La Casa de Bonal es un linaje noble español de origen medieval, con ramas documentadas en Cataluña, Aragón y Castilla desde al menos el . Vinculada históricamente al Ampurdán gerundense y al valle medio del Ebro, la familia ha destacado por su participación en la nobleza militar —especialmente en el arma de Artillería—, en la magistratura y en la vida eclesiástica. Diversos miembros de la Casa sirvieron en las guerras de la Guerra de la Independencia, en la primera guerra carlista y en campañas de Marruecos, así como en la administración de justicia y en corporaciones nobiliarias como el Real Estamento Militar del Principado de Gerona.
Origen y etimología
La tradición familiar recoge que el apellido Bonal tendría un origen germánico, derivado de la combinación de «Bon» (bueno) y «wald» (gobierno), con el sentido de «buen gobernante». Otra hipótesis lo vincula al antropónimo medieval Bonaldo, documentado en el sur de Francia en torno al , particularmente en la región de Rouergue, de la que descienden familias Bonal, Bonnal y Bonald, de grafía semejante y probable tronco común.
Según algunos nobiliarios, la familia procedería originariamente del histórico Ducado de Guyena, en Aquitania, desde donde un caballero aquitano habría pasado a Castilla durante las guerras civiles entre Pedro I el Cruel y Enrique II de Trastámara. El Becerro de Castilla menciona a tres hermanos de apellido Bonal, de un antiguo linaje de Cantabria, armados caballeros por el rey Juan II de Castilla en recompensa a su comportamiento en campañas de la Reconquista, a quienes se concedió un escudo de oro con tres bandas de gules.
Historia
Ramas castellana y catalana
La documentación genealógica distingue dos grandes ramas históricas del linaje: una castellana y otra catalana. La rama castellana se localizó entre Salamanca y el norte de Burgos, en una zona que tradicionalmente se ha vinculado también a la antigua Cantabria, lo que refuerza la noticia del Becerro de Castilla sobre la hidalguía originaria de la familia. En este ámbito castellano se consolidó un grupo de hidalgos conocidos como los «Bonales Viejos», con casa en Salamanca y proyección posterior hacia Aragón y Navarra.
La rama catalana se asentó en el Ampurdán, donde se documentan desde el diversas casas Bonal, Bonnal o Bonald. El tronco principal se sitúa en la casa pairal de Can Bonal en Palausurroca, y en la casa de Borrassà, originalmente solar de los Olivas, que pasa a manos de la familia por matrimonio en el . Ambas casas constituyen los principales solares catalanes del linaje.
La rama catalana del Ampurdán
El primer miembro bien documentado de esta rama es Pedro Bonal I, nacido a finales del , casado con Monserrat (o Margarita), padres de Luis Bonal, casado en 1645 en Palausurroca con Mariana. De este matrimonio procede Quirico Bonal I (n. 1657), casado en 1686 con Magdalena; su hijo Pedro Bonal II (n. 1701) casó en 1722 con Elena, y fueron padres de Quirico Bonal II (n. 1724), quien contrajo matrimonio en 1743 con Rosa Montaner.
De este último matrimonio nació Tomás Bonal Montaner (n. 1744), figura clave en la historia del linaje catalán. Casado en 1767 con María Olivas Vila, «pubilla» de la familia Olivas de Borrassà, incorporó a los Bonal la casa y heredades de esta rama, dando lugar a la casa Bonal de Borrassà. Tomás Bonal, que murió durante el sitio de Gerona en la Guerra de la Independencia, recopiló y encuadernó en varios volúmenes numerosos documentos en pergamino de los siglos XIV al XVIII relativos a compras, ventas y derechos de la familia Bonal y Olivas, conservados en la casa de Borrassà.
Entre los descendientes de Tomás Bonal destaca su hijo Francisco Bonal y Olivas (n. 1784), inicialmente destinado al estado eclesiástico pero que, a raíz de la Guerra de la Independencia, siguió la carrera militar. Sirvió como capitán y luego coronel de Infantería, participando en múltiples acciones en Cataluña y distinguiéndose de manera particular en la llamada «sorpresa» y posterior defensa del castillo de San Fernando de Figueras en 1811, por lo que fue nombrado caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando.
Francisco contrajo matrimonio en 1818 en Calanda con Juana Facunda Herrero de Tejada y Barberín, descendiente del Señorío del Solar de Tejada, unión que entronca a los Bonal con este antiguo solar riojano-aragonés. El matrimonio fijó su residencia en Calanda, donde la casa familiar fue conocida como la «casa de las Bonals». Francisco Bonal murió en 1834 durante la primera guerra carlista, en la acción del Priorato de Fatiel, siendo enterrado en la iglesia de Samper de Calanda.
La Sorpresa y Defensa del Castillo de San Fernando de Figueras (1811)
Uno de los episodios más destacados en la historia militar de la Casa de Bonal es la llamada Sorpresa de Figueras, ocurrida en la madrugada del 10 de abril de 1811 durante la guerra de la Independencia española. En aquel momento, el Castillo de San Fernando (Figueras) —la fortaleza más grande de España y una de las mayores de Europa— se hallaba en manos del ejército napoleónico bajo el mando del general Maurice Mathieu de La Redorte.
Un grupo de patriotas españoles, compuesto principalmente por somatenes catalanes y soldados del Ejército de Cataluña, logró apoderarse del castillo mediante una operación secreta de infiltración dirigida por el sargento mayor Joan Martínez y el coronel Joan Rovira. La acción, conocida posteriormente como la «Sorpresa de Figueras», permitió recuperar momentáneamente la fortaleza y mantuvo en jaque a las fuerzas francesas durante casi cuatro meses, hasta su rendición en agosto del mismo año.
Entre los oficiales que tomaron parte activa en la defensa se encontraba el entonces capitán Francisco Bonal y Olivas (1784–1834), miembro de la rama ampurdanesa del linaje Bonal. Su actuación durante la defensa del recinto interior y su valor personal en la resistencia al asedio fueron destacados en los partes oficiales y recompensados con la concesión de la Real y Militar Orden de San Fernando, máxima distinción al valor heroico en combate.
Las fuentes contemporáneas mencionan que Francisco Bonal fue uno de los últimos oficiales en rendirse tras el agotamiento de las municiones y la destrucción parcial de la fortaleza por la artillería francesa. Tras ser hecho prisionero, fue liberado en un canje de oficiales al año siguiente, continuando después su servicio activo en la primera guerra carlista, donde moriría en acción en 1834.
El episodio de la «Sorpresa de Figueras» simboliza la participación de la Casa de Bonal en la resistencia catalana durante la guerra y su compromiso con la defensa de la soberanía española. Además, el reconocimiento a Francisco Bonal y Olivas como caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando consolidó el prestigio militar del linaje y su vínculo histórico con la nobleza de servicio española.
La Casa de Bonal y la Casa de Tejada
El enlace entre la Casa de Bonal y el históric Señorío del Solar de Tejada constituye uno de los puntos más relevantes de la genealogía del linaje. Dicha unión se formalizó en 1818 mediante el matrimonio de Francisco Bonal y Olivas con Juana Facunda Herrero de Tejada y Barberín, natural de Calanda y descendiente directa del antiguo Señorío del Solar de Tejada de Aliaga, solar aragonés que en 1647 obtuvo certificación de hidalguía por el Justicia Mayor de Aragón en favor de Francisco Herrero de Tejada Busqueras.
La Casa de Tejada, una de las más antiguas del Reino de Aragón, ostenta un privilegio singular de nobleza hereditaria según el cual la hidalguía y el derecho a usar las armas del linaje se transmiten por línea masculina o femenina sin interrupción de generación. Este privilegio, reconocido reiteradamente por los monarcas aragoneses desde el y reafirmado por la Real Audiencia en diversas ocasiones, confirió a los descendientes del matrimonio Bonal–Herrero de Tejada la condición de nobles e hidalgos a fuero de Aragón.
Como consecuencia de este entronque, la Casa de Bonal incorporó los símbolos heráldicos y prerrogativas asociadas al Casal de Tejada, integrando en su linaje una de las tradiciones nobiliarias más prestigiosas del antiguo Reino de Aragón. La alianza reforzó el prestigio social y jurídico del apellido Bonal, contribuyendo a la consolidación de su posición dentro de la nobleza de servicio aragonesa durante los siglos y . Asimismo, los descendientes de esta unión mantuvieron vínculos activos con otros linajes aragoneses y castellanos de reconocido abolengo, perpetuando la memoria de ambos solares a lo largo de las generaciones.
La conexión con la Casa de Tejada se fundamenta en la condición de descendientes de los Herrero de Tejada de Aliaga y Calanda, linaje que probó su hidalguía y pertenencia al Casal de Tejada en 1647 ante la corte del Justicia Mayor de Aragón. En virtud del privilegio concedido a los descendientes de la Casa de Tejada, las hembras de la familia transmitían nobleza y derecho a usar sus armas, circunstancia que reforzó la posición nobiliaria de los Bonal entroncados con dicho solar.
Artillería y alta oficialidad en los siglos y
La Casa de Bonal se vincula de manera destacada al arma de Artillería a partir del . José Bonal Lorenz (n. 1864, en Berge, Teruel), hijo de Gregorio Bonal Herrero de Tejada y María Teresa Lorenz y Azcón, ingresó en la Academia de Artillería de Segovia en 1880 y desarrolló una carrera militar que le llevó a alcanzar el grado de coronel de Artillería. Diplomado de Estado Mayor, fue profesor de la Academia de Artillería, mandó la Comandancia de Artillería de San Sebastián y el Regimiento de Plaza y Posición n.º 3, y participó en la guerra de África entre 1912 y 1915. Recibió, entre otras condecoraciones, la Gran Cruz de San Hermenegildo y varias cruces del Mérito Militar.
Su hijo José Bonal Galbe (n. 1897, en Zaragoza), también artillero y diplomado de Estado Mayor, sirvió en Melilla durante las campañas de 1918–1920 y 1923–1924, intervino en la Guerra Civil en diversos estados mayores y fue posteriormente profesor de la Escuela de Estado Mayor. Alcanzó el empleo de general de división, mandó los regimientos de Artillería n.º 32 (Melilla) y 13 (Getafe), fue jefe de Artillería de la 4.ª Región Militar, gobernador militar de la plaza y provincia de Burgos y subinspector de la 6.ª Región Militar.
La continuidad de la tradición artillera se prolonga con José Juan Bonal Sánchez (n. 1921, en Madrid), general de división de Artillería, diplomado de Estado Mayor, caballero del Real Estamento Militar del Principado de Gerona e hidalgo a fuero de España. Sirvió como jefe de la División de Seguridad del Estado Mayor del Ejército, general jefe de la Brigada de Artillería del Estrecho, segundo jefe de tropas de la 5.ª Región Militar, gobernador militar de la plaza y provincia de Huesca, director de Servicios Generales del Ejército y delegado de Acción Social del Ejército.
Mosen Juan Bonal y Cortada
Una figura singular vinculada al linaje es Mosen Juan Bonal y Cortada (1746–1827/1829), sacerdote nacido en Terradas (Gerona), emparentado con la rama ampurdanesa de la familia. Estudió en las universidades de Huesca y Zaragoza y fue cofundador, junto con la madre María Rafols, del Instituto de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, en Zaragoza, dedicado a la asistencia hospitalaria y a los pobres. Durante los sitios de Zaragoza (1808–1809) destacó por su labor caritativa en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia y por su acción pastoral entre heridos y prisioneros.
Su vida y obra han sido estudiadas en diversas monografías y recogidas en los Documentos históricos publicados por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, donde se subraya su papel como fundador, limosnero y figura de referencia espiritual para la congregación.
Heráldica
Los escudos atribuidos al linaje Bonal son varios, asociados a sus distintas ramas históricas.