Olimpia —a veces conocida como Olimpia la Vieja para distinguirla de su sobrina del mismo nombre— fue una noble romana cristiana y reina de Armenia por su matrimonio con el rey Arsaces II. A través de su padre, Olimpia estaba vinculada a la dinastía constantiniana y, por matrimonio, emparentada con la dinastía arsácida de Armenia.
Orígenes y familia La familia de Olimpia era de ascendencia griega. Su padre fue Flavio Ablabio, un acaudalado cretense políticamente activo en ambas mitades del Imperio romano; la identidad de su madre no se ha conservado. Ablabio fue uno de los senadores romanos más influyentes de Constantinopla, desempeñando el cargo de prefecto del pretorio de Oriente entre el 329 y el 337/338, y el consulado en el año 331.
Olimpia tuvo un hermano conocido llamado Seleuco. Nació y creció en Constantinopla o en Antioquía, bases operativas de su padre durante su carrera política. Su fecha de nacimiento es incierta (posiblemente entre los años 324 y 330) y se conoce poco sobre su juventud.
Compromiso con Constante Ablabio alcanzó una gran influencia sobre el emperador Constantino I, quien aceptó el compromiso matrimonial entre su hijo Constante y Olimpia. Sin embargo, Constantino I murió poco después, en mayo de 337, y Constante heredó el trono junto a sus hermanos Constantino II y Constancio II.
En el año 338, Ablabio fue ejecutado tras una disputa con Constancio II y el matrimonio formal entre Olimpia y Constante nunca llegó a celebrarse; no obstante, ambos convivieron y se trataron como una pareja casada. Tras la muerte de Constante en el año 350, Olimpia permaneció en Constantinopla con sus parientes supervivientes.
Reina de Armenia Arsaces II, rey de la Armenia arsácida, gozaba del favor de Constancio II, quien le cedió todos los impuestos de las tierras reales armenias en Anatolia. Como señal de una renovada alianza política —marcada por el cristianismo arriano— entre Armenia y Roma, Constancio entregó a Olimpia en matrimonio a Arsaces II.Atanasio de Alejandría criticó esta decisión en una carta dirigida a los anacoretas, afirmando que Olimpia merecía casarse con un emperador romano y no con un "bárbaro" o rey extranjero.
Fue escoltada a su nuevo hogar por Narsés I, el catolicós armenio. Para conmemorar la ocasión, los romanos acuñaron medallas especiales con el retrato de otra Olimpia (la madre de Alejandro Magno) y la inscripción en latín OLYMPIAS REGINA («Reina Olimpia»).
Olimpia es la primera esposa conocida de Arsaces II. Aunque no tuvieron descendencia, se considera que disfrutaron de un matrimonio feliz, dado el afecto que el rey profesaba por ella. Los romanos la consideraban la esposa legítima y Olimpia mantuvo una gran influencia sobre su marido, quien permaneció fiel a la alianza romana y cristiana. Gracias a esta posición, se convirtió en una mujer sumamente poderosa, rica e influyente en la sociedad armenia.
Rivalidad con Farantzem y muerte Tras la muerte de Constancio II en el año 361, le sucedió su primo Juliano el Apóstata. Bajo su reinado, la fidelidad de Arsaces II hacia Roma comenzó a vacilar debido a la presión de las circunstancias políticas. En este contexto, el rey contrajo matrimonio con la noble armenia Farantzem, viuda del príncipe Gnel (sobrino del propio rey), siguiendo la costumbre persa de la poliginia. En el año 360, Farantzem dio a luz a un hijo llamado Pap, quien sería el único heredero conocido de Arsaces II.
Farantzem, movida por el rencor y la envidia al ser Olimpia la esposa predilecta del rey, conspiró para asesinarla. Olimpia, consciente del peligro, era extremadamente cautelosa y solo aceptaba alimentos o bebidas servidos por sus propias doncellas. Sin embargo, en el año 361, Farantzem logró que un sacerdote de la corte administrara veneno a Olimpia a través del Santísimo Sacramento de la comunión.
La muerte de Olimpia provocó la total alienación de la Iglesia respecto a la corte de Arsaces II. El catolicós San Narsés I, profundamente indignado por el crimen, se retiró de la corte y no volvió a presentarse en ella durante el resto del reinado de Arsaces. La acción de Farantzem fue considerada un acto de impiedad y perjudicó gravemente los intereses cristianos en la política armenia. Tras el deceso de Olimpia, Farantzem se convirtió en la reina titular de Armenia.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Antiguos griegos de Anatolia Categoría:Mujeres del Imperio bizantino del siglo IV Categoría:Mujeres de la Antigua Roma del siglo IV Categoría:Dinastía Constantiniana Categoría:Griegas del siglo IV Categoría:Reinas consortes de Armenia