La Rama Dorada es uno de los episodios de la Eneida, poema épico de Virgilio (70-19 a. C.), que narra las aventuras del héroe troyano Eneas luego de la Guerra de Troya . El episodio de la rama dorada se encuentra en el sexto libro de la Eneida y se refiere al viaje de Eneas al inframundo.

Historia Mientras Troya era destruida en su última batalla contra los griegos, Eneas abandona la ciudad y emprende una búsqueda de una nueva patria en el Mediterráneo occidental. En esta misión, guiado por el profeta Heleno, Eneas termina en Italia, donde pretende fundar una nueva ciudad para su pueblo. Una vez allí Deífobe, la sibila de Cumas, –ya una anciana de más de setecientos años– sobre el templo de Apolo, acepta acompañarlo en un viaje al inframundo para cumplir el deseo de ver la sombra de su ya difunto padre.

Antes de entrar al inframundo, Deífobe le advierte a Eneas que primero debe enterrar al músico Miseno y, además, obtener la rama de oro que crece en el bosque cercano a su cueva, la cual debe ser entregada como regalo a Proserpina, la esposa de Plutón, rey del inframundo. En el bosque, la madre de Eneas, la diosa Venus, envía dos palomas para ayudarlo en esta la compleja tarea, y estas lo ayudan a encontrar el árbol. Cuando Eneas arranca la rama, una segunda rama dorada brota en su lugar, tal como la sibila le había dicho.

Los troyanos, liderados por Corineo, llevan a cabo los ritos funerarios de Miseno, lo que permite a Eneas iniciar su descenso al Inframundo. La Sibila muestra la rama dorada a Caronte, quien solo entonces les permite entrar en su barca y cruzar el río Estigia . En el otro lado, arroja un pastel drogado al perro guardián de tres cabezas Cerbero, quien lo traga y se queda dormido. Una vez en el Inframundo, Eneas intenta hablar con algunas sombras y escucha a la Sibila hablar de lugares, como el Tártaro, donde ve una gran prisión, cercada por una triple muralla, con hombres infames siendo castigados, y bordeada por el ardiente río Flegetonte. En el palacio de Plutón, Eneas pone la rama dorada en la puerta arqueada y pasa a los Campos Elíseos, la morada de quienes llevaron vidas justas y útiles.

Anquises, el padre de Eneas, finalmente se encuentra en el verde y soleado Elíseo, donde fluye el hermoso río Eridano. Eneas intenta tres veces abrazar a su padre, pero no lo consigue, pues su sombra es como el aire o sueños vacíos.

A pesar de esto, tienen un feliz encuentro y Anquises le cuenta a su hijo sobre el cercano río Leteo, el río del olvido, al otro lado del cual se encontraba una multitud de espíritus esperando nacer en la Tierra. Allí se encontraban los que serían descendientes de Eneas y los que vivirían en el futuro Imperio Romano, como Rómulo, Camilo, Marcelo y los Césares . Anquises aconseja a Eneas y luego lo conduce a la puerta de marfil, una de las puertas del «Sueño», por la que regresan a la Tierra.

Galería

Véase también

La rama dorada (libro) Orfeo en el inframundo

Referencias

Enlaces externos

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