El concepto de dosel sagrado (sacred canopy, en inglés) es un concepto sociológico desarrollado por el teólogo, pensador y sociólogo vienés Peter Ludwig Berger en su obra The Sacred Canopy: Elements of a Sociological Theory of Religion (1967). Esta idea define el rol de la religión en la sociedad como "el sistema de creencias general que proporciona a los individuos un sentido de significado y seguridad en el mundo".

Debe ser entendido como el papel estratégico de sentido que ha generado la empresa humana en su construcción de mundos sociales como fruto de la autoexternalización del hombre y su plasmación en la realidad de sus propios significados construidos.

Origen del concepto Se trata de un concepto de gran relevancia en la teoría sociológica y más específicamente en la sociología de la religión que ha supuesto una de las explicaciones más convincentes de la función social de la religión.

Origen y contexto del concepto miniaturadeimagen|Peter L. Berger creador del concepto dosel sagrado y destacado sociólogo, teólogo y pensador. El concepto surgió en el libro The Sacred Canopy: Elements of a Sociological Theory of Religion (1967) publicado por Peter Ludwig Berger y es fruto de un momento sociohistórico preciso en el que la sociología de la religión se comienza a entender a la luz de las nuevas teorías sociológicas contemporáneas. Para crear el concepto de dosel sagrado el autor tomó como punto de partida las propuestas fenomenológicas desarrolladas por Alfred Schütz y trató de integrarlas en las estructuras y las instituciones sociales combinándolas con el análisis del individuo y de los niveles societales. La aparición del concepto de dosel sagrado tiene también una vinculación importante con la publicación del libro La construcción social de la realidad (1966) escrito junto a Luckmann dado que los dos capítulos (Capítulos I y II) de The Sacred Canopy: Elements of a Sociological Theory of Religion (1967) son una aplicación directa del enfoque constructivista al fenómeno de la religión.

Influencias de la sociología clásica Aparte de lo establecido por las teorías sociológicas contemporáneas, el debate de la noción de dosel sagrado está en diálogo constante con la sociología clásica. La configuración del concepto de dosel sagrado tiene gran influencia de la sociología de Durkheim. Ciertos puntos clave que configuran la noción de dosel sagrado se basan en las ideas presentadas por el sociólogo francés en su obra Las formas elementales de la vida religiosa (1912) como la diferenciación entre lo sagrado y lo profano, la cuestión de la religión como mecanismo de integración y cohesión social y el entendimiento de la religión como un refuerzo de la conciencia colectiva y como legitimación de la ordenación nómica del mundo. Esta idea de la necesidad de nomos frente al caos que supone la ausencia de normas está extraída de La división del trabajo en la sociedad (1893) y más específicamente de El suicidio: un estudio en sociología (1897) y posteriormente adaptada a partir de las puntualizaciones realizadas por Robert K. Merton en Anomie, anomia and social interaction: contexts of deviant behavior (1964).

El pensamiento de Max Weber también supone un punto de inicio relevante para la configuración la ideación de la metáfora del dosel sagrado junto con la de Durkheim. La concepción de Weber de la realidad social construida constantemente por significaciones humanas es la que más relevancia tiene para la configuración de este concepto. Berger extrae también del pensamiento de Max Weber la idea de la relevancia de la acción social como cuestión estructuradora de la relación humana con el entorno social que se complementa con la idea de la capacidad de comprensión de la realidad social.

Complementando a estos dos autores clásicos Berger extrae conceptos de la obra de Marx para presentar la realidad antropológica de su concepción de la religión como protección ante el caos anómico. Las ideas de externalización y objetivación (Entaeusserung y Versachlichung), son rescatadas de la obra de Hegel Enzyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse (1817). La utilización de los conceptos de Marx en la idea del dosel sagrado se complementa con la noción de que la «naturaleza humana» es una creación del hombre. De esta manera Berger consigue establecer una división fundamental entre una antropología dialéctica y una antropología no dialéctica.

Influencias de la psicología social y de la filosofía religiosa Además de la sociología, Berger explora otros campos como la psicología social para desarrollar el concepto de dosel sagrado. Principalmente se centra en la construcción de la identidad y en el papel que juega lo sagrado y lo religioso en esta configuración. También recurre a otros términos como la idea de otros significativos desarrollada por George Herbert Mead y se adentra en la construcción del «yo» y del «mi».

Por último, Berger presenta claras influencias de la filosofía, aparte de las ya mencionadas, en su elaboración del concepto de dosel sagrado. Llama particularmente la atención la introducción de las ideas de Karl Jaspers sobre las situaciones marginales y la noción de Heidegger de la muerte como situación marginal última. Todas estas ideas se complementan con la distinción de lo sagrado y lo religioso que aparecen en las obras de Otto y Eliade.

Definición y significado sociológico El término dosel sagrado debe comprenderse como una metáfora que se refiere a la función protectora de la religión frente a la incertidumbre y el caos que presenta la existencia humana. Berger se refiere a la función de la religión como un sistema simbólico que dota de sentido y legitima el orden social en su totalidad y que busca una integración de los distintos ámbitos sociales dentro de un marco de significados compartido que se encuadran en lo sagrado. Ateniendo a la definición de Berger, elaborada a partir de las ideas de Eliade y de Otto, la religión se concibe como un mecanismo social, como una labor puramente humana y social que construye y mantiene la sociedad a través de la ordenación de lo sagrado como poder numinoso en su vinculación con el Misterio"La religión es la empresa humana por cual se establece el cosmos sagrado. Para decirlo de otra manera, la religión es la cosmización de un modo sagrado. Entendemos aquí por «sagrado» una cualidad de poder misterioso y temible, diferente del hombre pero relacionada con él porque reside en ciertos objetos de la experiencia" (Berger, 1969, p.40).Representación visual del dosel sagrado que muestra la protección del orden social y la búsqueda de significado y seguridad frente al caos anómico.

Desde esta perspectiva social constructivista y ordenadora, la religión no se entiende como un conjunto de prácticas individuales sino como generadora de realidad universal. La búsqueda de un nomos, mediante la construcción de mundos, hace que se busque producir un ordenamiento social de experiencia en el que los diversos significados de los actores se integran en un orden de significado común al que Berger denomina nomos objetivo. Este nomos objetivo se internaliza durante la socialización y es apropiado por el individuo como una forma de configurar su ordenamiento subjetivo de la experiencia y de dar sentido a su construcción identitaria y biográfica Desde la sociología de la religión y del conocimiento se puede entender que estos universos creados mediante la ordenación subjetiva del individuo implican la percepción de los sucesos como realidades externas e independientes de los individuos que las sostienen, como realidades reificadas. El dosel sagrado implica que lo religioso legitima, mediante justificaciones religiosas, las normas y las jerarquías e instituciones sociales.

La función social de la religión se basa precisamente en ser esa cobertura nómica sobre la que se plantea un futuro, en el que la sociedad mantiene un orden y un significado de sucesos que de otra forma parecen incoherentes o impredecibles como la muerte, el sentido de la vida o el origen del mundo. Por lo tanto, la sociedad es la guardiana del orden nómico objetivo pero también del plano subjetivo y la estructuración del individuo en su conciencia individual.

Un elemento clave de este concepto es la idea de la anomia, la cual Berger extrae de Durkheim y que se deriva directamente de la contingencia de la existencia humana. La anomia supone, según Berger, la desunión del mundo social y la desorientación del individuo en su experiencia además, crea problemas cuando se fractura la capacidad de conversación con otros significativos. La anomia se puede dar por grandes fuerzas colectivas como por ejemplo en el caso del rechazo por parte de un grupo social a un individuo o puede darse por cuestiones biográficas como la muerte o la separación física. Aún así, partiendo de las ideas de Heidegger, se detecta que la muerte es la situación marginal por excelencia porque pone en tela de juicio el orden normativo y cognoscitivo existente."La muerte representa para la sociedad un tremendo problema, no solo por su amenaza obvia a la continuidad de las relaciones humanas, si no también porque amenaza las suposiciones básicas del orden en el que reposa la sociedad" (Berger, 1969, p.38).Para Berger lo sagrado surge como respuesta frente al caos y a la amenaza constante de la falta de normas. Mediante la religión, se consigue construir un cosmos que busca ser humanamente significativo en el que la experiencia social adquiere orden y coherencia. En este proceso, el dosel sagrado, cubriendo la realidad anómica, consigue proyectar el orden humano sobre la totalidad del ser y del universo considerando este como humanamente significativo

Crítica y revisiones El concepto de dosel sagrado propuesto por Peter Berger se debe entender como uno de los más relevantes en sociología de la religión pero también ha sido objeto de numerosas críticas, revisiones e interpretaciones por parte de otros teóricos y de revisiones posteriores que buscan subrayar las limitaciones explicativas del concepto.

Una de las críticas y revisiones más destacables parte de una crítica al análisis antropológico a partir de la concepción de la antropología marxista desarrollada por Berger. Su teoría presupone la existencia de la necesidad de un sentido humano que sea independiente de las condiciones sociales, históricas y materiales. Estas premisas han sido duramente criticadas desde las perspectivas marxianas dado que, desde este punto de vista, la necesidad de sentido estaría mediada por las formas específicas de organización social y las relaciones humanas con la naturaleza y el trabajo. Otra crítica recurrente pasa por que el concepto de Berger no explica de manera suficientemente concisa por qué una visión religiosa del mundo se da en unos contextos sociales y no en otros.

En cuanto al legado teórico y a la situación sociohistórica en la que Berger desarrolla el concepto de dosel sagrado, una corriente de autores señala que existe un importante residuo funcionalista en la teoría del dosel sagrado. Esta lectura pasa principalmente por destacar que Berger hace un énfasis excesivo en la religión como promotora de orden social dejando de lado sus dimensiones más conflictivas o de cambio social.

Por otra parte, se ha cuestionado la idoneidad del modelo de dosel sagrado para analizar las sociedades modernas. Críticos como Hamilton, destacan que Berger no desarrolla en su plenitud la cuestión de si una sociedad moderna puede continuar funcionando de manera efectiva bajo una cosmovisión caracterizada por la alienación religiosa. De acuerdo con esta idea, se plantea que la superación de la anomia y la creación del cosmos en la vida social puede ser fruto de las transformaciones de las condiciones sociales que generan la alienación