Augusto Jiménez Seminario fue un agente peruano de la Peruvian Amazon Company, involucrado directamente en la brutal explotación de las comunidades indígenas nativas de la cuenca del río Putumayo y Caquetá a principios del . Jiménez fue empleado inicialmente como agente de la empresa de caucho JC Arana y Hermanos de Julio César Arana desde 1904, esta empresa luego se convirtió en la Peruvian Amazon Company en 1907 y continuó empleando a Jiménez en roles gerenciales hasta 1911.

Durante su empleo en las empresas de caucho natural de Arana, Jiménez ascendió a una posición de autoridad en la agencia de la empresa en la estación de La Chorrera. Supervisó el trabajo forzoso o esclavitud, principalmente entre el pueblo bora ubicado entre el afluente Igara Paraná del río Putumayo y el afluente Cahuinari del río Caquetá. En 1904 fue designado para administrar la finca de Santa Julia, que tenía un puerto fluvial situado en la cuenca baja del río Igara Paraná. Luego en 1905, fue trasladado a la finca de Abisinia y posteriormente sirvió como segundo jefe de la sección, subordinado a Abelardo Agüero. Entre 1906 y 1909, Jiménez dirigió Morelia, una de las subsecciones de Abisinia, período durante el cual se vio implicado en la muerte de muchos indígenas locales, gran parte de los cuales estaban en cautiverio en Morelia o Abisinia. La Peruvian Amazon Company posteriormente designó a Jiménez como administrador de la finca Último Retiro, en la cuenca alta del río Igara Paraná, cargo que ocupó hasta 1911.

Durante su empleo en el territorio de La Chorrera, Jiménez estuvo implicado en una variedad de delitos y prácticas violentas. Su papel en estas atrocidades calificadas de crímenes de lesa humanidad, que incluyeron asesinatos, torturas y otros abusos, fue documentado por múltiples investigadores de la época, entre ellos el periodista peruano Benjamin Saldana Rocca, el ingeniero estadounidense Walter Hardenburg, el diplomático británico Roger Casement, así como los jueces peruanos Rómulo Paredes y Carlos Valcárcel . El genocidio del Putumayo, como se conoció a esta campaña de atrocidades, explotación y violencia, atrajo la atención internacional y desencadenó investigaciones y procesos judiciales que señalaron a Jiménez y otros funcionarios de la empresa como responsables de graves crímenes contra los derechos humanos.

Por ello en 1911, Jiménez fue objeto de una orden de arresto junto a otros empleados de la Peruvian Amazon Company. Posteriormente Jiménez fue despedido de la empresa y huyó de la región junto a Abelardo Agüero así como varios otros agentes que tenían órdenes de captura, fugando hacia Bolivia. Estos hombres traficaban con un grupo de unos setenta indígenas locales, a los que pretendían impedir que declararan ante cualquier comisión judicial y venderlos o lucrarse con su trabajo. El par de implicados evadió el encarcelamiento hasta abril de 1914, cuando trabajaban en una finca productora de caucho que pertenecía al barón del caucho boliviano Nicolás Suárez Callaú. A pesar de su arresto en Bolivia ese año, Jiménez escapó de la detención y finalmente desapareció públicamente. Su vida posterior sigue siendo en un misterio, aunque los informes sugieren que continuó operando cerca de la frontera brasileña en la región amazónica, eludiendo la justicia hasta su muerte, que no está documentada.

Referencias

Bibliografía

Jiménez Categoría:Propietarios de esclavos de Perú