El castillo de Tobaruela se encuentra situado en una rica zona de cultivo cerealista y olivarero, a unos 360 m s. n. m., en una zona topográfica deprimida sobre el camino del Guadalquivir, a 5 km al suroeste de Linares, provincia de Jaén (Andalucía, España). Se inscribe en el Gótico, cronológicamente insertado a finales del siglo .

Ubicación

Su emplazamiento no sigue las formulaciones utilizadas por el común de los casos de construcciones defensivas tipo castillo que buscan las cotas más elevadas del terreno. No obstante, la construcción aparece aislada en el campo, en un área fronteriza en la que el papel militar o defensivo de su arquitectura incorporan todos sus elementos de protección justificados por situaciones objetivas de inestabilidad política que ofrece una nueva lectura del emplazamiento de este castillo rural. También se justifica su emplazamiento por el hecho de ubicarse en las inmediaciones de un camino, eje fundamental de comunicación entre la población de Linares, al Norte; y los pueblos de Torreblascopedro y Lupión hacia el Sur; Baeza y Úbeda al Este; y su empalme con la carretera que conduce a Jaén a través de Mengíbar.

Se trata, más que de una construcción defensiva, de un castillo-palacio del tipo de los que proliferaron en el Renacimiento, aunque se trate de una edificación del gótico final, en el último tramo del siglo .

Descripción

La edificación se distribuye alrededor de un patio de planta rectangular, con dos plantas de altura, en cuyos linderos Este, Oeste y Norte organiza una vivienda, en segunda planta, a la que se accede a través de escalera ubicada en el ángulo Noreste del patio.

Encontramos en el patio dos torres, una en el ángulo Sureste y otra en el Suroeste, siendo la primera de planta cuadrada y la segunda de planta irregular lobulada.

Una de las puertas de acceso a la fortaleza se encuentra situada en la fachada Oeste, al igual que algunas estancias que en su día hubieron de servir para servicios, vivienda de la soldadesca y establos. La fachada del patio en este tramo presenta, en planta baja, arcadas sostenidas por pilares cuatrilobulados tocados por capiteles góticos y en la primera planta galería de arcos carpanel, sustentadas por pilares de sección octogonal y capiteles de igual estilo. La ornamentación de los capiteles se hace a base de bolas o esferas en las dos plantas, y en la segunda planta aparecen además impostas de extradós moldurado. Esta misma organización de elementos se aprecia en el lindero Norte.

Al Este se sitúa la puerta principal de acceso al patio del castillo. Encontramos aquí pilares de reciente factura, galería baja y primer piso -muy reformado- de grandes ventanales de arco rebajado.

El lindero Sur queda libre de edificación, presentando adarve que pone en comunicación la torre del Homenaje con la torre lobulada del ángulo Suroeste.

La escalera de acceso a la planta primera que, como se comentó anteriormente, se abre en el ángulo Noreste del patio, permite el acceso a las dependencias y a la primera planta de la torre del Homenaje, adarves y a la torre del ángulo Suroeste.

310px|miniatura|Detalle de la Torre Suroeste trilobulada. La torre Suroeste, aprovecha uno de los lóbulos de su irregular planta para insertar una escalera de caracol que pone en comunicación las tres plantas en que se organiza, destacando en ella dos ventanas en el segundo piso con poyos de asiento en piedra, una ventana mixtilínea y sobre ésta un escudo labrado en piedra con las armas del linaje de los Carvajal. Cada uno de los pisos se cubre por bóveda de piedra.

Ya en el exterior, la fachada principal del monumento, al Este, se organiza como un volumen apaisado al que se adosa la torre del Homenaje, a la izquierda, configurándose ésta como un volumen inacabado, cuadrado y ligeramente avanzado respecto a la fachada.

El vano de acceso se conforma mediante un arco carpanel sobre impostas, quedando toda la portada enmarcada por alfiz, apareciendo sobre ella matacán y adarve volado recorriendo todo el parámetro Este, a través de la disposición de almenas dobles -sobre los matacanes- y sencillas, observándose, en el ángulo Noreste, un matacán esquinado sobre ménsulas de piedra. Una ventana, abierta en nuestro siglo en el potente muro, completa la serie de vanos de esta fachada.

En cuanto a la decoración, el vano aparece flanqueado por baquetones muy finos rematados en pináculos que portan ornamentación vegetal, esferas y puntas de diamantes; sobre el arco capean tres escudos en disposición apiramidada. El de mayor ostentación es el de D. Alonso Sánchez de Carvajal y de la Cueva, que lleva cimera y águila -desgraciadamente acéfala-; bajo él, los escudos de sus esposas Dª Juana de Portugal, a la izquierda, y a la derecha, el escudo de la segunda esposa, Dª María Pacheco, el alfiz se orna con alternancia de esferas y puntas de diamante apreciándose en el matacán esquinado el mismo tipo de decoración.

La fachada Sur queda configurada por un paño de muralla -entre la torre del Homenaje y la torre lobulada del ángulo Suroeste- con friso a la altura de las cegadas almenas donde aparece, de nuevo, ornamentación de esferas. El muro no se puede apreciar en su integridad al llevar adosada, en su mitad inferior, construcciones marginales de factura moderna destinadas a almacén de maquinaria y útiles de labor. En esta fachada, una de las caras de la torre del Homenaje permite la visión de dos vanos adintelados.

La fachada Oeste, queda configurada por un lienzo apaisado y la torre lobulada, que presenta en el tramo superior una ventana con arco carpanel labrado en sillería y adornado sobre la rosca con un escudo con las armas del linaje de los Carvajal.

La fachada parece que ha sido alterada en su cuerpo superior ya que había de presentar en su estado original adarves, almenas y matacanes, y hoy día sólo presenta un muro donde conviven materiales variados: ladrillo, sillarejo, sillares, así como una serie de vanos de apertura moderna, sin calidad ni integración con el conjunto. En su cuerpo inferior, se abre una puerta de acceso al castillo a través de la cual se accedía a las dependencias de servicios y establos, hoy aparecen una serie de cobertizos de materiales contemporáneos que afean el conjunto. La fachada Norte, de igual modo desfigurada por intervenciones, al de comienzos del presente siglo, ha perdido sus adarves, quedando huella de uno de los matacanes -que había de servir para proteger este flanco del castillo- a través de ménsulas de lóbulos, de poderoso vuelo. En esta fachada se abren diferentes vanos de proporciones y tratamiento plural, resaltando los cierres de forja de las dos ventanas de los extremos.

Los muros perimetrales del castillo y torres muestran labor en sillarejo; resaltando en las fachadas Norte y Oeste algunas adicciones posteriores de ladrillo en el cierre de vanos. No obstante, la fachada Este del inmueble, donde se inserta la portada principal, presenta aparejo de sillería de piedra, de procedencia local, resaltando la interesante labra de los sillares que conforman la ornamentación de la portada.

Otros elementos de interés del castillo son los siguientes:

Carpintería Puerta de acceso al Castillo; se trata de una buena pieza de madera, de dos hojas constituidas por cuarterones lisos. Aunque los dueños del inmueble la fechan coetánea al castillo, consideramos que cronológicamente se inscribe en el siglo .

Rejería Reja de hierro forjado, siglos situada en la fachada Norte del castillo. Se trata de una reja de factura popular, cuyo cuerpo queda formado por barrotaje cuadrillado y machihembrado que ordenan tramos de dimensiones idénticas. Su coronamiento ostenta flores de lis, en hierro forjado, a los extremos y cruz griega en la prolongación del vástago vertical central.

310px|miniatura|Entrada a la fortaleza con ornamentaciones labradas en la fachada. Inscripciones epigráficas Aunque hay noticia documental de ellas -Jimena Jurado las recoge en Antigüedades de Jaén, procedentes de la ciudad de Cástulo-, no se han podido localizar en el castillo, por lo que se supone que la mayor parte de ellas han debido desaparecer por la erosión.

El espacio que rodea al BIC, comprende edificación de tipo marginal con base en materiales de escaso valor que se adosan a las fachadas Sur y Oeste.

Conservación En cuanto a su conservación, el mayor problema que acusa la fábrica del castillo es la del vencimiento de la fachada Norte, posiblemente por problemas en el asiento de su cimentación e inestabilidad del terreno donde se ubica. Se trata de una gran fisura que, imaginariamente, cruza de Este a Oeste toda la fachada Norte y, no siendo mal mayor, gracias a la presencia de la vivienda que por este ala existe abierta al patio central del castillo, que actúa como contrafuerte. El exterior muestra problemas sólo de cohesión de su aparejo en la torre ángulo Suroeste. El resto de sus paramentos ofrece, sobre todo las fachadas Norte y Oeste, problemas de calidades de sus materiales al haber sido modificados o cegados parte de sus elementos originales: vanos, remates de adarves, matacanes, etc.

Historia

El estilo artístico donde se inscribe el Castillo de Tobaruela, es el Gótico, y cronológicamente se insertaría a finales del siglo . Históricamente, la posesión del Castillo de Torabuela viene amparada por la posesión del señorío de Jódar así, remontándonos al primer Señor de Jódar, podemos seguir el proceso de la titularidad de Tobaruela.

Amparándonos en la heráldica que aparece en la portada principal del Castillo y en una de sus torres, esbozaremos el origen de esta fortaleza residencia cuyos orígenes quedan desdibujados y confusos. Martín Ximena Jurado en «Antigüedades de Jaén» de 1639 nos ofrece el primer documento gráfico del castillo de Tobaruela a colación de unas lápidas con inscripciones epigráficas embutidas en los muros del castillo procedentes del yacimiento arqueológico romano de Cástulo y, sin duda, utilizadas como material de relleno en los muros de la fortaleza. Estas lápidas siguen empotradas en los paños del inmueble, pero la erosión y el enmohecimiento han hecho que sea prácticamente imposible localizarlas.

Las primeras obras de acondicionamiento del Castillo se efectúan hacia los años 30, consistentes en la pavimentación del patio interior del inmueble; allanamiento del perímetro exterior Noreste, donde se ubicaba un foso seco; cierre de puerta contigua a la actual portada, en el ángulo Noreste. En esta misma época se procede al acondicionamiento como vivienda de las dos plantas que perimetran el patio interior del inmueble; solería, chimeneas, etc.

En la década de los años 50 se procederá a la reforma de la galería correspondiente a la primera planta que se organiza en torno al patio; esta consistirá en el cegado parcial de las arcadas, donde se insertarán ventanales adintelados y, afectará a las caras Norte y Oeste del patio, mientras que la cara Este quedará totalmente modificada de su estado original, sustituyéndose los pilares cuatrilobulados primitivos por pilares de sección cuadrangular y el cuerpo alto eliminará por completo las arcadas de capiteles de bolas.

En la actualidad, el castillo mantiene condiciones de habitabilidad y se utiliza como residencia de sus propietarios en diferentes épocas del año. El mobiliario que encontramos en él es de finales del siglo .

Como dato adicional, señalar que uno de sus propietarios mantenía una interesante colección de belenes en el interior del Castillo, destacando un Belén Napolitano del siglo , siendo los restantes de principios y mediados del siglo . Colección que abría sus puertas al público en la época de Navidad.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos Este artículo es una obra derivada de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, concretamente de esta página, publicada por la Junta de Andalucía bajo la Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0.

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