El atentado de la via d'Amelio fue un ataque terrorista de la mafia siciliana, que tuvo lugar en Palermo el 19 de julio de 1992. Mató al magistrado antimafia Paolo Borsellino y a cinco miembros de su escolta: Agostino Catalano, Emanuela Loi (la primera mujer italiana en ser escolta y la primera en morir en acto de servicio), Vincenzo Li Muli, Walter Eddie Cosina y Claudio Traina.
La libreta roja (agenda rossa) que siempre llevaba Borsellino encima para apuntar detalles de sus investigaciones, desapareció del lugar de los hechos tras la explosión. Un oficial de los carabinieri, que fue testigo de la explosión, declaró haber entregado la libreta a Giuseppe Ayala, el primer magistrado en llegar a la escena. Ayala, que dijo que no lo había hecho, fue posteriormente criticado por decir que había que reducir la escolta a los jueces antimafia, a pesar de las evidencias de posteriores atentados fallidos contra ellos.
Historia Tentativas precedentes de atentado
thumb|izquierda|250px|El juez Paolo Borsellino El deseo de Cosa Nostra de asesinar a Borsellino se remonta a principios de la década de 1980, cuando el magistrado investigaba sobre el asesinato del capitán de los carabinieri Emanuele Basi. Los primeros intentos concretos fueron a partir de 1987, cuando Borsellino era fiscal jefe en Marsala: de hecho el capo Salvatore Riina acusó a Baldassare Di Maggio (jefe en funciones del mandamento de San Giuseppe Jato en ausencia de Bernardo Brusca) de espiar los movimientos del magistrado mientras pasaba las vacaciones de verano en su villa en la costa de Villagrazia di Carini. Siempre con la aprobación de Riina, el plan tuvo un desarrollo posterior en 1991: Francesco Messina (conocido como Mastru Ciccio, jefe en funciones del distrito del Mazara del Vallo, que incluía el territorio de Marsala), asignó la tarea de llevar a cabo el ataque a Vito Mazzara (capo de la familia Valderice), utilizando un rifle de francotirador o un coche bomba durante el trayecto que el juez hacía desde su casa al trabajo. Sin embargo, el plan se topó con la oposición de Vincenzo D'Amico y Francesco Craparotta (capo y subjefe de la familia Marsala, respectivamente), quienes filtraron la noticia al exterior, reforzando así las medidas de seguridad en trono al magistrado y bloqueando eficazmente cualquier intento de ataque (por esta razón, D'Amico y Craparotta fueron asesinados por orden de Riina en 1992).
Se llevó a cabo otro intento en 1988, cuando Borsellino dejó Marsala para pasar el domingo con su familia en su casa de Via Cilea en Palermo: un grupo de fuego compuesto por mafiosos de Noce y Porta Nuova (Francesco Paolo Anzelmo, Raffaele y Domenico Ganci, Antonino Galliano, Salvatore Cancemi y Francesco La Marca) debía atacarlo con armas de fuego cuando salía de casa para ir al quiosco a comprar el periódico, pero se acabó suspendiendo en el último momento al comprobarse que la emboscada no era factible.
La decisión del atentado La decisión de llevar a cabo los atentados contra Falcone y Borsellino fue tomada durante las reuniones de la comisión interprovincial de Cosa Nostra, que tuvo lugar cerca de Enna entre septiembre y diciembre de 1991 y presidida por Riina, en las que también señalaron otros objetivos a atacar; inmediatamente después, durante otra reunión de la Comisión celebrada en diciembre en casa de Girolamo Guddo (mafioso de Altarello di Baida y primo de Salvatore Cancemi) en la que participaron Riina, Matteo Motisi, Giuseppe Farinella, Carlo Greco, Pietro Aglieri, Michelangelo La Barbera, Salvatore Cancemi, Giovanni Brusca, Raffaele Ganci, Nino Giuffrè, Giuseppe Montalto y Salvatore Madonia, se decidió y elaboró un plan "restringido" de masacres, que incluía el asesinato de ambos jueces, así como de personas que habían demostrado ser poco fiables, en primer lugar el honorable Salvo Lima y otros políticos democristianos.
Atentado thumb|izquierda|250px|Imagen de la calle poco después del atentado
El atentado ocurrió a las 16:58 del 19 de julio de 1992, 57 días después del atentado de Capaci, en el que el amigo de Borsellino y magistrado antimafia Giovanni Falcone, fue asesinado junto a su mujer y su escolta. El único superviviente del atentado contra Borsellino, Antonino Vullo, dijo que el juez había estado en su residencia de verano a las afueras de Palermo desde las 13:00 hasta las 16:00, cuando se dirigieron a Via D'Amelio para reunirse con su madre. Cuando llegaron, Vullo y los otros agentes no vieron nada raro más que coches aparacados. El coche en el que viajaba Borsellino explotó junto a otro coche escolta, mientras que Vullo iba en un tercer coche. Interview of agent Vullo the day after the massacre.
La bomba, que contenía unos 100kg de TNT, se había colocado en un Fiat 126. Según Antonino Caponnetto, el procedimiento habitual cuando Borsellino viajaba era despejar las carreteras de coches antes de su llegada, pero que en esta ocasión no había sido permitido por la administración de la comuna de Palermo. Gaspare Spatuzza, un mafioso que luego se convirtió en pentito, declaró haber robado el Fiat 126 por orden de las familias Graviano y Brancaccio.
El baño de sangre produjo indignación. Durante la noche siguiente, sitiarion pacíficamente la prefectura de Palermo. El funeral provocó vehementes protestas contra los asistentes; el jefe de la Polizia di Stato, Arturo Parisi, fue alcanzado al intentar escapar.. Unos días después, el questore (comandante de la policía local), Vito Plantone y el prefetto Mario Jovine fueron trasladados. El fiscal jefe de Palermo Pietro Giammanco dimitió y 7000 soldados fueron desplegados en Sicilia para patrullar las carreteras y posibles focos de atentados.
Consecuencias Borsellino solía llevar una libreta roja, la llamada agenda rossa, donde anotaba detalles de sus investigaciones antes de hacer informes judiciales oficiales. Sus colegas nunca tuvieron accceso a ella.
El oficial de los carabinieri Rosario Farinella posteriormente dijo que, tras recuperar la libreta del coche, se la dio a Ayala. Éste dijo por otra parte que estaba en un hotel cercano y que corrió hacia el lugar cuando oyó la explosión. Primeramente tropezó con el cadáver sin reconocerlo, ya que estaba mutilado. Ayala dijo que había ofrecido "a un oficial de uniforme" la libreta, pero que la había rechazado por carecer de autoridad. El capitán de los carabinieri Arcangioli dijo que no llevaba uniforme en la escena del crimen. En septiembre de 2005, Ayala cambió su versión, diciendo que cogió la libreta mientras exploraba el coche destrozado y que luego se la entregó a un oficial que estaba allí. Esta versión de si el oficial iba o no en uniforme fue cambiando posteriormente.
El 1 de julio de 1992 Borsellino había tenido una reunión con Nicola Mancino, por aquel entonces acababa de ser nombrado ministro del interior. Los detalles de esa reunión nunca han sido desclasificados, pero es bastante probable que estuvieran en la libreta. Mancino, sin embargo, siempre negó haberse reunido con el juez. En una entrevista de televisión el 24 de julio de 2009, Ayala dijo: "El mismo Mancino me dijo que se había reunido con Borsellino el 1 de julio de 1992. Además, me enseñó su libro de citas, con el nombre de Borsellino en el". Ayala rechazó este relato en una entrevista en el suplemento del Corriere della Sera Sette. En 2006 se difundió un video en el canal Rai 1 en el que aparecía Arcangioli sujetando la libreta roja mientras inspeccionaba el área de la bomba.
En un diario personal en posesión de la familia de Borsellino se puede leer: "1 de julio h 19:30: Mancino". Vittorio Aliquò, otro magistrado, posteriormente afirmó haber acompañado a Borsellino "hasta el umbral del despacho del ministro".
thumb|250px|árbol memorial a Borsellino en Via D'Amelio
Investigaciones y sentencias En julio de 2007, la oficina del fiscal de Caltanissetta abrió una investigación sobre la posible implicación de agentes del SISDE(los servicios de inteligenia civil italiana) en la masacre. Al mismo tiempo, se publicó una carta firmada por Salvatore, el hermano de Borsellino. Titulada 19 Iuglio 1992: Una strage di stato ("19 de julio de 1992: una masacre de estado), la carta sostiene la hipótesis de que el ministerio conocía las razones del asesinato del magistrado. Salvatore Borsellino escribió:
Las investigaciones llevadas a cabo por el policía experto en telecomunicaciones Gioacchino Genchi atestiguan la presencia de una instalación encubierta del SISDE en el Castillo Utveggio, en el Monte Pellegrino, con vistas a Palermo y a Via D'Amelio. Esto fue descubierto gracias al análisis de las llamadas del capo Gaetano Scotto, que llamó a un teléfono del SISDE en el castillo.After the revelation, Genchi was removed from the investigation and the Castello Utveggio case was archived by the Tribunal of Caltanissetta. Pietro, el hermano de Scotto había hecho trabajos de mantenimiento de líneas en Via D'Amelio; posteriormente se descubrió que Pietro había pinchado el teléfono de la madre de Borsellino para confirmar el momento de su llegada antes de la masacre. Todo rastro del SISDE desapareció dle Castillo Utveggio tras el atentado. El capo Salvatore Riina habló sobre la presencia de la inteligencia italiana en el Monte Pellegrino el 22 de mayo de 2004, durante el juicio por el atentado de la Via dei Georgofili (atentado en Florencia llevado a cabo por la mafia tras el arresto de Riina). En una entrevista del documental La storia siamo noi (la historia somos nosotros) en la televisión italiana, la viuda de Borsellino dijo que él le decía de cerrar las persianas porque nos pueden ver desde Castello Utveggio.
Las primeras investigaciones llevaron al arresto de Vincenzo Scarantino el 26 de septiembre de 1992, acusado por pentiti de haber robado el coche utilizado en la explosión. Scarantino luego también se convirtió en pentito. Los magistrados también descubrieron que habían pinchado el teléfono de la madre de Borsellino. El 26 de enero de 1996 terminó un primer juicio por la masacre, con Scarantino sentenciado a 18 años de cárcel, mientras que Giuseppe Orofino, Salvatore Profeta y Pietro Scotto, quienes habían preparado la bomba y pinchado el teléfono, recibieron sentencias a cadena perpetua. Scotto y Orofino fueron absueltos tras apelación. Un segundo juicio empezó en 1999 tras haber cambiado Scarantino su declaración; esta vez Salvatore Riina, Pietro Aglieri, Salvatore Biondino, Carlo Greco, Giuseppe Graviano, Gaetano Scotto y Francesco Tagliavia fueron sentenciados a cadena perpetua. Un tercer juicio en 2002 implicó a otros 26 capos de varias maneras, acabando en cadenas perpetuas a Bernardo Provenzano, Giuseppe Calò, Michelangelo La Barbera, Raffaele Ganci, Domenico Ganci, Francesco Madonia, Giuseppe Montalto, Filippo Graviano, Cristoforo Cannella, Salvatore Biondo y otro Salvatore Biondo.
En 1992, el mundo político italiano se vio sacudido por el escándalo de corrupción Manos Limpias, tras el cual muchos de los partidos políticos que habían sido el tradicional apoyo de la mafia iban a desaparecer. En 2009, Massimo Ciancimino, hijo del antiguo mafioso y alcalde de Palermo Vito Ciancimino, dijo que la clase dirigente italiana y la mafia estaban negociando un pacto en aquellos días. Entre otras cosas, el acuerdo implicaría la creación de un nuevo partido, Forza Italia, con ayuda de Marcello Dell'Utri, colaborador del fundador Silvio Berlusconi. Dell'Utri sería posteriormente condenado por asociación mafiosa.
Tras las nuevas revelaciones, los abogados sicilianos empezaron nuevas investigaciones basándose en la hipótesis que Borsellino conocía las negociaciones entre la mafia, el SISDE y los políticos, lo que habría llevado a su asesinato. La existencia de las negociaciones entre las instituciones italianas y la mafia se confirmó en 2012 por el fiscal de Caltanissetta Nico Gozzo como "un hecho establecido".