La batalla de la isla de San Pedro enfrentó a una escuadra española de galeras contra una flotilla de navíos occidentales de la regencia de Argel, vasallos del imperio otomano. La batalla fue enconada debido a las dispares ventajas en número y tonelaje, saldándose con la muerte del comandante españo, Diego Pimentel y Zúñiga, pero terminó con la captura de toda la flota enemiga.

Batalla La escuadra de Pimentel hizo contacto con el enemigo a las ocho de la mañana. Los argelinos habían abandonado una tartana, que fue capturada con un solo tripulante a bordo por una falúa española. El prisionero fue interrogado y les reveló la composición de la flota, que iba encabezada por una nao capitana de diseño occidental y dos naos más capturadas en las aguas de Tabarka y Sicilia, las tres de gran tamaño y equipadas con artillería potente, además de dos pataches. Aquello planteaba un reto, ya que aunque la flota española les superaba ampliamente en número, de igual manera la flota argelina les superaba con la misma amplitud en tonelaje y armas. Sin embargo, Pimentel no se arredró y ordenó el ataque cuando la flota enemiga fue avistada. Comandaba los enemigos Azán Calafate, corsario turco de carrera en Argel.

La nao de Tabarka se rindió con rapidez, roto el trinquete y el timón por el fuego español, y su tripulación la abandonó para ir a refugiarse en la capitana mientras la nave siciliana era también abordada y rendida. La capitana argelina plantó entonces una enorme resistencia con su artillería, por lo que Pimentel ordenó que toda la flota concentrase el fuego en ella. En aquel momento, hallándose su galera a poca distancia, un mosquetazo de la capitana le hirió gravemente en el abdomen. Mientras Pimentel era atendido, los pataches argelinos huyeron de la contienda, por lo que el comandante ordenó que una sección de ocho galeras bajo el mando de Francisco Manrique los persiguiera. Manrique, al mando de la patrona de Nápoles, consiguió darles alcance y capturarlos a ambos.

Tras ocho horas de combate y fuego sostenido, la capitana argelina quedó destrozada y desarbolada y comenzó a ser abandonada por la tripulación. Calafate dio orden de arrojar al mar todas las armas, el botín de 80.000 reales de a ocho que traía e incluso a una esclava rusa de su séquito, tras lo que prendió una mina en la nave, volándola por los aires. La mayor parte de los argelinos, incluyendo el mismo Calafate, fueron capturados.

Consecuencias La batalla acabó con casi 200 corsarios prisioneros, entre ellos el propio Calafate, y el resto de ellos muertos, con al menos un centener de muertos contados. Se liberaron además 100 esclavos cristianos que llevaban las naves turcas. Las naos y los pataches fueron llevadas por las galeras hasta Cagliari, mientras que la tartana resultó tan dañada tras la captura que se hundió al final del combate. A pesar de la victoria, Pimentel murió de su herida el día después, recibiendo exequias fúnebres y pocas celebraciones de victoria en su honor.

Referencias

Bibliografía

Categoría:Batallas navales de España del siglo XVII Categoría:Batallas navales en el mar Mediterráneo Categoría:Batallas de España en el reinado de Felipe IV (1621-1665) Categoría:Batallas de la Regencia de Argel Categoría:Batallas del Imperio otomano en el siglo XVII Categoría:Historia de Argel Categoría:Túnez en el siglo XVII Categoría:Conflictos en 1624