El Senado de Tlaxcala fue el principal órgano colegiado del gobierno de Tlaxcallan en vísperas de la conquista de México. Estaba integrado por titulares de casas señoriales, gobernantes de las cabeceras y otros dirigentes políticos y militares. Intervenía en las decisiones sobre la guerra y la paz, las alianzas y embajadas, la administración de tributos, el nombramiento de autoridades y la resolución de asuntos judiciales. Cronistas e historiadores emplearon las denominaciones «senado» y «consejo» para describir su carácter colectivo, aunque el nombre nahua específico del órgano no puede determinarse con precisión.

Sus integrantes se reunían cuando un asunto comprometía al conjunto de Tlaxcallan y exponían sus posiciones hasta alcanzar un acuerdo. La intervención mejor documentada del consejo ocurrió en 1519, cuando sus miembros debatieron la respuesta ante la expedición de Hernán Cortés. Después de los enfrentamientos iniciales, acordaron recibir a los españoles, permitieron su entrada en territorio tlaxcalteca y participaron en la negociación de la alianza contra los mexicas.

Durante la década de 1530, el gobierno indígena incorporó los cargos castellanos de gobernador, alcalde y regidor. Las ordenanzas de 1545 regularon el cabildo indígena de Tlaxcala, mantuvieron la representación de Ocotelulco, Tizatlán, Quiahuiztlán y Tepeticpac y dispusieron la rotación de la gobernación entre las cuatro cabeceras. Las deliberaciones de las autoridades tlaxcaltecas aparecen desde entonces en las actas del cabildo y dentro de los procedimientos administrativos y judiciales del régimen colonial.

Fuentes Los investigadores Aurelio López Corral, Lane Fargher y Ramón Santacruz Cano señalaron que se desconoce el término con el cual los tlaxcaltecas designaban específicamente su forma de gobierno. En su revisión historiográfica reunieron «senado», «república», «confederación», «gobierno colectivo», «altépetl complejo» y «señoríos» entre las denominaciones empleadas por cronistas e investigadores.

Dentro de las fuentes españolas, el testimonio más próximo al contacto de 1519 es la segunda carta de relación de Hernán Cortés. El conquistador escribió que numerosos señores residían en Tlaxcallan, que cada uno poseía tierras y vasallos y que no existía entre ellos un «señor general de todos». También relacionó las decisiones militares con reuniones en las que los señores «todos juntos» ordenaban y concertaban las guerras. Además de Bernal Díaz del Castillo, quien redactó su narración varias décadas después, describió embajadas, consultas y reuniones entre los dirigentes tlaxcaltecas durante las negociaciones con los españoles. En uno de esos episodios afirmó que hasta cincuenta hombres principales acudieron al campamento de Cortés y concedió mayor protagonismo narrativo a Maxixcatzin y Xicohténcatl el Viejo. En cuanto a fuentes tlaxcaltecas, la principal es la Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo, elaborada a finales del , incorporó genealogías de gobernantes, sucesiones, casas señoriales y formas de obtención de dignidades.

Los estudios contemporáneos han empleado estos relatos junto con padrones, testamentos y litigios coloniales para reconstruir la organización política anterior a la conquista. En 2010, Fargher, Richard Blanton y Verenice Heredia Espinoza analizaron las categorías sociales, las casas señoriales y las formas de acceso a los cargos registradas en esa documentación. Los mismos investigadores propusieron que los tecuictli, titulares de los principales teccalli, formaban un consejo gobernante de entre cincuenta y doscientos integrantes. En un estudio posterior plantearon que algunas decisiones importantes podían reunir también a funcionarios de menor rango y a otros participantes. La investigación arqueológica ha incorporado el estudio de plazas, residencias y conjuntos cívico-ceremoniales. Ramón Santacruz Cano y Aurelio López Corral analizaron la distribución de estos espacios en Tepeticpac, Ocotelulco, Quiahuiztlán y Tizatlán y la relacionaron con el modelo de gobierno colectivo propuesto para Tlaxcallan. Enrique Florescano relacionó la representación de los cuatro señores y de su alianza con Cortés con un discurso legitimador desarrollado por la nobleza tlaxcalteca después de la conquista. Según su análisis, los registros pictográficos y las narraciones posteriores destacaron la recepción de los españoles y excluyeron de ese relato los enfrentamientos iniciales. Florescano también retomó la observación de Gibson de que la imagen de cuatro señoríos independientes gobernados por un «senado» representativo se consolidó entre los siglos y .

Composición

Casas señoriales y titulares

Lane Fargher, Richard Blanton y Verenice Heredia Espinoza propusieron que el consejo gobernante estaba formado por los tecuictli, titulares de los principales teccalli. Los investigadores calcularon que este grupo podía reunir entre cincuenta y doscientos integrantes. En su reconstrucción, estos constituían el nivel superior de una organización más amplia que incluía funcionarios asociados con otras clases de casas. Por su parte, Charles Gibson distinguió cuatro clases de casas en la documentación tlaxcalteca: teccalli, pilcalli, huehuecalli y yaotequihuacalli. Interpretó el teccalli como una casa señorial principal y el pilcalli como una casa noble menor vinculada con ella. A su vez, el historiador Amos Megged encontró que los documentos en náhuatl y español empleaban teccalli y tecpa tanto para la residencia de un gobernante como para la organización social constituida alrededor de ella. En su reconstrucción, un teccalli podía comprender varios calli o pilcalli, cada uno encabezado por nobles subordinados al titular de la casa principal. En cambio, Diego Muñoz Camargo describió el teccalli como una casa organizada alrededor de un titular, sus descendientes, parientes, soldados y dependientes. Según su relato, el fundador reservaba tierras para la residencia principal y distribuía otras parcelas entre familiares, amigos y guerreros, quienes debían prestar servicios y entregar productos a la casa.

Cabeceras y representación territorial

Muñoz Camargo organizó su relato genealógico alrededor de Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán. Para cada cabecera enumeró una sucesión de gobernantes y presentó a Tlahuexolotzin, Maxixcatzin, Xicohténcatl el Viejo y Citlalpopocatzin como sus dirigentes en el momento de la llegada de Cortés.

Otras relaciones utilizaron divisiones diferentes. Alonso de Zorita y Francisco López de Gómara mencionaron veintiocho poblaciones dentro de Tlaxcallan, mientras que algunos documentos incorporaron a Topoyanco como una quinta entidad principal y a Atlihuetzia como una sexta. Santacruz Cano y López Corral interpretaron la presentación de cuatro señoríos como una formulación consolidada durante el contacto y la primera administración colonial. En su reconstrucción, los cuatro gobernantes conocidos actuaban como figuras prominentes de sus respectivas cabeceras junto con los dirigentes de otros altepemeh y casas señoriales.

La descripción de Cortés también comprendía una dirigencia más numerosa: afirmó que en Tlaxcallan residían «muchos señores» cuyos dominios tenían extensiones diferentes. Durante las negociaciones de 1519, Xicohténcatl el Joven declaró ante los españoles que hablaba en nombre de su padre, de Maxixcatzin y de «todos los caciques y república de Tlascala»; Díaz del Castillo situó en esa embajada a cerca de cincuenta hombres principales.

Acceso, rango y sucesión

Las reconstrucciones modernas difieren en la definición de los rangos y en sus formas de transmisión. Fargher, Blanton y Heredia Espinoza consideraron hereditarias las jefaturas de los pilcalli y huehuecalli, mientras que atribuyeron los títulos de los teccalli y yaotequihuacalli a personas escogidas por sus servicios militares, religiosos o políticos. A partir del Padrón de nobles de Ocotelolco, estimaron que entre el 15% y el 26% de las casas nobles o de élite registradas pertenecían a macehualtin que habían alcanzado esa posición mediante sus servicios. Mientras que Santacruz Cano y López Corral, siguiendo la descripción de Alonso de Zorita, reservaron el rango de tecuictli para nobles de linaje que atravesaban una investidura prolongada. En cambio, relacionaron el título de yaotequihua con servicios militares y señalaron que podía corresponder tanto a nobles como a macehualtin. Megged sostuvo una interpretación distinta: a partir de documentos de herencia y litigios de tierras, afirmó que la autoridad del teccalli se transmitía entre integrantes de la casa dominante.

Muñoz Camargo registró varios procedimientos sucesorios. Para Tizatlán escribió que los hijos no sucedían automáticamente al gobernante y que entre los posibles herederos se prefería a quien tuviera mayor aceptación de la «república». Los hermanos podían ocupar el gobierno sucesivamente y, después de la muerte del último, el cargo regresaba a los hijos del hermano mayor. Para Quiahuiztlán relató que las disputas entre ramas familiares llevaron a elegir al gobernante entre varios señores emparentados. En otro pasaje indicó que el elegido conservaba el cargo durante toda su vida.

Funcionamiento

Deliberación y toma de decisiones

Fargher, Blanton y Heredia Espinoza reconstruyeron la toma de decisiones como un proceso basado en discursos y debates que continuaban hasta alcanzar un acuerdo entre los participantes. Los investigadores relacionaron esta práctica con un pasaje de Muñoz Camargo en el que la concesión de dignidades aparece vinculada con los consejos ofrecidos durante las deliberaciones públicas. En su modelo, los tecuictli constituían el grupo principal del consejo, aunque funcionarios de menor rango y otros asistentes también podían intervenir en algunas reuniones. Los autores propusieron que las decisiones de mayor alcance podían convocar asambleas más amplias que las formadas únicamente por los titulares de los teccalli. Esta propuesta se apoyó en las referencias documentales a la participación de otros consejeros y en las dimensiones calculadas para el conjunto cívico-ceremonial de Tizatlán.

Guerra, diplomacia y administración

Cortés relacionó las decisiones militares con reuniones de los señores, quienes «todos juntos» ordenaban y concertaban las guerras. Durante los acontecimientos de 1519, las narraciones de Cortés, Díaz del Castillo y Muñoz Camargo también atribuyeron a los dirigentes reunidos el envío y la recepción de mensajeros, la negociación de treguas y la formulación de respuestas a las solicitudes de los españoles.

Fargher, Blanton y Heredia Espinoza atribuyeron al consejo facultades para decidir la guerra y la paz, proponer alianzas y designar embajadores. En la misma reconstrucción, el consejo nombraba, vigilaba y sancionaba a otros funcionarios, incluidos los propios tecuictli. Fargher, Blanton y Heredia Espinoza calcularon que las cuatro clases de casas reunían alrededor de cuatro mil hogares. A partir de esa estimación propusieron que sus titulares desempeñaban funciones como recaudar tributos, organizar las prestaciones de trabajo, dirigir contingentes militares, vigilar las poblaciones, impartir justicia y administrar distritos. Los autores distinguieron estas responsabilidades de las atribuidas al consejo superior, al cual asignaron la declaración de guerra y paz, la propuesta de alianzas, el nombramiento de embajadores y la supervisión de los funcionarios.

Un testamento del periodo colonial temprano dividió Ocotelulco en cinco unidades llamadas tlaca: Tlamahuco, Chimalpa, Contlantzingo, Tecpan y Cuitlixco. Fargher y sus colaboradores interpretaron estas unidades como barrios o distritos administrativos y propusieron que algunas de sus responsabilidades recaían en los pilli y yaotequihuaque subordinados a los titulares de las casas principales.

Funciones judiciales