La iglesia de la Magdalena de Huesca son las ruinas de un templo románico ubicado en el centro histórico de la ciudad de Huesca.

Historia La primera mención del templo aparece en el 1098, cuando el 2 de agosto de ese año el monarca aragonés Pedro I de Aragón donó tres fincas oliveras a la iglesia ubicadas en poblaciones como la propia Huesca, Arascués, Lierta y Cuarte que habrían pertenecido a musulmanes que habrían huido tras la conquista de la ciudad en el 1096.

La iglesia se situaba sobre la mezquita que aparece nombrada en los textos como Pintata, que a diferencia de las otras iglesias originadas de mezquitas se situaba intramuros.

La iglesia y los gallegos desterrados

La iglesia parece que fue concedida al prelado gallego Diego Peláez y otros nobles gallegos partidarios del obispo desterrado, entre ellos noble don Froila quien en el 1103 aparece donando a la catedral cuatro casas que este poseía en la ciudad y tres partes de un molino con los de Santa María Magdalena, en presencia del obispo Diego Peláez como testigo de la operación.

Este mismo Froila, quien se apellidaba Vimaraz, dictó testamento el 20 de agosto del 1105 ante los canónigos de la catedral, recibiendo esta las fincas de Almuniente que Pedro I le había cedido mientras que otras las donó a su hijo Pedro Froilaz, su hermano Menendo Vimaraz y a Santa María de Lugo.

Tras la desaparición de la comunidad gallega la iglesia parece ser que cayó en desuso ya que la fábrica de época musulmana no se había cambiado a la románica, pasando a pertenecer a la catedral

Establecimiento de cofradías y mantenimiento mini|izq|upright|Talla de la Virgen de la Magdalena en su estado actual tras su restauración

Desde al menos el 1220 en la iglesia existía una cofradía de clérigos catedralicios, la cofradía de Santa Catalina, a la que en el 1279 se le unió la cofradía sacerdotal de San Nicolás de Bari, que había tenido su sede en la iglesia de San Ciprián. Posteriormente ambas cofradías encargaron al pintor Juan de la Abadía la producción de un retablo de Santa María Magdalena para la iglesia por 355 sueldos, aunque tras este encargo parece ser que la iglesia entró en decadencia de nuevo ya que la cofradía se trasladó a la capilla de Santa Catalina de la catedral, absorbiendo en el proceso y según Aynsa a las cofradías de San Pedro, San Pablo y Santiago, la de San Antón, la de las Cinco Llagas y la de San Miguel Arcángel, aunque esta es la única mención que se tiene de estas cuatro cofradías. En el la iglesia es atendida por un capellán y en el XVI por la cofradía de Santa Catalina.

Amenaza de ruina y obras En el 1602 la iglesia se encontraba de nuevo en un estado que peligraba de ruinoso por lo que según Aynsa su restauración recayó en el cuartón de la Magdalena, finalizándose la obra en el 1604 con un nuevo retablo que el historiador oscense describe como harto de buen pincel y que actualmente aparece expuesto en el Museo Diocesano de Huesca. En estas fechas el cuartón cedió el templo al beaterio de las Hermanas Recoletas que se había fundado en una casa contigua a la iglesia.

Desaparición como templo y restauración de sus ruinas La iglesia de la Magdalena desapareció como templo en los años treinta del , aunque posteriormente en el 2013 el Ayuntamiento recuperó y restauró sus ruinas, al igual que se restauró la antigua talla original de la virgen de la Iglesia, que hasta entonces había aparecido catalogada como "Virgen de Montserrat" en principio a que en el 1945 había sido reconvertida en la misma.

Descripción Del templo actualmente solo quedan los arcos fajones del lado de la epístola, los arcos diafragmas del último tramo de la nave principal y parte de las columnas y decoración del templo, aunque en principio fue construida con sillares, las reformas que sufrió después introdujeron entre sus materiales constructivos el ladrillo.

De sus restos se considera que tuvo una planta de nave única dividida en tres tramos separados por columnas semiempotradas coronadas por equino y cimacio. Contaba con tres capillas en el lado de la epístola, de las cuales dos se encontraban intercomunicadas mediante arco de medio punto y cuya cabecera cerraba en ábside semicircular. Existen testimonios del que mencionan que podría haber estado cubierta mediante artesonado, del cual no se tiene noticia alguna, aunque si que se tiene noticia de la presencia de un coro alto a los pies.

Patrimonio mueble Además de la talla de la virgen de la Madalena, la iglesia contaba con otros bienes muebles, como el retablo mayor de Esteban de Solórzano, que debido al estado de ruina del templo en el 1604 se desperdigaron, terminando algunas tal y como relata Ricardo del Arco en el Museo de Arte Nacional de Cataluña.

Referencias

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