El descenso en la fase de vuelo en la que una aeronave reduce su altitud e inicia el proceso de aproximación final para aterrizar en un aeropuerto.
Los descensos son parte de los procedimientos normales de un vuelo, pero también pueden ocurrir durante emergencias, como una descompresión rápida o explosiva, que fuerza a una aeronave a un descenso de emergencia por debajo de los 3000 m (10 000 pies) y preferiblemente por debajo de los 2400 m (8000 pies), respectivamente la altitud máxima segura temporal para una aeronave no presurizada y la altitud máxima segura para una duración prolongada.
Al contrario de un descenso de emergencia, el descenso involuntario puede suceder por una disminución de la potencia, una disminución de la velocidad aerodinámica (por ejemplo, alguna resistencia en las alas o en el fuselaje), un aumento de la resistencia o al volar en una masa de aire que se mueve hacia abajo, como una corriente descendente inducida por el terreno, cerca de una tormenta eléctrica, en una ráfaga descendente o una microrráfaga.
Descensos normales
Los descensos normales se pueden realizar como descensos intencionales para que una aeronave logre aterrizar, evitar otra aeronave o por condiciones climáticas adversas (como turbulencia, condiciones de hielo o tormentas eléctricas), nubes (en particular bajo las reglas de vuelo visual), para ver algo más bajo, para ingresar a aire más cálido (tasa de caída adiabática) o para aprovechar la dirección del viento de una altitud diferente, en particular con globos.
Los descensos normales se realizan a una velocidad aerodinámica constante y un ángulo de descenso constante (aproximación final de 3 grados en la mayoría de los aeropuertos). El piloto controla el ángulo de descenso variando la potencia del motor y el ángulo de cabeceo (bajando la nariz del avión) para mantener la velocidad aerodinámica constante. Los descensos sin motor (como los provocados por una falla del motor) son más pronunciados que los descensos con motor, pero se vuelan de forma similar a un planeador.
Descensos rápidos Los descensos rápidos se relacionan con los cambios drásticos en la presión del aire en una cabina de vuelo, incluso en aeronaves presurizadas, y pueden provocar molestias en el oído medio. El alivio se logra disminuyendo la presión relativa al igualar el oído medio con la presión ambiental («taponamiento de oídos») mediante la deglución, el bostezo, la masticación o la maniobra de Valsalva.
Los helicópteros que pierden potencia no caen simplemente del cielo. En una maniobra llamada autorrotación, el piloto configura los rotores para girar más rápido impulsados por el aire ascendente, lo que limita la velocidad de descenso. Poco antes de tocar el suelo, el piloto modifica el impulso almacenado en el rotor para aumentar la velocidad aerodinámica y reducir la velocidad de descenso hasta un aterrizaje.
Descenso táctico Un descenso táctico es una maniobra que normalmente utilizan los aviones militares. Consiste en bajar la nariz del avión en ángulo pronunciado para perder altitud rápidamente, con el uso de inversores de empuje para evitar una velocidad excesiva.
Caída en picada Una caída o caída en picada es una trayectoria de vuelo en la cual una aeronave pierde altitud a alta velocidad de una forma pronunciada. Si bien no existe una definición específica del grado de inclinación que transforma una trayectoria descendente en una caída en picada, se trata necesariamente de un descenso rápido con el morro hacia abajo. Las caídas en picada se utilizan intencionalmente en vuelo acrobático para ganar velocidad y realizar acrobacias, y en bombarderos para acercarse rápidamente a un objetivo, minimizando la exposición al fuego enemigo antes del picado, y para aumentar la precisión del bombardeo. Un picado también puede utilizarse como maniobra de emergencia, por ejemplo, para extinguir un incendio en un motor.Griehl, Manfred. Junker Ju 87 Stuka. London/Stuttgart: Airlife Publishing/Motorbuch, 2001. .
Referencias
Categoría:Aviación