La producción de la trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos planteó enormes desafíos, tanto logísticos como creativos. Bajo la dirección de Peter Jackson, estos obstáculos se superaron entre 1997 y 2004. Muchos intentos de producir la novela de fantasía El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien, habían fracasado; las pocas que habían llegado a la pantalla eran animaciones. Desde la publicación de las novelas originales a mediados de la década de 1950, muchos cineastas y productores habían considerado una película, pero luego abandonaron el proyecto. La serie filmada por Jackson consta de tres películas épicas de aventura fantástica. Fueron producidas por New Line Cinema, con la asistencia de WingNut Films. Las versiones cinematográficas aparecieron entre 2001 y 2003, y la edición extendida para video doméstico en 2004. El desarrollo comenzó en agosto de 1997 y las películas se rodaron simultáneamente. Su producción se llevó a cabo íntegramente en la Nueva Zelanda natal de Jackson durante un período de 14 meses, desde octubre de 1999 hasta diciembre de 2000, con tomas adicionales filmadas durante otros 24 meses, desde 2001 hasta 2003.
La realización del storyboard comenzó en 1997; Alan Lee y John Howe, ilustradores de las obras de Tolkien, trabajaron como artistas conceptuales durante todo el proyecto: Lee se encargó principalmente de la arquitectura y Howe de personajes como Gandalf y el Balrog. Se construyeron extensos decorados, incluyendo la aldea de Hobbiton. Weta Workshop creó armaduras, armas, prótesis, monstruos y otras criaturas, así como miniaturas. Algunas miniaturas, como la de la ciudad de Minas Tirith, eran muy grandes y extremadamente detalladas, conocidas como "maxituras". El trabajo estuvo impulsado por el deseo de Jackson de realismo, para dar una sensación de historia en lugar de fantasía. Se estudiaron animales para que las criaturas fueran biológicamente creíbles; las armas y armaduras se basaron en pueblos apropiados de la época medieval o clásica. Para el rodaje se crearon unas 48.000 piezas de armadura, 10.000 flechas, 500 arcos, 10.000 cabezas de orcos, 1.800 pares de pies de hobbit que servían de calzado y 19.000 trajes.
El compositor Howard Shore visitó el set en agosto de 2000 y observó los montajes de las dos primeras películas. Creó alrededor de 100 leitmotivs para representar temas (como el Anillo), culturas y personajes, un récord en la historia del cine, dando como resultado una banda sonora extensa, compleja y ganadora del premio Óscar.
Los efectos visuales abrieron nuevos caminos en la cinematografía, desde prótesis hasta criaturas creadas casi en su totalidad digitalmente, como Gollum. Los hobbits están representados con una altura de 107 cm (3 pies 6 pulgadas), y los enanos con una altura de alrededor de 137 cm (4 pies 6 pulgadas), lo que requería decorados tanto a escala normal para los hombres y los elfos como a mayor escala para los hobbits y los enanos. Fue posible usar la misma escala de decorados gracias a la elección de actores más bajos para los hobbits y más altos para los enanos. Monstruos como los trolls, el Guardián del Agua, el Balrog y los Ents se crearon completamente con imágenes generadas por computadora, lo que requirió meses de trabajo de diseño desde los bocetos hasta las maquetas y, finalmente, el trabajo en computadora. Muchas escenas se crearon filmando escenarios naturales o miniaturas, y combinando estas imágenes con las de los actores en un set de estudio con pantalla verde.
Desarrollo Adaptaciones previas Las principales novelas de Tolkien, El hobbit (1937) y El Señor de los Anillos (1954-1955), ambientadas en la Tierra Media, fueron objeto de numerosos intentos fallidos de llevar el universo ficticio a la gran pantalla. El mismo Tolkien se mostró escéptico ante las perspectivas de una adaptación. Si bien se realizaron cortometrajes animados y de acción real en 1967 y 1971, respectivamente, la primera representación comercial de uno de sus libros en pantalla fue un especial de televisión animado de El Hobbit, producido por Rankin/Bass en 1977. La primera adaptación cinematográfica fue la película animada de 1978 El Señor de los Anillos, de Ralph Bakshi.
Los derechos para adaptar las obras de Tolkien pasaron por varios estudios, tras haber sido cedidos brevemente a Rembrandt Films antes de ser vendidos a perpetuidad a United Artists (UA), quien luego los cedió en parte a Saul Zaentz (que hacía negocios bajo el nombre comercial de Middle-earth Enterprises). Entre los cineastas y productores interesados en una adaptación se encontraban Walt Disney, Al Brodax, Forrest J. Ackerman, Samuel Gelfman, Denis O'Dell (quien contactó a David Lean, Stanley Kubrick y Michelangelo Antonioni para dirigir) y Heinz Edelmann.
En el momento en que se estrenó la película de Bakshi, un adolescente Peter Jackson no había aun leído el libro, y fue a ver la película: "Me gustó la primera parte: tenía algunas secuencias pintorescas en Hobbiton, un encuentro espeluznante con el Jinete Negro en el sendero y algunas escenas de batalla bastante buenas, pero luego, a mitad de camino, la narrativa se volvía muy inconexa y desorientadora, y realmente no entendía qué estaba pasando. Sin embargo, lo que sí hizo fue darme ganas de leer el libro, aunque solo fuera para descubrir qué había pasado." Luego leyó el libro,Sibley (2001), pp.11-12 pensando que podría llegar a ser una gran película de acción real. Supuso que Disney o cineastas como George Lucas o Steven Spielberg eventualmente producirían una para que él la viera, pero se dio cuenta de que habría sido imposible adaptarla en ese momento. Como cineasta aficionado, Jackson pronto intentó realizar películas fantásticas originales inspiradas en Jasón y los argonautas y Conan el Bárbaro. No releyó los libros hasta 1997, pensando que adaptarlos le resultaría imposible.
Desarrollo temprano En 1995, Jackson y su pareja, Fran Walsh, estaban terminando The Frighteners y consideraron hacer una película original de fantasía para mantener su empresa de efectos especiales a flote. Con los nuevos avances en imágenes generadas por computadora tras Jurassic Park, de 1993, Jackson se propuso planear una historia al estilo de El Señor de los Anillos, pero siempre que él y Walsh intentaban concebir una historia, terminaban con algo tan similar a los libros de Tolkien que lo consideraban un derivado. Jackson empezó a preguntarse por qué nadie más parecía estar haciendo nada para adaptar a Tolkien a la gran pantalla y, a petición suya, su agente Ken Kamins rastreó los derechos de las historias hasta Saul Zaentz.
Desde Criaturas celestiales, Jackson tenía contrato con Miramax Films. Aunque ni él ni su abogado estaban seguros de si estaba obligado contractualmente a presentar su propuesta a Miramax Films primero, Jackson decidió hacerlo por cortesía, solo para descubrir, al llamar a Harvey Weinstein, que éste recientemente había rescatado la producción de Zaentz de El paciente inglés, y que, por lo tanto, podía obtener los derechos de la historia. Jackson se dio cuenta de que se necesitarían varias películas para adaptar los libros correctamente, pero propuso una única trilogía: una película basada en El Hobbit y, si esta tuviera éxito, una adaptación en dos partes de El Señor de los Anillos filmadas de manera consecutiva y estrenadas con seis meses de diferencia.
Las negociaciones con Zaentz se alargaron debido a la intención de Weinstein de impedir que Zaentz produjera él mismo la película y por el hecho de que los derechos de distribución de El hobbit aun estaban en manos de United Artists. Miramax Films intentó comprar los derechos al estudio en vano. Para abril de 1996, Jackson había releído El hobbit y encargó a WETA la producción de arte conceptual, cuando Weinstein sugirió posponerlo para una posible precuela.
Las demoras ocasionadas por Weinstein llevaron a Jackson a aceptar una oferta de Universal Studios para filmar un remake de King Kong. Weinstein estaba furioso, pero Jackson todavía tenía la intención de hacer El Señor de los Anillos inmediatamente después y tenía el libro a mano, releyendo el prólogo. De hecho, sugirió que Miramax Films y Universal distribuyan conjuntamente ambas películas, a lo que Weinstein accedió una vez que Universal incluyó Shakespeare in Love en el acuerdo.
thumb|upright|Peter Jackson en el estreno de El retorno del Rey en Wellington (2003)
Preproducción para Miramax Cuando Universal canceló King Kong en 1997, Jackson y Walsh recibieron inmediatamente el apoyo de Weinstein y comenzó un proceso de seis semanas para gestionar los derechos. Jackson y Walsh le pidieron a un guionista amigo, Costa Botes, que escribiera una sinopsis escena por escena del libro, que Jackson luego reorganizó como base para su tratamiento cinematográfico.
Inmediatamente después de la cancelación de King Kong, Jackson le aclaró a Weinstein que aún tenía la intención de hacer dos películas, pero las preocupaciones expresadas por Miramax lo llevaron a intentar escribir el guion como una sola película, "pero al llegar al final, quedó claro que estábamos hablando de dos películas", aseguró. En la conferencia de guion en Miramax (durante la cual se proyectó la película de Bakshi), los Weinstein se mostraron reacios, pero aceptaron. Mientras escribían el guion, Jackson consideró hacer tres películas y "lo dividió en tres partes", antes de que Miramax rechazara la idea.
Entre la sinopsis y el tratamiento, Jackson decidió eliminar a Gildor, Cricava, el Bosque Viejo, Tom Bombadil, los tumularios, Bill Helechal, Radagast, Lothlórien y Ghân-buri-Ghân. El tratamiento final divide la historia en dos partes: La Comunidad del Anillo (que abarcaba la novela homónima y Las Dos Torres) y La Guerra del Anillo (que abarcaba El retorno del Rey). La primera comienza inmediatamente con la Batalla de la Última Alianza (en lo que Jackson llamó un inicio "a lo James Bond") y termina con la muerte de Saruman, y con la partida de Gandalf y Pippin (este último tras haber mirado en el Palantir) a Minas Tirith.
En esta versión, el Granjero Maggot y Glorfindel están presentes; Gwaihir y Gandalf visitan Edoras tras escapar de Saruman, y Éowyn y Éomer lo ayudan a encontrar a Sombragrís contra los deseos de un poseído Théoden. Gollum ataca a Frodo cuando la Comunidad aún está unida, una lucha durante la cual el Anillo cae al barro y es recogido por Boromir. Bilbo asiste al Concilio de Elrond y Sam se mira en el espejo de Galadriel. Al final de la película, Saruman es atacado por un Nazgûl que vuela desde arriba y, antes de morir, se redime al entregarle el Palantir a Gandalf para que lo examine. Aragorn, Legolas y Gimli son enviados al sur para espiar las fuerzas de Sauron, y Frodo y Sam se dirigen a la Puerta Negra.
La segunda película comienza en medio de la batalla y termina con Frodo navegando hacia el oeste. Presenta un triángulo amoroso más pronunciado con Arwen y Éowyn, incluyendo una escena en la que Aragorn y Éowyn duermen abrazados; y Elladan, Elrohir y Erkenbrand se unen a Aragorn en los Senderos de los Muertos (con Erkenbrand muriendo en el proceso), describiendo a los espectros como si estuvieran hechos de carne y hueso. Los Nazgûl llegan justo al Monte del Destino antes de caer.