El Canto X de la Odisea, subtitulado Lo relativo a Eolo, a los lestrigones y a Circe según la versión en prosa de Luis Segalá y Estalella, es el décimo canto o libro del poema épico atribuido a Homero. Forma parte de los Apólogos de Odiseo (cantos IX-XII), el gran bloque narrativo en primera persona que el protagonista relata ante la corte del rey Alcínoo en el país de los feacios.

Odiseo describe las peripecias sufridas por él y sus compañeros tras la caída de Troya, en su largo y accidentado regreso a Ítaca. Los episodios destacan temas recurrentes de la epopeya como la hospitalidad (xenía) divina y humana, la tentación, la desobediencia y la hybris, así como el contraste entre la astucia del héroe y la imprudencia de sus hombres.Heubeck, Alfred y Arie Hoekstra: «Books IX–XVI» (1990). ISBN 9780198721444. Referencia. Obra completa: Alfred Heubeck y otros, «A Commentary on Homer’s Odyssey» (en inglés). 3 vols Oxford: Oxford University Press (1988–1993). El canto concluye con las instrucciones de la diosa Circe para descender al inframundo, preparando la nekyia (evocación de los muertos) del Canto XI.

Argumento Odiseo continúa su relato ante los feacios. Tras dejar la isla de los Cíclopes, llegan a Eolia, la isla flotante del rey Eolo, señor de los vientos. Eolo los acoge hospitalariamente durante un mes y, al partir, les regala un odre de cuero que contiene todos los vientos adversos, atado con hilo de plata; sólo al Céfiro (viento favorable) dejó libre para impulsarlos hacia Ítaca.

Navegaban ya cerca de la patria, cuando la curiosidad y codicia se apoderó de los compañeros haciéndoles creer que el odre contiene tesoros: lo abren mientras Odiseo duerme y desatan una tormenta que los devuelve a Eolia. Eolo, enfurecido, los rechaza considerándolos malditos por los dioses.

Parten de allí remando desesperadamente y arriban a la tierra de los lestrigones, pueblo de gigantes antropófagos. Los exploradores son atacados; sólo la nave de Odiseo escapa, mientras las demás son destruidas y sus tripulantes devorados. Los supervivientes huyen entristecidos hacia la isla de Eea, hogar de la diosa hechicera Circe.

Odiseo envía un grupo de reconocimiento encabezado por Euríloco; Circe los invita a un banquete y, con un filtro mágico, los transforma en cerdos. Euríloco regresa alarmado y Odiseo parte solo a rescatarlos. En el camino, el dios Hermes le entrega la hierba moly protectora y le revela cómo vencer el hechizo. Odiseo confronta a Circe, resiste su magia y la obliga a restaurar a sus compañeros. Convertida en aliada, Circe los agasaja durante un año. Antes de partir, les advierte de peligros futuros y les ordena descender al Hades para consultar al adivino Tiresias sobre el regreso a Ítaca, explicándoles el ritual de la nekyia.Universidad de Almería. Área de Filología Griega: Homero, Odisea, Canto X. Consultado el 28 de abril de 2026.

Estructura y contenido La aventura en Eolia   En el primer encuentro con Eolo son bien recibidos. Sin embargo, más adelante serán rechazados y expulsados de su isla. Encuentro con los lestrigones   Desde la isla Eolia llegan remando a la tierra de los lestrigones donde perecerán muchos hombres. Los supervivientes huyen entristecidos. El encuentro con Circe   Diezmados por los lestrigones arriban a la isla de Eea, hogar de Circe la diosa hechicera.Guevara Macías, Elisa (2013). El episodio odiseico de Circe. Análisis narratológico, filológico e iconográfico. Universidad de Costa Rica, Facultad de Letras (San José). Consultado el 28 de abril de 2026. En un principio adversaria de Odiseo, cambia después a aliada. Le da instrucciones para consultar al adivino Tiresias en el Inframundo.

En Eolia. El odre de los vientos

Odiseo continúa su relato:

Eolo, guardián de los vientos, ayuda a Odiseo en su viaje a Ítaca entregándole un cuero de un buey de nueve años que contenía los soplos de los mugidores vientos:

Tras nueve días de navegación, con Ítaca ya a la vista, a Odiseo le rinde el dulce sueño. Cundió entonces entre la tripulación la codicia por los presentes que aquél había recibido de Eolo: Muchos y valiosos objetos se ha llevado del botín de Troya; mientras que los demás, con haber hecho el mismo viaje, volveremos a casa con las manos vacías. Sospechando de la bolsa de cuero decidieron abrirla: Ea, veamos pronto lo que son y cuánto oro y plata hay en el cuero. Una desafortunada decisión:

Pisan Eolia de nuevo, pero en esta ocasión el recibimiento será muy distinto. Tras contar Odiseo lo sucedido, Eolo los rechaza sin miramiento alguno pues no debe tomar a su cuidado a un varón que se ha hecho odioso a los bienaventurados dioses.

Los lestrigones

Y con ánimo angustiado siguieron adelante remando por su necedad, hasta que al séptimo día de navegación llegan a la isla de los lestrigones. Allí gobierna Antífates con su esposa en el palacio de Telépilo de Lamos de la excelsa ciudad de la Lestrigonia.

En aquel lugar las noches son tan cortas como atardeceres:

El puerto era magnífico pero Odiseo recela de lo que ve: mas yo dejé mi negra embarcación fuera del puerto, cabe a uno de sus extremos e hice atar las amarras a un peñasco.

Cerca de la población encontraron a la eximia hija del lestrigón Antífates, que bajaba a la fuente Artacia a por agua, y les muestra el camino al palacio de su padre. Allí estaba su esposa, alta como la cumbre de un monte, los atemorizó. La mujer llamó del ágora a su marido el preclaro Antífates:

La hechicera Circe. Exhortación a la nekyia

Otra vez huyendo, con el corazón triste, llegan a la isla Eea, morada de la hechicera Circe de lindas trenzas y dotada de voz, hermana del terrible Eetes.

Formaron dos grupos para explorar la isla, al mando de Odiseo y Euríloco. Éste encuentra el palacio de Circe en un valle. La oyen cantar con voz pulcra, ella los llama y todos entran, excepto Euríloco que temía un engaño, como efectivamente sucedió:

Avisado por Euríloco, Odiseo se apresta a liberar a sus hombres. Hermes lo protege de los hechizos de Circe preparándole un brebaje obtenido de una planta llamada moly, de raíz negra y flor blanca:

Enamorada de Odiseo, Circe deshace el hechizo a sus hombres, que tornaron a ser hombres, pero más jóvenes aún y mucho más hermosos y más altos. Reunidos todos, allí se quedaron «día tras día un año entero y siempre tuvimos en los banquetes carne en abundancia y dulce vino».

Al fin Circe los libera, dándoles instrucciones muy precisas:

Odiseo se ve ante un panorama desalentador; tendrá que suplicar a las «inanes inane (DLE), del latín inānis es voz en uso: vano, inútil, insustancial. cabezas de los muertos» (νεκύων ἀμενηνὰ κάρηνα, nekýōn amenēnà kárēna), meras sombras que recuerdan quienes fueron pero que ahora carecen de sustancia y vigor alguno en el reino de Hades. Incluso los mayores héroes Agamenón,son allí puras apariencias que apenas conservan la figura humana. Homero anticipa la nekyia o evocación de los muertos del canto siguiente.

Deben partir:

Odiseo les deja bien claro que quedan libres, sí, pero para ir al reino de los muertos, al inframundo:

Afligidos, embarcan a la velera nave a la orilla del mar, a la que Circe había atado un carnero y una oveja negra sin que nadie lo advirtiera.

Y parten a cumplir su destino sin darse cuenta de que Elpénor más joven de todos, que ni era muy valiente en los combates, ni estaba muy en quedaba insepulto en la isla. Se había dormido medio borracho en el tejado del palacio de Circe, despertó tambaleante, cayó y se partió el cuello. Cuando Odiseo llegue al Hades su alma se le aparecerá y contará lo sucedido.

Temas y comentarios Este canto es rico en temas recurrentes de la Odisea, que reflejan valores griegos antiguos y la condición humana: La codicia y la hybris (desmesura humana)   Los compañeros sucumben a la tentación de abrir el odre de Eolo por envidia y avaricia, causando su propio desastre. Esto ilustra cómo la falta de autocontrol frustra el destino favorable y atrae el castigo divino. La tentación y la fortaleza   En el episodio de Circe los hombres caen fácilmente en sus encantos (banquete y brebaje), pero Odiseo, con ayuda divina (Hermes y la hierba moly), resiste y triunfa mediante astucia e ingenio. La hospitalidad (xenía)   Eolo, rey de los vientos, recibe a Ulises con generosidad, le ofrece alojamiento y ayuda con el odre que contiene todos los vientos. Este episodio refuerza el valor griego de la hospitalidad como deber sagrado. La fragilidad del destino humano   A pesar de estar a solo un día de Ítaca, un error los devuelve al punto de partida. Esto muestra cómo el destino puede cambiar drásticamente por decisiones humanas, incluso cuando los dioses intervienen favorablemente. La fragilidad humana frente a fuerzas monstruosas   Los lestrigones representan el peligro salvaje y bárbaro que acecha en tierras lejanas. El viaje al más allá   Circe indica a Ulises que debe bajar al Hades para consultar al adivino Tiresias. Este mandato introduce el tema de la confrontación con la muerte y el conocimiento oculto, esencial para continuar su viaje.

Véase también Apólogos de Odiseo Nekyia Odisea Ilíada Eneida Anexo:Figuras de la mitología griega

Notas

Referencias

Bibliografía adicional

Enlaces externos Proyecto Perseus, Perseus Digital Library (en inglés). «Odisea, Libro 10», texto griego original, traducción y herramientas de análisis.

Categoría:Literatura antigua de la guerra de Troya