thumb|right|100px|Michelle Wild thumb|right|100px|Rosa Caracciolo thumb|right|100px|Cindy Hope thumb|right|100px|Monique Covét thumb|right|100px|Anita Dark thumb|right|100px|Sophie Moone thumb|right|100px|Roxy Panther thumb|right|100px|Madison Parker thumb|right|100px|Sandy thumb|right|100px|Cicciolina thumb|right|100px|Julia Taylor thumb|right|100px|Dora Venter thumb|right|100px|Aletta Ocean thumb|right|100px|Rita Faltoyano thumb|right|100px|Sophie Evans thumb|right|100px|Christina Bella thumb|right|100px|Eve Angel La historia de la pornografía en Hungría se remonta principalmente al período posterior a la caída del comunismo en 1989. La producción y distribución de pornografía era ilegal bajo el sistema socialista, pero las leyes se liberalizaron con la caída de la República Popular Húngara. Las políticas permisivas del gobierno pronto impulsaron al país a la vanguardia de la industria pornográfica europea. Varios directores extranjeros se sintieron atraídos por la legislación liberal del país. Con el tiempo, los productores nacionales también comenzaron a prosperar y varias actrices alcanzaron prominencia dentro de la industria erótica, tanto en otros países europeos como en Estados Unidos.Csányi, Gergely; Dés, Fanni Dés; Gregor, Anikó (2024). "Pornification as Westernization on the semi-periphery: The history of the Hungarian ‘porn boom’ in the 1990s", en Sexualities, 27, pp. 306-329.
En julio de 2021, el parlamento húngaro aprobó la denominada Ley anti-LGBT, por el que se incluía en la misma modificaciones a la Ley de protección de la infancia, la Ley de protección de la familia, la Ley de actividades publicitarias comerciales, la Ley de medios de comunicación y la Ley de educación pública. Con todo ello se consideró ilegal la muestra o promoción de pornografía, así como la homosexualidad y el cambio de género, a menores de 18 años.
Historia Durante la era comunista, la pornografía se consideraba un producto de la decadencia occidental y era ilegal. Pese a estar en la órbita del Pacto de Varsovia, el país podría considerarse, más allá de lo económico, el más liberal de la región en materia de política sexual. Antes de 1989 tenía un régimen sexual relativamente liberal: el aborto se legalizó en 1956, la homosexualidad se despenalizó en 1961 y la educación sexual en las escuelas comenzó a principios de la década de 1970.Takács, Judit (2015). "Disciplining gender and (homo)sexuality in state-socialist Hungary in the 1970s", en European Review of History: Revue Européenne D’histoire, 22 (1): pp. 161–175. Todo ello proporcionó un contexto legítimo para la intensificación de las representaciones sexualizadas de los cuerpos femeninos en público.Vörös, Boldizsár (2015) "'Néhányan kifogásolták fürdőruhám fazonját'. Vélemények a meztelenség felhasználásáról a magyarországi reklámokban az 1970-1980-as évek fordulóján", en Gyimesi, Emese; Lénárt, András; Takács, Erzsébet (eds.). A Test a Társadalomban. Budapest. Hajnal István Kör, pp. 254–263.
Con la caída de la República Popular de Hungría, las leyes de liberalización facilitar la proliferación de materiales pornográficos e imágenes sexualizadas de mujeres, lo que daba pie al nacimiento de un nuevo régimen de género junto a reestructuraciones políticas y económicas.Adamik, Maria (1991). "Hungary: a loss of rights?", en Feminist Review, 39 (1): pp. 166–170.Todorova, Maria (1993). "Notes and comments: ethnicity, nationalism and the communist legacy in Eastern Europe", en East European Politics and Societies, 7 (1): pp. 135–154.Drakulić, Slavenka (1993). "Women and the new democracy in the former Yugoslavia", en Funk, Nanette; Mueller, Magda (eds.). Gender Politics and Post-Communism: Reflections from Eastern Europe and the Former Soviet Union. Nueva York. Routledge, pp. 123–130. Los años noventa fueron testigo de un debate sobre la presencia pública de la pornografía en Hungría, que sufrió un «boom de la pornografía» tanto en las calles de las ciudades como en los medios de comunicación convencionales. Los detractores de la pornografía procedían de dos bandos opuestos: por un lado, los grupos conservadores y cristianos y, por otro, los liberales humanistas, acompañados por algunas feministas.Bollobás, Enikő (2006). "From consciousness-raising to intellectual empowerment: teaching gender studies in the early 1980s", en Peto, Andrea (ed.). Teaching Gender Studies in Hungary, Family, Social Affairs and Equal Opportunities. Budapest. Ministerio de Juventud, pp. 22–28.
En el momento del cambio de régimen, se crearon muchas revistas pornográficas húngaras aprovechando la situación de anarquía y la oportunidad de robar al Estado a través de la oficina de correos. La austriaca ÖKM asumió el papel de líder del mercado. Luego, en 1992, el capital extranjero intentó entrar en el país a través de muchos canales, sin mucho éxito. A partir de 1993, ÖKM siguió siendo líder del mercado. Algunas de las revistas húngaras ya establecidas lograron cierto éxito, pero el número de ejemplares vendidos disminuyó. Luego, con el cambio de milenio, la industria de las revistas desapareció casi por completo.
Los altos cargos de la televisión húngara trabajaban en la producción de películas pornográficas y lo hacían a un nivel muy alto. Se creó toda una pequeña industria para atender la afluencia de cineastas eróticos. Conozco a un colega que los alojó en su casa. Les organizó todo: actores, locales, medios y personal, por lo que parecía la solución más práctica ofrecer la habitación de invitados como alojamiento temporal. El director prácticamente solo tenía que bajarse del avión y ya podía ponerse a trabajar.Kovács, István (2015). Bűnös Élvezet. Budapest. Egy Szexiparos TitkaiXXISzázad, p. 28.
Pronto aparecieron en Hungría agencias de contratación para revistas y películas pornográficas. Estas pudieron empezar a funcionar con relativa rapidez, de forma fluida y algo estandarizada. La mayoría de las chicas se sienten seducidas por anuncios que buscan «modelos fotográficas femeninas» o «modelos desnudas con una remuneración superior». Una agencia de modelos con relaciones bien establecidas con numerosos periódicos y revistas suele publicar los anuncios, lo que garantiza que la imagen de la solicitante aparecerá tarde o temprano en las columnas de un periódico. Cada día llegan a la agencia unas cuantas chicas, donde les hacen fotos, se desnudan y rellenan un cuestionario estándar después de la sesión fotográfica. La recopilación de datos va acompañada de un par de preguntas en las que los entrevistadores preguntan a la candidata qué estaría dispuesta a hacer. Cuando se hacen este tipo de preguntas, los cineastas y directores suelen acudir para seleccionar a nuevas chicas para sus próximas producciones.Gold, Maya (2005). Az Erotika Üdvöskéje. Budapest. Ringier, p. 14.
Los agentes recibían una comisión del salario de las mujeres contratadas después de cada rodaje. Las agencias y los agentes intentaban persuadir a los actores para que se dedicaran a la pornografía señalando el excelente potencial de ingresos y las excepcionales oportunidades de viajar. Destacaban a las actrices porno que habían tenido éxito.Gold, Maya (2005), p. 106. Varias de nuestras entrevistadas destacaron que, para las mujeres que se dedican al porno, el dinero y la puerta que suponía Budapest al mundo eran razones para involucrarse a la industria. Esto hace que las mujeres parezcan mucho más naturales que sus homólogas estadounidenses, ya que no suelen someterse a modificaciones corporales, como cirugías estéticas, tatuajes o piercings.Sigel, Lisa Z. (2005). "The Hungarian Example", en International Exposure: Perspectives on Modern European Pornography, 1800-2000. Rutgers University Press, pp. 185–186.
Las entrevistas también indicaron que muchas procedían de entornos familiares claramente de bajos ingresos, y que el mundo del porno era para ellas una vía de escape de la pobreza. Julianna Bodor, conocida como Julia Taylor, actriz activa en los años noventa y cm en los años noventa y dos mil, y otra actriz, que utiliza el seudónimo «Mazsi», hablaron de su infancia en un libro sensacionalista sobre la industria del porno húngara.
Un elemento importante de la autorrepresentación de otra conocida actriz porno de la época, Mariann Aranyi (conocida artísticamente como Maya Gold), es que provenía de una familia pobre. Su madre no podía mantenerla con su salario de la fábrica de lácteos cuando era niña, por lo que tuvo que realizar trabajos físicos además de ir al colegio. Se fue a Budapest en respuesta a un anuncio en el periódico. Describiendo su juventud, dijo:
Como resultado, el país sirvió como lugar de producción para las industrias pornográficas escandinava, estadounidense, alemana e italiana. Por ejemplo, casi una cuarta parte de las películas pornográficas realizadas en Europa se produjeron en Budapest y sus alrededores hasta mediados de la década de 2000 (Milter Szoverfy y Slade, 2005: 173) a través de las empresas sueca Private Media y estadounidenses Elegant Angel y Evil Angel, utilizando principalmente actores húngaros. Esto podría significar cientos de películas al año, como pasó con el caso de la película Hungarian Anal Rhapsody, con el que se llegó a decir: «Esta cinta obtiene medio punto extra por su exótica ubicación... pero con la cantidad de títulos de «Budapest» que aparecen estos días, la antigua ciudad se está volviendo familiar». De hecho, enfatizar la singularidad de un país possocialista como un lugar exótico lleno de lujuria y construir Budapest y Hungría como marcas especiales en la escena pornográfica internacional eran técnicas de venta frecuentes que podían considerarse como branding nacional a través de la industria del sexo.Gudjonsson, Haukur (2005). "Nation branding", en Place Branding, 1 (3): pp. 283–298.
Reconociendo la demanda de los distribuidores occidentales, los productores locales explotaron rápidamente ese nicho de mercado, presentando a las mujeres húngaras como cuerpos femeninos exóticos, antes inaccesibles desde detrás del Telón de Acero, y, con el fin de configurar su especificidad en el mercado del porno, se especializaron rápidamente en escenas de sexo anal. Slade, Joseph W. (1997). "Pornography in the late nineties", en Wide Angle, 19 (3): pp. 1–12.
En 1995, solo se habían rodado 18 películas con capital húngaro,Barna, György (1995). "Magyar pornó", en Filmvilág, 1 (10). mientras que el número de películas rodadas con capital extranjero se estimaba varias veces superior, lo que ilustra el dominio del capital extranjero en la industria cinematográfica pornográfica húngara.
Los empresarios húngaros pudieron obtener beneficios constantes en los sectores del doblaje y la distribución en lengua húngara. La práctica de redoblar las películas era un buen indicador de la relación entre el capital nacional y el extranjero. La banda sonora original oficial de las películas rodadas en Hungría con actores húngaros se doblaba al inglés, alemán o italiano, dirigiéndose al mercado principal de la película. A continuación, las películas rodadas inicialmente con actores húngaros tenían que doblarse al húngaro para su distribución en Hungría.Kovács, István (2015), p. 36.