La casa profesa de Sevilla fue una institución y residencia de la Compañía de Jesús en Sevilla, cabeza de la provincia de Andalucía (o provincia Bética) en esa orden. En la actualidad, del edificio solo se conserva la Iglesia de la Anunciación. Su patrimonio bibliográfico pasó a la Universidad de Sevilla, que custodia también la mayoría de su patrimonio artístico y ese templo.

Historia

El 11 de noviembre de 1546 Francisco de Borja, comendador de la Orden de Santiago, ofreció a Ignacio de Loyola, general y fundador de la Compañía de Jesús, las rentas de la encomienda de Reina para fundar un colegio en Sevilla. Creía que con ese dinero se podría mantener, al menos, a "dos estudiantes".

En una carta de 1547 Ignacio mostró su interés por establecer la orden en Sevilla, pensando en obtener "gran fruto".

Cristóbal de Mendoza fue recibido en en la orden por san Ignacio en Roma en 1542. Entre 1549 y 1550 quiso implantar colegios jesuitas en Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y Sevilla. El arzobispo de Sevilla, Fernando de Valdés y Salas, se mostró reticente.

En 1546 se creó la provincia jesuita de Hispania, que en 1554 fue dividida en tres: Castilla, Aragón y Andalucía o Bética.

En mayo de 1554 llegaron a Sevilla los jesuitas Alonso de Ávila y Gonzalo González. Alonso de Ávila, sevillano e hijo de un cargador a Indias, entró en los jesuitas en Salamanca en 1552 y fue conocido como padre Basilio. Alonso y Gonzalo obtuvieron licencias del vicario arzobispal para predicar en parroquias, calles y hospitales de la ciudad.

En noviembre de 1554, Francisco de Borja, entonces comisario general de los jesuitas de España, mandó al jesuita Juan Suárez, del colegio de Salamanca, a Sevilla para que buscase los medios para acomodar a doce sacerdotes jesuitas. Suárez fue acompañado por los estudiantes Diego López y Juan Gutiérrez.

El primer lugar de reunión de los jesuitas en Sevilla fue la planta alta de la casa de los Fernández Pineda. Posteriormente, a mediados de diciembre de 1554, se trasladaron a unas casas de la calle Pajería (hoy Don Pedro Niño) frente a la iglesia de San Juan de la Palma.

Francisco de Borja y el provincial Miguel de Torres llegaron a este lugar y no lo consideraron adecuado, planteando otro más modesto. Entonces alquilaron unas casas en la calle Pellejería (actual Amor de Dios), que pertenecían Pedro de Guzmán, I conde de Olivares, frente a la portería del convento de dominicas de Santa María de Gracia.

En febrero de 1558, debido a la falta de espacio y a las malas condiciones del sitio, decidieron comprar con donaciones al capitán Hernando Suárez de Alcázar la casa solariega de los condes del Puerto de Santa María (pertenecientes a la casa ducal de Medinaceli), en la collación del Salvador.

En solo 29 días se construyó en este inmueble una iglesia, con el nombre de la Anunciación de Nuestra Señora.

Según las Constituciones de la orden, sus colegios tenían profesores y estudiantes jesuitas, aunque podía estar abierto a estudiantes externos de manera gratuita. El colegio sevillano empezó a recibir estudiantes externos en 1561. En 1573 había ochocientos estudiantes de Gramática y sesenta de Filosofía. Miguel de Cervantes evaluó las enseñanzas de este colegio sevillano en su obra El coloquio de los perros.

En 1565 se colocó la primera piedra de la nueva iglesia, que se terminó el 26 de diciembre de 1579. El 27 de diciembre dio misa en el nuevo templo el arzobispo Cristóbal Rojas Sandoval.

Desde 1565 se estableció que todas las provincias jesuitas debían tener, al menos, una casa profesa. En la reunión provincial celebrada en mayo de 1579 en el colegio de Marchena se acordó separar el colegio de la casa profesa de Sevilla.

El 19 de septiembre de 1579 se separó la casa profesa de la institución educativa, estableciéndose el Colegio de San Hermenegildo en otro lugar.

La casa profesa sería escenario de festejos como por ejemplo los celebrado con ocasión de canonizaciones, proclamaciones de monarcas y otros momentos de regocijo público.

En 1603 los sacerdotes jesuitas Alonso de Castro y Pedro de León, de la casa profesa sevillana, fundaron el Noviciado de San Luis de los Franceses en la collación de Santa Marina.

Los jesuitas en defensa de la Inmaculada

En 1613 el prior del convento dominico sevillano de Regina Angelorum, Domingo de Molina, aconsejó a los dominicos de este convento que no iniciaran las predicaciones con la invocación a la Inmaculada. En septiembre de ese mismo año, uno de los frailes de esta comunidad predicó desde el púlpito en contra de la Concepción sin mancha de la Virgen. La Congregación de Sacerdotes, que tenía su sede en la casa profesa de los jesuitas, promovió actividades litúrgicas en desagravio por esas afirmaciones.

El 29 de junio de 1615 una procesión en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María salió del convento de San Francisco y llegó a la Iglesia de la Anunciación. En este evento hubo unas 20.000 personas. El 26 de julio de ese año se colocó un lienzo de la Virgen en un altar de la Iglesia de la Anunciación con el texto "Concebida sin Pecado Original". Esto fue tan bien recibido que se puso en otras imágenes de la Virgen y en estandartes marianos, que se llamaron "Simpecados".

Solo entre 1615 y 1618 se publicaron 65 obras en Sevilla en defensa de la Inmaculada Concepción. La ciudad mandó a Mateo Vázquez de Leca, arcediano de Carmona, y a Bernardo Toro, predicador de la Iglesia del Sagrario de Sevilla, a exponer el tema en la Corte en julio de 1615. Felipe III creó una Junta de la Inmaculada y mandó a varias delegaciones a Roma para que el papa la definiese. Bernardo y Mateo fueron a la Santa Sede con cartas de recomendación del monarca. En 1617 el papa Pablo V emitió la bula Sanctissimus Dominus Noster donde prohibía que se predicase en actos públicos contra la Inmaculada Concepción.

En 1760 el papa Clemente XIII, a petición de Carlos III, nombró a la Inmaculada patrona de España. Para celebrarlo, la Iglesia de la Anunciación decoró suntuosamente sus altares y los jesuitas mandaron lanzar fuegos artificiales.

Congregaciones y hermandades miniatura|derecha|Alegoría de la institución de la eucaristía. Juan del Castillo, 1612. Iglesia de la Anunciación. El sacerdote Pedro de León y Andrés Fernández de Córdoba, oidor de la Real Audiencia, fundaron en 1587 la Congregación de la Visitación en el seno de la casa profesa. El objetivo de la misma era visitar cárceles y hospitales, asegurarse de que los sacramentos se administraban a los que no necesitaban y ayudar a los pobres.

En el 1600 el sacerdote Fernández Núñez, con otros dieciséis presbíteros, fundaron aquí la Congregación de la Concepción de Nuestra Señora de Clérigos de Orden Sacro, conocida también como la Congregación de Sacerdotes.

En 1601 Juan Antonio de León fundó en este templo la Congregación de la Santísima Trinidad, a la que pertenecían aristócratas y que también era conocida como Congregación de los Caballeros. Ese mismo año los profesionales de la administración de justicia fundaron, también aquí, la Congregación del Espíritu Santo.

Del 5 de julio de 1611 es la bula papal por la que se fundó, en una "capilla interior de la casa", la Congregación del Santísimo Sacramento y Doctrina Cristiana. Ese mismo año ingresó en esta el pintor Juan del Castillo. Existe un cuadro de 1612 en la iglesia de la Anunciación que representa de forma alegórica la institución de la eucaristía y que es atribuido a Castillo por ser del mismo estilo.

En 1661 la hermandad de cirujanos se trasladó desde la Iglesia de San Ildefonso a la Iglesia de la Anunciación de la casa profesa, siendo suyo el retablo de los santos patronos del gremio Cosme y Damián. Ese mismo año se estableció aquí la Hermandad de Santo Domingo, que usaba el mismo altar que la Hermandad de San Cosme y San Damián.

En 1726 el jesuita Manuel de la Peña constituyó en la casa profesa la Congregación de la Buena Muerte, que tenía como objetivo promover unos ejercicios espirituales para la buena muerte concebidos en el 1600 en Roma.

La expulsión de los jesuitas

En 1767 los jesuitas fueron expulsados de España por orden de Carlos III. El 12 de febrero de 1768 el asistente de Sevilla, Pablo de Olavide, escribió un informe proponiendo una reforma universitaria. En este informe añade, además, que la antigua casa profesa sería un buen lugar para acoger la universidad, separada del Colegio de Santa María de Jesús, y un "seminario de estudios". El 31 de mayo del mismo año Carlos III autorizó que el edificio fuese la sede de la Real Universidad Literaria, destinándose por completo a esto.

El 31 de diciembre de 1771 se produjo el traslado de la universidad a la antigua casa profesa.

Los muchos libros de la biblioteca de la casa profesa y de otros centros jesuitas de la ciudad pasaron por entonces a los fondos de la universidad.

En 1845 se hicieron reformas en numerosas estancias para adaptarlas a las necesidades educativas.

Entre 1924 y 1928 la fachada y el claustro principal fueron reformados por el arquitecto José Gómez Millán.

El 3 de julio de 1931 la Iglesia de la Anunciación fue catalogada como Monumento Histórico-Artístico.

Entre 1972 y 1975 la casa profesa fue derribada, dejándose solamente la Iglesia de la Anunciación, y se construyó un nuevo edificio, diseñado por el arquitecto José Galnares Sagastizábal, que albergó posteriormente la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla.

Patrimonio artístico procedente de la casa profesa

La iglesia de la Anunciación, de la Universidad de Sevilla, conserva esculturas y pinturas, así como tres retablos, de la etapa jesuita.

El patio principal de la casa profesa contó con una colección de cuadros con escenas de la vida de san Ignacio de Loyola realizadas por el pintor Juan de Valdés Leal entre 1660 y 1665. En la actualidad se conserva uno en el Convento de Santa Isabel de Sevilla, de san Ignacio convirtiendo a un pecador, y otros nueve en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Los que se conservan en ese museo son:

Aparición de san Pedro a san Ignacio en Pamplona Aparición de la Virgen a san Ignacio en Pamplona El trance de san Ignacio en el hospital de Manresa San Ignacio haciendo penitencia en la cueva de Manresa San Ignacio exorcizando a un poseso Aparición de Cristo a san Ignacio camino de Roma San Ignacio recibiendo la bula fundacional del papa Pablo III San Ignacio y Francisco de Borja contemplando la alegoría de la eucaristía San Ignacio contemplando el monograma de la Compañía de Jesús

Había otros cinco cuadros de la vida de san Ignacio, de dimensiones similares, inventariados en el Alcázar en 1810 durante la invasión francesa de Sevilla, que probablemente pertenecían a esta colección y que han desaparecido.

En la sacristía de la casa profesa se encontraba el cuadro Visión del venerable Alonso Rodríguez, realizada por Francisco de Zurbarán en 1630. En la actualidad se encuentra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

En el retablo de San Ignacio que hubo en la iglesia de la Anunciación había otro cuadro de la visión de La Storta, realizado por Pablo de Céspedes en 1604, que ahora está en el paraninfo de la Universidad de Sevilla, en la antigua Real Fábrica de Tabacos. En el despacho rectoral, en ese mismo edificio, se encuentra el cuadro San Jerónimo salido del taller de Marinus van Reymerswale, de hacia 1550, también procedente de la casa profesa y que fue profundamente restaurado en 1990.

Referencias

Bibliografía

Sevilla Categoría:Antiguos conventos de Sevilla Categoría:Instituciones de la Compañía de Jesús en Sevilla