Antonio Maffei Carballo (La Habana, 1885-Valladolid, 1961) fue un pintor español especializado en paisajes.

Los padres de Antonio Maffei fueron un farmacéutico militar español y una dama cubana. Los Maffei, de origen italiano, estaban ya instalados en España desde mediados del . La familia tenía una rica tradición artística, en la que destaca su abuelo Antonio Maffei Rosal, pintor de cámara de Isabel II.

En 1887, la familia volvió a España, donde sufrió continuos traslados debido a la profesión de su padre: Pamplona (donde Maffei tuvo su primer contacto con la técnica de la acuarela), Madrid, Santander o Vitoria, donde inició su formación artística de la mano de Ignacio Díaz de Olano.

En 1905 regresó a Madrid e ingresó en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, institución vinculada a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Durante este periodo, recibió formación de maestros como José Moreno Carbonero, Antonio Muñoz Degrain, Emilio Sala Francés o Cecilio Plá y Gallardo. En la obra de Maffei puede rastrearse la huella de todos estos referentes, integrados con una sensibilidad personal que se mantuvo fiel a la tradición sin renunciar a una voz propia. Durante su etapa como estudiante destacó de forma notable y recibió numerosos galardones que reflejan tanto su disciplina como su talento artístico y la amplitud de su dominio técnico.

En paralelo a su actividad como pintor, Antonio Maffei desarrolló su carrera como docente, sobre todo en la Escuela de Comercio de Valladolid, donde impartió materias como Dibujo Lineal, Dibujo Artístico o Caligrafía desde 1917 a 1955.

Su llegada a Castilla representó para él una etapa de estabilidad personal y profesional, y su vida estuvo vinculada desde entonces a Valladolid. En 1922, contrajo matrimonio con Maximina González Sánchez, cuya imagen aparece en múltiples retratos realizados por el pintor. De esta unión nacieron tres hijos.

Aunque la pintura y la docencia fueron siempre los ejes centrales de su vida, Antonio Maffei cultivó un profundo interés por otras disciplinas culturales. Fue un apasionado de la caligrafía, la fotografía, los idiomas, la filatelia, el cine y la poesía y un estimado pianista. Este carácter inquieto, reflexivo y multidisciplinar se plasmó también en su ingreso como académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid en 1954.

Maffei cultivó especialmente las técnicas del óleo y de la acuarela. La acuarela es el medio que parece más adecuado a su predilección por la «luz luminosa», una luz que aligera las cosas al envolverlas. Su dominio de esta técnica permite a Maffei aplicarlas a temas paisajísticos no habituales con toda eficacia. miniaturadeimagen|405x405px|Rincón de Arenas de San Pedro (h.1920) Aunque también se dedicó al retrato o el bodegón, el paisaje fue el género central en su obra, y en este alcanzó una expresión lírica y personal, desarrollando una sensibilidad particular hacia los efectos de la luz sobre los elementos del entorno natural. Sus estancias en zonas costeras como Gijón y Santander despertaron su interés por el subgénero de las marinas. Con el tiempo centró su producción en el paisaje montañoso (sobre todo de la zona de la Sierra de Gredos), así como en escenas urbanas, entre las que se destacan sus evocadoras vistas de la ciudad de Valladolid.

La formación de Maffei incorpora sucesivos influjos, especialmente de los acuarelistas ingleses de los siglos y , y su visión del paisaje hunde sus raíces en la línea naturalista del a partir de la renovación iniciada por Carlos de Haes en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Fiel a los principios del academicismo, Antonio Maffei mantuvo a lo largo de su carrera una postura contraria a las vanguardias que irrumpieron a comienzos del . Sin embargo, y a pesar de inscribirse en la más ortodoxa tradición académica, él mismo reconoció la influencia de la Escuela de Barbizon (con su atención en la luz real y en los reflejos cambiantes de la naturaleza) y hay en su pintura resonancias impresionistas muy claras (empleo de sombras violetas, efectos de niebla y de luces artificiales, encuadres de instantánea, gamas cromáticas luminosas, sin negros).

La presencia de Antonio Maffei en el panorama artístico de la época se articuló a través de numerosas exposiciones en diversas ciudades españolas y, sobre todo, en Valladolid. Intervino en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de 1926 (con los óleos Casas de Guisando y Guisando) y de 1932 (con Efecto de madrugada con niebla). A lo largo de las décadas siguientes, su obra se presenta en diversos espacios de prestigio, incluso con posterioridad a su fallecimiento. Su legado ha sido recuperado y revalorizado en el , con una exposición celebrada en 2021 en el Museo de la Universidad de Valladolid y otra en la Escuela de Comercio de Valladolid en 2025, comisariada por Jesús San Miguel Montorio.

Referencias

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