La batalla de Korsun-Cherkasy —o batalla de la Bolsa de Korsun-Cherkasy— fue un enfrentamiento bélico producido en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, desencadenado por el Ejército Rojo de la Unión Soviética y librado en Ucrania del 24 de enero al 16 de febrero de 1944, en el contexto de la ofensiva soviética Dniéper-Cárpatos. En la batalla, dos grandes frentes soviéticos comandados, respectivamente, por Nikolái Vatutin e Iván Kónev, rodearon y trataron de aniquilar a dos cuerpos de ejército del Grupo de Ejércitos Sur, comandado por Erich von Manstein, que habían quedado atrás defendiendo la extensa área junto al río Dniéper conocida como el «saliente de Kániv».

Como resultado de las estrictas órdenes de Adolf Hitler de defender a ultranza cada palmo de terreno, numerosas divisiones del 1.ᵉʳ Ejército Panzer y del 8.º Ejército habían quedado concentradas en una situación avanzada altamente vulnerable. El mariscal Zhúkov, coordinador general del Stavka —el Estado Mayor personal de Iósif Stalin— advirtió la oportunidad y, junto con Vatutin y Kónev, planeó el embolsamiento y posterior destrucción de todas las fuerzas atrapadas. Los planificadores dieron a la ofensiva el nombre de «operación Korsun-Shevchenkivski».

Siguiendo la primera etapa del plan, el Segundo Frente Ucraniano de Kónev atacó desde el este el día 25 de enero y, un día después, lo hizo desde el oeste el Primer Frente Ucraniano de Vatutin. Sus respectivas puntas de lanza, el 5.º Ejército de Tanques de Pável Rótmistrov y el 6.º Ejército de Tanques de Andréi Kravchenko, avanzaron a toda velocidad en dirección centro hasta encontrarse en el área de Zvenigorodka.

La segunda etapa consistía en completar el cerco instalando dos frentes paralelos («anillos»): uno interior, orientado hacia las unidades alemanas atrapadas; y otro exterior, defensivo, para repeler los intentos de rescate. La llevaron a cabo los ejércitos de infantería y resultó mucho más complicada, ya que los Estados Mayores del Oberkommando des Heeres (OKH) de Hitler y del Grupo de Ejércitos Sur reaccionaron con rapidez y organizaron una gran operación de contraataque y rescate. El Führer, que seguía obsesionado con recuperar el curso norte del Dniéper, pese a la oposición de los generales sobre el terreno Hans-Valentin Hube y Otto Wöhler, ordenó la operación Wanda, que pretendía nada menos que, además de romper los anillos soviéticos y salvar las fuerzas atrapadas, contracercar a su vez a los propios ejércitos de tanques del Ejército Rojo atacantes y recuperar la capital, Kiev, que había perdido en noviembre del año anterior. Así, por el oeste de la ruptura soviética, el 4 de febrero la agrupación más poderosa de Von Manstein, el III Cuerpo Panzer de Hermann Breith, junto con otras divisiones, perforó en dirección norte; por el lado este, el XLVII Cuerpo Panzer de Nikolaus von Vormann, aunque más debilitado, ya había desencadenado su propia ofensiva el último día de enero. Sin embargo, hacia el 7 de febrero ya era claro que la operación alemana se había estancado. Ante tal evidencia, Von Manstein ordenó a Breith y a Von Vormann que detuvieran el avance en paralelo y reorientaran sus ejes de ataque hacia Korsun mientras se preparaba otra contraofensiva más limitada.

Cada bando siguió convocando al campo de batalla más unidades, especialmente formaciones acorazadas. Ambos bandos intercambiaban constantemente los papeles de atacante y defensor, y los núcleos urbanos cambiaban de manos con frecuencia. La confusión era casi total y a ella vino a sumarse perturbación climática: ese año de 1944, un deshielo inusitadamente temprano precipitó la temporada del barro, la raspútitsa; este fenómeno meteorológico transformaba las fértiles tierras negras ucranianas en un mar de lodo que volvía intransitables los caminos y condicionaba de forma decisiva los movimientos de hombres y equipos. Durante tres semanas, en las más penosas condiciones, los combatientes protagonizaron algunos de los combates más encarnizados que jamás habían vivido, dentro de una guerra que ya era famosa por «su primitivo nivel de ferocidad y brutalidad».

Cuando ya se hizo evidente que la fuerza de rescate germana tampoco esta vez sería capaz de doblegar la resistencia soviética, Von Manstein, sin consultar a Hitler para no exponerse a una contraorden como en Stalingrado, autorizó al general Wilhelm Stemmermann, nuevo comandante de los dos cuerpos embolsados, a disponer un plan de huida para evacuar a sus hombres por sus propios medios. Así, a las 23:00 horas del día 16 de febrero, los soldados y oficiales de la primera oleada se lanzaron a toda velocidad blandiendo poco más que sus rifles y bayonetas y, tras romper las desprevenidas defensas soviéticas, trataron de escapar por el suroeste. Inmediatamente los siguieron los hombres del segundo y el tercer escalón, y luego el gran contingente, una gran masa humana comprimida en unos pocos kilómetros cuadrados. Después de dramáticos episodios de pánico y caos, el grueso de los alemanes atrapados logró abrirse camino hasta sus camaradas del III Cuerpo Panzer en Lisianka.

Tras la batalla, ambos bandos reclamaron para sí la victoria. La propaganda nazi declaró triunfante que sus ejércitos habían evitado heroicamente «el Stalingrado del Dniéper» que le habían prometido a Stalin sus generales; por su parte, el Stavka anunció que habían exterminado a las tropas embolsadas. Es cierto que dos tercios de las fuerzas alemanas pudieron escapar; pero quedaron tan destrozadas moral y físicamente que, como formaciones de combate —que además habían dejado atrás todo su equipo y vehículos—, quedaron inservibles para las siguientes batallas. La posición soviética en el Frente Oriental era más fuerte después de la batalla que antes, por lo que Korsun, aunque a un precio muy alto, puede considerarse una victoria soviética.

Los singulares acontecimientos y circunstancias de esta batalla inspiraron diversos trabajos cinematográficos. Asimismo, se acuñaron monedas conmemorativas y se fundó el Museo de Historia de la Batalla de Korsun-Shevchenkivski, con más de tres mil objetos originales.

Denominación Los historiadores soviéticos suelen referirse a este conflicto como «batalla de Korsun», o «batalla de Korsun-Shevchenkivski», ya que fue en esta localidad, situada a 120 kilómetros al sureste de Kiev y a 80 km al suroeste de Kániv, donde se situó durante todo el conflicto el centro neurálgico de los dos cuerpos alemanes que el Ejército Rojo pretendía embolsar; dado que fue este el que inició las hostilidades —y que, por ello, debe adoptarse su nomenclatura—, otros autores no soviéticos consideran también más adecuada esta denominación. Del otro lado, la historiografía germana prefiere tradicionalmente asociar el conflicto al nombre de la región en la que se desarrollaron los combates y a su capital homónima, Cherkasy. Esta ciudad, en realidad, quedaba fuera del área cercada (a unos 70 kilómetros al oeste de Korsun), pero constituía el mayor núcleo urbano de la zona y, por ello, un punto de referencia más identificable en los mapas.

Las fuentes discrepan también sobre la denominación militar del área geográfica en conflicto, situada alrededor de Kániv y su cabeza de puente. Cuando Iósif Stalin ordenó iniciar las operaciones, insistió en denominarla saliente, ya que como caudillo del bando que venía recuperando terreno la «protuberancia» que trazaba la línea de contacto entre frentes en esa región del mapa significaba un área expuesta del enemigo, un área que resultaba tentadora para acortar la línea y destruir a sus ocupantes. Hitler, en cambio, se refería a ella como balcón, ya que desde su perspectiva confiaba en poder utilizar sus infraestructuras de comunicaciones como posiciones de avanzadilla, a modo de trampolín, para recuperar Kiev.

Situación previa

Contexto político-militar Los acuerdos alcanzados en la conferencia de Teherán, celebrada a finales de noviembre de 1943 por las tres grandes potencias de los Aliados ante la previsible derrota y el sometimiento del régimen de la Alemania nazi, otorgaron a Stalin carta blanca para expandir su propia área de influencia en Europa, por lo que el supremo líder soviético decidió que sus ejércitos debían avanzar todo lo posible hacia el oeste antes del desembarco anglo-estadounidense en la Normandía francesa (operación Overlord). alt=Serie de ofensivas del Ejército Rojo para la liberación definitiva de Ucrania (enero de 1943 - mayo de 1944)|izquierda|miniaturadeimagen|440x440px|Serie de ofensivas del Ejército Rojo para la liberación definitiva de Ucrania (enero de 1943 - mayo de 1944) tras haber recuperado la margen occidental del río Dniéper. En la zona central superior del mapa, el embolsamiento en Korsun, a 140 kilómetros al sur de Kiev (Киев). En el cuadrante superior derecho, desarrollo de la operación Korsun-Shevchenkivski.

En este ambicioso marco estratégico se inscribieron las gigantescas campañas del Ejército Rojo contra la Wehrmacht luego conocidas como ofensiva del Dniéper-Cárpatos, emprendida en diciembre de 1943, y operación Bagratión iniciada en junio de 1944. Dentro de la secuencia de confrontaciones que integraban la primera de ellas, la liquidación de la bolsa de Korsun-Cherkasy era cronológicamente la tercera. Las dos primeras fueron la ofensiva de Zhitómir-Berdichev (del 24 de diciembre de 1943 al 14 de enero de 1944) y la liberación de Kirovogrado (5-16 de enero de 1944):

Gracias a la primera de ellas, el Primer Frente Ucraniano avanzó con fuerza por el lugar más sensible del Grupo de Ejércitos Sur, su flanco derecho, hasta una profundidad de 80 a 200 km, y envolvió a las tropas alemanas que seguían manteniendo la orilla derecha del Dniéper en el paso de Kániv; quedaba prefigurado así el saliente de Korsun. La otra rama de la pinza soviética se puso en marcha el 5 de enero. Cuatro ejércitos combinados del Segundo Frente Ucraniano habían partido de Kremenchuk y, tras enfrentarse al 8.º Ejército alemán, envolvieron KirovogradoEn 2016 pasó a denominarse Kropivnitski. para girar luego hacia el suroeste en dirección a las vanguardias del Primer Frente.

Valor estratégico Conservar la concentración de tropas en la zona de influencia de Korsun representaba para el Oberkommando des Heeres (OKH) alemán la posibilidad de hacer retroceder a los soviéticos desde su cabeza de puente en la margen derecha del río para restablecer un frente defensivo a lo largo de la «línea del Dniéper». Al mismo tiempo, haría imposible que las fuerzas de dos grupos de ejércitos enemigos, el Primer Frente Ucraniano y el Segundo Frente Ucraniano, se unieran en la orilla derecha del río y utilizaran el puerto fluvial y las líneas ferroviarias que conducían a Kániv y Cherkasy. Además, al concentrarse entre ambos frentes, los alemanes planteaban la amenaza permanente de posibles operaciones contra la retaguardia soviética, acciones especialmente dirigidas hacia el norte para reconquistar la capital, Kiev, que había sido liberada por los soviéticos en noviembre de 1943. En cualquier caso, era el último segmento de la línea que permanecía en manos alemanas, y Hitler negó al mariscal Erich von Manstein, comandante del Grupo de Ejércitos Sur, su petición de retirada: para el líder supremo del III Reich, el valor propagandístico de retener posiciones en la zona era más importante que el valor militar de conservar sus ejércitos.