sonetos a Orfeo como una «caída excepcional que sufre la obra de Rilke».
La calidad de la expresión lírica de los Sonetos constituye indudablemente un punto culminante de la historia poética alemana. Muchos lectores están de acuerdo en que los Sonetos a Orfeo encarnan el poder visionario de Rilke en su punto máximo y representan el cenit de su habilidad técnica como versificador. Los críticos han admirado las diversas formas en que los sonetos resuenan y se apartan de las convenciones establecidas por sonetistas modernistas anteriores, incluidos Charles Baudelaire y Paul Valéry.
Los Sonetos a Orfeo han sido llamados el mito más consistente de la experiencia artística en la literatura alemana moderna y una de las afirmaciones más fuertes jamás hechas de la promesa de salvación existencial a través de la poesía. El Orfeo de Rilke ejemplifica al artista capaz de rehacerse a sí mismo, ya que Rilke había decidido que el autoanálisis y la curación a través de su arte eran su única salvación. Su pensamiento muestra una similitud distintiva con el de Nietzsche en Así habló Zaratustra, en el que la idea de la autosuperación se expresa a través del concepto de voluntad de poder.
Los Sonetos completaron la visión del mundo de Rilke; mientras los escribía sentía que las antinomias de su existencia se transformaban en un evento rítmico al convertirse en Orfeo, un modelo de conexión virtual. Habitó libremente en un reino doble, donde los opuestos se reconcilian en una totalidad eterna. Los Sonetos revelan el espíritu de Rilke elevándose por encima de la duda y la desesperación en las que inicialmente se había sumergido, con una impresión final de liberación, armonía y equilibrio rítmico.
Relación con las Elegías de Duino
Rilke consideraba los Sonetos a Orfeo y las Elegías de Duino como obras complementarias. Como escribió a su traductor polaco: «Las Elegías de Duino y los Sonetos se apoyan mutuamente continuamente, y veo una gracia infinita en el hecho de que se me permitiera llenar estas dos velas con el mismo aliento: la pequeña vela oxidada de los Sonetos y la gigantesca lona blanca de las Elegías».
Según Rilke, las Elegías y los Sonetos contemporáneos «se apoyan mutuamente continuamente», y el tema de la transformación se profundizó en los Sonetos a través de la figura de Orfeo, quien simbolizaba la capacidad del poeta de cambiar el mundo en vibraciones rítmicas. Rilke creía que las tareas de transformación y transmutación alcanzan su más alta expresión en el canto de Orfeo, quien demuestra metamorfosis eternas.
Los Sonetos fueron impulsados por la muerte anterior de Wera Knoop, y en ellos Rilke desarrolla el tema del reino doble de la vida y la muerte, persiguiendo, como en las Elegías de Duino, su deseo de integrar más estrechamente lo que él veía como la esfera válida de la muerte con las reivindicaciones de la vida.
Conexión musical
En mayo de 1922, Werner Reinhart compró Muzot para que Rilke pudiera vivir allí sin pagar alquiler, convirtiéndose en su mecenas. Durante este tiempo, Reinhart presentó a Rilke a su protegida, la violinista australiana Alma Moodie. Rilke quedó tan impresionado con su interpretación que escribió en una carta: «Qué sonido, qué riqueza, qué determinación. Eso y los Sonetos a Orfeo, esas eran dos cuerdas de la misma voz. ¡Y ella toca principalmente Bach! Muzot ha recibido su bautismo musical...»
Publicación y legado
La primera edición de Die Sonette an Orpheus fue publicada en 1923 por Insel-Verlag en Leipzig. El ciclo de 55 sonetos celebrados fue dedicado a la memoria de Wera Ouckama Knoop. Junto con las Elegías de Duino, publicadas el mismo año, es considerado la apoteosis del extraordinario talento de Rilke.
Los Sonetos a Orfeo se han convertido en una de las obras fundamentales de la poesía alemana del siglo XX y han sido traducidos a numerosos idiomas, incluyendo el español, inglés, francés y otros. El legado de Rilke se encuentra en el Archivo de Literatura Alemana en Marbach, donde se pueden ver manuscritos y materiales relacionados con los Sonetos.
Referencias
Bibliografía Allemann, Beda (1961). Zeit und Figur beim späten Rilke. Ein Beitrag zur Poetik des modernen Gedichts. Pfullingen. Eom, Seon-Ae (1988). Todesvertrautheit. Deutungen der Orpheusgestalt in Rilkes Dichtung. Frankfurt am Main: Peter Lang. ISBN 3-8204-1411-8.