La Consagrada Imagen de Jesús Nazareno de Jocotenango "El Dulce Rabí" es una hermosa escultura barroca guatemalteca del resguardada en el interior de la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del municipio de Jocotenango, cercano a la ciudad de Antigua Guatemala.
Se trata de una imagen de bastidor de aproximadamente 1.60 metros de altura, burilada con gran maestría y delicadeza a manera de evocar sentimientos de dolor y angustia ante la representación de la figura del Hijo de Dios durante su camino al Gólgota.
A pesar de no saber el nombre del escultor, esta imagen al igual que la Virgen Dolorosa de Jocotenango, podría fechar aproximadamente durante el , en pleno desarrollo del barroco en Santiago de los Caballeros, razón por la cual, esta representación cristológica forma parte de la famosa escuela de imaginería de Guatemala.
Descripción de Jesús Nazareno "El Dulce Rabí" La imagen de Jesús Nazareno venerada en Jocotenango es una escultura de aproximadamente 1.60 metros de altura, elaborada en madera con rostro, manos y pies finamente tallados y encarnados. La fisonomía del Nazareno presenta rasgos característicos que combinan influencias del arte barroco local con elementos estilísticos asociados a la tradición mercedaria, visibles particularmente en el tratamiento de los ojos, el bigote y la barba. El modelado del rostro, que resalta ángulos pronunciados cuando se observa de frente y adquiere un perfil más suave lateralmente, sugiere la intervención de un escultor formado en técnicas propias de los talleres locales, donde era común reflejar rasgos indígenas en las imágenes devocionales.
Determinar la fecha exacta de elaboración de la talla resulta complejo debido a la escasa documentación conservada. Como ocurrió con diversas imágenes de la región, su historia se entrelaza con la de las antiguas cofradías que administraban los bienes religiosos del pueblo. La situación se vuelve más difícil de rastrear a causa del traslado parcial de Jocotenango hacia la Nueva Guatemala tras los terremotos de 1773, cuando numerosas imágenes fueron desplazadas y otras permanecieron en el asentamiento original. Las consultas en los archivos parroquiales no han proporcionado datos concluyentes sobre su origen, aunque la tradición y algunos indicios formales permiten situar su creación en el , posiblemente vinculada a alguna cofradía anterior a la ruina de Santiago.
La escultura presenta una policromía oscura, propia de los nazarenos centroamericanos de la época, y una postura suavemente inclinada hacia adelante que acentúa la tensión física del momento representado. El cuello parece contraído, como si el peso del madero le obligara a avanzar con esfuerzo, mientras que la mirada, amplia y brillante, transmite súplica y un profundo sentido de padecimiento. El conjunto genera una impresión de realismo que refuerza el carácter procesional y devocional de la imagen.
Diversos estudiosos han señalado que el culto a Jesús Nazareno en Jocotenango pudo haber estado asociado en un principio a la Cofradía de Ánimas, una de las corporaciones religiosas formadas por las antiguas parcialidades de utatecos y guatemaltecos. Estas agrupaciones conservaban y administraban numerosas imágenes, entre ellas varias que aún se veneran en el templo local. Dentro de este contexto, “El Dulce Rabí” destaca por la delicadeza de su talla: los detalles del cabello, la barba y los ojos, junto con el encarnado moreno y la expresión de sufrimiento contenida, convierten a esta pieza en una obra particularmente apreciada dentro del patrimonio escultórico sacateco.
Historia del Nazareno de Jocotenango Las primeras referencias al sistema de cofradías en Jocotenango datan de 1717, cuando el obispo Fray Juan Bautista Álvarez de Toledo realizó una visita pastoral y registró la existencia de varias hermandades dedicadas al Santísimo Sacramento, las Ánimas y Santa Rosa, organizadas en grupos de “utatecos” y “guatemaltecos”. Ninguno de estos listados menciona una cofradía específica en honor a Jesús Nazareno, lo que ha llevado a los estudiosos a plantear que la devoción a una imagen de Nazareno pudo haberse originado en el seno de alguna de las antiguas cofradías de Ánimas, cuya labor espiritual incluía prácticas penitenciales estrechamente relacionadas con la Pasión.
La hermandad moderna dedicada a Jesús Nazareno de Jocotenango surgió formalmente el 28 de abril de 1895, cuando un grupo de vecinos devotos decidió organizar de manera estable las actividades de Cuaresma y Semana Santa del municipio. La reunión fundacional tuvo lugar en el templo de Nuestra Señora de la Asunción, donde fue elegido como primer presidente Santiago Vielman. Desde entonces, sus integrantes se comprometieron a consolidar el culto local y a estructurar el trabajo procesional que caracterizaría al Nazareno en los años siguientes.
La imagen recorrió por primera vez las calles de Jocotenango en procesión durante el Lunes Santo de 1896. Con el paso del tiempo, la tradición procesional se fortaleció hasta fijar fechas estables: la velación cada tercer viernes de Cuaresma y el cortejo procesional cada tercer domingo de ese mismo periodo, costumbre que se mantiene vigente en la actualidad. Un siglo después de su fundación, el 28 de abril de 1995, la hermandad celebró su primer centenario con un recorrido conmemorativo que siguió la ruta procesional del domingo asignado a ese año litúrgico.
Uno de los momentos más significativos en la historia reciente de esta advocación ocurrió el 11 de febrero de 2001, cuando la imagen fue solemnemente consagrada en el atrio del templo parroquial. Para la celebración se preparó un anda especial que permitió trasladar la escultura desde el interior del templo hasta el espacio designado para la ceremonia, acompañada por hermandades invitadas, el comité de consagración y numerosos fieles. En un inicio se había solicitado al arzobispo metropolitano, Monseñor Próspero Penados del Barrio—antiguo párroco de Jocotenango—presidir el rito; sin embargo, problemas de salud le impidieron participar. En su lugar, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis, Monseñor Mario Ríos, ofició la liturgia de consagración durante la misa de las 11:00 horas.
La ceremonia estuvo marcada por el entusiasmo popular, manifestado en salvas de pirotecnia que resonaron al concluir el rito. Posteriormente, se efectuó una procesión en torno al parque central del municipio, durante la cual se entregaron medallas conmemorativas a las hermandades asistentes y reconocimientos a las personas que colaboraron estrechamente con la organización. Desde entonces, Jesús Nazareno de Jocotenango, conocido cariñosamente como “El Dulce Rabí”, ocupa un lugar central en la vida religiosa del municipio y continúa siendo una de las devociones más representativas del departamento de Sacatepéquez.
Referencias
Enlaces externos
Sitio web oficial
Categoría:Esculturas de Guatemala