Las obras literarias en poesía del periodo victoriano (1837-1901) abarcan subgéneros literarios como la poesía religiosa, la poesía espasmódica, la poesía social y política, la poesía cómica y humorística, la poesía del movimiento prerrafaelita, la poesía dialectal o la poesía decadentista.

Diez años separan la muerte de Shelley de los primeros versos de Tennyson, y otros diez median entre la última novela de Scott y la consagración definitiva de Tennyson como poeta. En esos estrechos límites temporales había dado comienzo una época nueva, aunque sin señal ninguna de rebelión. Keats y Tennyson, Shelley y Browning, Wordsworth y Matthew Arnold guardan entre sí relaciones de maestros a discípulos respectivamente.Entwistle (1965), p. 173. Browning fue discípulo de Shelley, si Tennyson lo fue de Keats. También lo fue Swinburne.Entwistle (1965), p. 163. Los poetas victorianos no reaccionan contra los representantes de la poesía romántica. Más bien se puede decir que siguen en la misma corriente. Pero, si aquéllos experimentaron, éstos pulen y perfeccionan; si aquéllos se dejaron arrebatar por su inspirado impulso, a veces genial, éstos se caracterizan por la armonía de su obra, por su mayor perfección estructural y penetración psicológica.Pujals Fontrodona (1984), p. 395.

En la poesía de la época victoriana pueden distinguirse dos grandes tendencias. La primera, más característicamente victoriana, está dominada por las figuras de Tennyson, de gran virtuosismo formal, y Browning, de marcado carácter psicologizante, y se interesa por la objetividad, el equilibrio y la precisión de las ideas. La segunda tendencia, la del movimiento prerrafaelita, presidido por Rossetti, tiende a una reacción idealista de ansiedades emotivas, busca el culto a la belleza, siente inclinación al ensueño y a la visión, combina la imaginación con la sensibilidad. A la entrada de la era victoriana se encuentran las personalidades, hasta cierto punto complementarias, de Tennyson y Browning, ambos interesados en mantener el nivel que la poesía había alcanzado con Byron y Walter Scott, los autores más leídos hacia 1830.Pujals Fontrodona (1984), pp. 395-396. La inquietud de Arnold forma un punto de transición a la abstracción estética de los prerrafaelistas y al radicalismo revolucionario de Swinburne.Entwistle (1965), p. 174. Arnold fue una figura prominente en esa gran pléyade de poetas victorianos que trabajaron simultáneamente ―Tennyson, Browning, Rossetti, William Morris y Swinburne―, poetas entre los cuales existía al menos este nexo de unión, que la búsqueda de todos ellos era la desfasada búsqueda poética de lo bello. La belleza era su consigna, como había sido la consigna de sus inmediatos predecesores: Wordsworth, Coleridge, Keats, Shelley y Byron. A partir de 1850, el grupo prerrafaelista infundiría un tono de melancolía gótica y de languidez a la poesía y a la pintura de esa fase de la época victoriana.Pujals Fontrodona (1984), p. 396. Por último, cabe destacar a una serie de poetas del tramo final del período victoriano (último tercio del ) que se caracterizaron por sus inquietudes religiosas y sus anhelos de espiritualidad.

Panorama de la poesía inglesa hacia 1830 Con Tennyson y Browning haría su aparición una poesía nueva, aunque los lectores de la época estuvieron muy poco dispuestos a reconocerlo así. Hacia 1830, Scott y Byron eran todavía los poetas popularesEvans (1985), p. 93. ―pese a que este último ya había muerto y aquél ya había escrito toda su producción poética―, así como algunos otros que participaban de una estética parecida: Samuel Rogers con Italy, Thomas Moore con su lírica irlandesa y con el increíblemente popular romance oriental titulado Lalla Rookh, y Thomas Campbell, quien por muchas razones fue un poeta más auténtico que cualquiera de los otros.

Poetas victorianos característicos Los poetas que dominaron la primera mitad de la era victoriana nacieron a la sombra del movimiento romántico y todos ellos tomaron a los grandes poetas como modelos y mentores.Barnard (2002), p. 192.

En el primer término de esta época se destacan indudablemente las figuras complementarias de Tennyson y Browning. Su semejanza general provoca una antítesis, como la que uno de los editores de Browning intentó establecer entre forma y materia, entre el mero artista y el pensador. Estos dos grandes poetas dominan la era heterogénea y polémica que se ha dado en llamar victoriana y que hoy vemos como uniforme:Borges (2008), p. 74. Tennyson y Browning serían los encargados de devolver a la poesía parte de una función más elevada. Los dos consiguieron el éxito de conservar un público amplio para su poesía en una época en la que la novela se había convertido en la forma literaria más popular.Evans (1985), pp. 93-94. Fue característico de ambos aceptar como indiscutibles los supuestos básicos de la sociedad en que vivían y mostrar un espíritu de continuidad en sus métodos artísticos.

thumb|right|300px|Retrato de Alfred Tennyson, obra de P. Krämer. Debemos considerar en primer lugar a Alfred Tennyson (1809-1892), no solo por ser el mayor, sino porque los propios victorianos lo consideraban el representante poético de la fuerza y la gloria de una época.Barnard (2002), p. 193. Alfred Tennyson se consagró a la vocación poética con la misma convicción inalterable que había caracterizado a Milton, Pope, Thomson, Wordsworth y Keats, y que aún no había distinguido a Rossetti y Swinburne, y se convirtió con facilidad en el más grande virtuoso de su tiempo en su arte. Tennyson fue un genuino representante de lo nacional inglés. Distinto de los grandes románticos ―Byron, Shelley, Keats―, tan despegados de Inglaterra y de los temas ingleses, Tennyson tiene un gran sentido nacionalista.Pujals Fontrodona (1984), p. 396. Mostraba una pasión de artífice del verso aprendida de Keats, pero ejercida con más minuciosidad. El autor seguía el camino abierto por la Laodamía de Wordsworth más aún que el del Endymion de Keats, pero infundía en sus poemas una presión dramática nueva.Entwistle (1965), p. 175.

Recibió como una exhalación la sensación de desazón en cuanto a los problemas del futuro que invadía a su generación, y en las elegías y poemas líricos de In Memoriam, en The Princess y en Maud la devolvió a sus contemporáneos en un torrente que aún destella e irradia en medio de la penumbra.

Como en el caso de otros grandes poetas, lo esencial en su obra está en la música del verso. El tono de bardo parecía fuera de lugar; y, sin embargo, cuando le plugo abandonarlo pudo escribir baladas tan excelentes como La carga de la brigada ligera y La venganza. A pesar de haber sufrido duros ataques por parte de sus contemporáneos, nadie le podía negar el más perfecto dominio sobre la sonoridad del inglés, un oído impecable y una consumada elección y gusto por las palabras.Evans (1985), p. 94. Su poesía abunda en imágenes de increíble belleza.Borges (2008), p. 75. No obstante, Tennyson no poseía la originalidad, el vigor y la hondura de los grandes románticos.Pujals Fontrodona (1984), p. 397.

Había publicado a comienzos de la década de 1830 un par de volúmenes de poesía: Poems, Chiefly Lyrical (Poemas principalmente líricos, 1830) y Poems (Poemas, 1832). De las composiciones contenidas en el primero de ellos, cabe señalar que si existe huella alguna de influencia inconsciente de algún maestro poético en dichos poemas, es la de Keats y Coleridge. Sin embargo, los lectores amantes de la poesía contemporánea no se sintieron atraídos de inmediato por el libro. En cuanto al segundo, comprende la obra poética de los años 1830-33: poemas aún reconocidos entre sus trabajos más nobles e imaginativos. Poems, el primer volumen de poesía que publicó Tennyson como poeta maduro (1832), recibió muchas críticas; incluso se le ridiculizó acusándole de pertenecer a la "escuela cockney", es decir, que estaba influido por autores como Leigh Hunt o Keats. Keats indudablemente fue para él modelo indiscutible, más que por sus ideas por las imágenes, la dicción y los recursos métricos que utilizaba. En 1833 falleció su gran amigo Arthur Hallam, y Tennyson comenzó In Memoriam y escribió The Two Voices [Las dos voces]Cousin (1910), p. 375. (1834). Tennyson se mantuvo en silencio hasta 1842, cuando reeditó Poems en dos volúmenes, logrando al fin el reconocimiento completo como un gran poeta.Cousin (1910), p. 376. Esta edición (la tercera), contiene algunas de sus mejores composiciones, como el monólogo dramático Ulises. En esta obra, Tennyson combinó todo lo positivo de sus comienzos poéticos con un tema que simboliza la concepción romántica del espíritu heroico. En Ulises, el guerrero ya entrado en años se ve incapaz de acomodarse a la rutina de la vida cuando vuelve a Ítaca, con lo cual decide volver al mar con sus guerreros.Barnard (2002), p. 194. Los versos de este poema esconden un desprecio poco paternal, el desprecio que siente el hombre de acción frente al previsor y al conservador. A pesar de que los victorianos parecían estar satisfechos de la civilización que estaban construyendo, también admiraban a quienes desertaban de ella para llevar una vida de acción o de heroica sencillez (como ocurre con el héroe de Maud).Barnard (2002), p. 195. Y tampoco podemos olvidar que bajo el círculo de seguridad que rodea al viejo guerrero se esconde, según algunos críticos, esa fuerza subterránea que arrastra en dirección contraria. Es a partir de 1842 cuando debe datarse la fama universal de Tennyson; desde el momento de la publicación de los dos volúmenes dejó de ser una curiosidad o el predilecto de un círculo selecto, para ocupar su lugar como el poeta más destacado de su época en Inglaterra.

En 1850 publicaría, al fin, su obra magna, In Memoriam, su poema más sincero e intenso. Su autenticidad lo convirtió en el gran poema de su tiempo.Pujals Fontrodona (1984), p. 398. Se trata de una extensa elegía filosófica que refiere los diversos estados de ánimo de un hombre desesperado por la muerte de alguien muy querido. El poema, escrito en estanzas de cuatro versos, había ido creciendo hasta su versión definitiva durante un período de diecisiete años tras la muerte de Arthur Hallam. A diferencia de los Idilios del rey, In Memoriam sí resulta representativo de la época victoriana, para el lector actual, del espíritu de su tiempo. In Memoriam está elaborado a partir de una serie de poemas elegíacos motivados por la muerte de su amigo.Barnard (2002), p. 196. Resulta sobrecogedor por lo que tiene de dolor insoportable, de aflicción y largos meses de melancolía, de tormentos y dudas espirituales. Los poemas siguen el devenir de su dolor en el tiempo y la consiguiente crisis religiosa en que se ve sumido. Afronta la nueva visión del mundo natural que los descubrimientos científicos iban imponiendo sobre las personas cultas. El público, a cuyas creencias y pesares más profundos y, por tanto, más comunes apelaba el poema, dio su aprobación de inmediato. Los críticos no fueron tan rápidos en su reconocimiento. A algunos les pareció desesperadamente oscuro.

Maud fue publicado en julio de 1855. Es un poema muy extenso, absolutamente impresionante, sobre el asesinato, la obsesión, la locura, el amor desesperado, todo ello salpimentado con versos más accesibles de intensa belleza. Tras el monodrama lírico de Maud, dedicaría su impecable técnica de diseño, armonía y ritmo a obras ante todo decorativas y de diseño (los Idylls of the King), y a experimentos de drama en verso para los que no había llegado el momento.