El Santísimo Cristo de los Reyes es una antigua imagen de Cristo crucificado ubicada en un altar neoclásico en la capilla del mismo nombre en el interior de la Catedral Metropolitana de la Nueva Guatemala de la Asunción (Ciudad de Guatemala). El Cristo de los Reyes es una de las imágenes más antiguas y veneradas de la Catedral y la segunda más antigua del país, solo después de la Virgen del Socorro ().
Cuando se empezaron a construir templos en la ciudad de Santiago, durante la segunda mitad del , se hizo necesario traer imágenes de España, como este Cristo Crucificado, talla española de finales del o principios del , que fue donado por el Emperador Carlos V para la Catedral de Santiago.
Se le llamó “de los Reyes”, porque desde siempre estuvo presidiendo el retablo de la Capilla del mismo nombre en la Catedral de Santiago de los Caballeros (hoy Antigua Guatemala) entre 1680 y 1773, cuando los terremotos de Santa Marta la destruyeron.
Descripción El Cristo de los Reyes, resguardado en la Catedral Metropolitana de Guatemala, es una de las esculturas cristológicas más antiguas que se conservan en el país. Su origen se sitúa en los inicios del y presenta rasgos estilísticos propios del tránsito entre la estética tardo-medieval y las primeras influencias renacentistas. La figura destaca por su anatomía alargada, la barba trabajada con un diseño heredado de modelos medievales y un lenguaje expresivo intenso que sugiere una etapa de transición artística, probablemente vinculada a corrientes populares de la época.
A diferencia de la imaginería guatemalteca posterior, esta talla posee una fisonomía distintiva. El rostro adopta una forma cónica o de perilla, mientras que el cabello cae en dos mechones simétricos que enmarcan la cara, un tratamiento inusual en comparación con las representaciones que predominaron siglos después. La corona de espinas, tallada directamente en la madera, refuerza la impresión de crudeza y solemnidad que caracteriza al conjunto escultórico.
La obra, de tamaño natural, se concibe para transmitir una escena de profundo dramatismo. El colorido del cuerpo, con variaciones que evocan heridas, palidez extrema y zonas amoratadas, busca generar un impacto visual que remita al sufrimiento físico de Cristo durante la crucifixión. La cabeza inclinada, los ojos abiertos en expresión de agonía y la boca entreabierta intensifican la sensación de un momento límite, dotando a la imagen de un carácter devocional particularmente conmovedor.
El origen exacto de la escultura continúa siendo motivo de investigación. La tradición señala que pudo haber sido elaborada en España, debido a su correspondencia con los modelos peninsulares del periodo, aunque también se considera la posibilidad de que haya sido realizada en Guatemala por un maestro español asentado en la región durante las primeras décadas de la colonización. La ausencia de documentación impide una atribución definitiva, lo que añade un elemento de misterio histórico a la pieza.
Actualmente, el Cristo de los Reyes ocupa el espacio central del retablo de la capilla de los Santos Reyes, ubicada en la cabecera oriental de la Catedral Metropolitana. Allí se encuentra acompañado por dos esculturas del que representan a la Virgen Dolorosa y a San Juan Evangelista, ambas atribuidas al reconocido escultor Blas Rodríguez, uno de los nombres más importantes del arte religioso colonial en Guatemala.
Referencias
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