Las señoritas Vivanco es una película de comedia criminal mexicana de 1959 coescrita y dirigida por Mauricio de la Serna, y protagonizada por Pedro Armendáriz, Ana Luisa Peluffo, Manolo Fábregas, Prudencia Grifell y Sara García. Fue seguida por una secuela lanzada el 19 de enero de 1961, titulada El proceso de las señoritas Vivanco.
La historia sigue a dos hermanas ancianas que empiezan a cometer robos para poder solventar sus gastos propios y criar a su sobrina huérfana.
Argumento Las señoritas Teresa y Hortensia Vivanco, dos mujeres solteronas y ancianas de Guanajuato se encuentran en quiebra por culpa de su fallecido hermano Antonio. Una noche, son sorprendidas con la llegada de una niña recién nacida que Antonio tuvo en vida luego de una aventura. Todavía sin llegar a la pobreza total, comienzan a idear un plan que ayude a darle una vida digna y cómoda a la niña, que bautizan como Cristina y crían como su hija. De esta manera, y con la creencia de que serán perdonadas por Dios debido a sus buenas intenciones, deciden empezar a cometer robos con diferentes alias y en diversos lugares de Ciudad de México. Su primera víctima es Maruja Valverde, una artista de teatro que tuvo un romance por interés con su hermano. Engañada por Hortensia, esta le roba todas sus alhajas y algunas que su hermano le había regalado y pertenecían a su familia. Diez años después, Teresa se presenta como una institutriz de francés para robarle a una pareja rica de apellido Covarrubias, a quien con la llegada inesperada de la imagen del Santo Niño de Atocha a la casa de la pareja decide robar la imagen que contiene en su interior los diezmos. Después de Cinco años, durante la fiesta de quince años de Cristina, Hortensia le comenta a Teresa que volverá a visitar al «sobrino Ernestito», su ficticio sobrino que usan como excusa para justificar sus ingresos económicos así como la falsa hacienda “El Paraíso” que utilizan para justificar sus estancias largas fuera de la ciudad, con esto en mente Hortensia toma la posición de ama de llaves de un burdel con el fin de robarle el dinero a la madame del lugar, durante las fiestas del 15 de Septiembre, Hortensia, quien con ayuda de las chicas del burdel, logra colarse a la habitación de la madame y robarle todos sus ahorros sin ser descubierta. Con Cristina convertida en una mujer adulta de 19 años, las hermanas ya no tienen necesidad de cometer más delitos, pero se sienten en deuda por haberle hurtado al Santo Niño de Atocha al mismo tiempo que ya les empieza a agradar la idea de robar y siendo conscientes del compromiso de su hija Cristina, Teresa perpetra el último asalto, yendo a una casa tomada por un general durante la Revolución mexicana, en la que se mete a trabajar como cuidadora de su esposa. En conspiración con la mujer del general, va sigilosamente a robar el dinero que tenía escondido en un tinaco, para después engañar a los soldados vigilantes y huir del sitio.
Las hermanas se quedan con una mitad del dinero y la otra se la dan a la imagen del Santo Niño de Atocha, antes de enterarse de que lo robado ya no vale nada porque la moneda cambió y los billetes ya no están en circulación a causa de la Revolución, perdiendo su valor. Tiempo después, Don Esteban, su amigo y el valuador de una tienda al que solían contarle historias para que no se enterara de sus crímenes, les comenta que conoció a «Ernestito» en la capital. Ambas creen que al igual que ellas, se decidió por robar, sin saber que Ernestito es una ficción que supuestamente le daba dinero a las hermanas cada que ellas iban a la capital. Aun así, Don Esteban no sospecha absolutamente nada, ni tampoco sabe que la persona con la que supuestamente habló no existe y decide darles cinco mil pesos que supuestamente Ernestito tenía para ellas. En la víspera de la boda de Cristina, las dos acuden a una función de teatro donde Valverde se halla actuando, quien la reconoce al instante y se comunica con el inspector para ir por ella y arrestarla. Finalmente, el inspector, de nombre Jorge Saldaña, logra dar con las hermanas, yendo a su casa para llevárselas a la capital y confesar sus ilícitos. Juntas acceden a ir con él, pero no sin antes pedirle que las deje asistir a la boda de su hija Cristina. Saldaña, de buen corazón, accede a ello e incluso se hace pasar por el «sobrino Ernestito», para después trasladarlas a Ciudad de México para determinar su situación legal.
Reparto Pedro Armendáriz como General Inocencio Torrentera Ana Luisa Peluffo como Maruja Valverde Manolo Fábregas como Inspector Jorge Saldaña Sara García como Hortensia Vivanco y de la Vega Prudencia Grifell como Teresa Vivanco y de la Vega Marina Camacho como Lola José Luis Jiménez como Don Esteban María Teresa Rivas como Adelaida Covarrubias Miguel Manzano como Eleuterio Covarrubias Aurora Alvarado como Cristina Rafael Etienne como Jaimito Emma Arvizu como Raquel Claudio Brook como William Phelphs Eugenia Galindo como María Carmen Salas como Trini
Producción
Desarrollo La producción tuvo como principal objetivo rendir un homenaje a las actrices Sara García y Prudencia Grifell, en conmemoración a sus contribuciones al cine y a las artes mexicanas. Realizada en una nueva etapa tras la conclusión de la Época de Oro del cine mexicano, tocó temas que eran considerados tabúes en dicho periodo. Prueba de ello es una escena donde Teresa habla con Hortensia sobre las relaciones sexuales, con la primera dándole a entender que le gustaría perder la virginidad, ya que ninguna de las dos experimentó un acercamiento de ese tipo cuando eran jóvenes.
Recepción
Análisis Algunos autores ha dado una lectura alternativa queer a la película, argumentando que las protagonistas, si bien son hermanas, terminan convirtiéndose en lo que denominan una «unidad familiar queer» con la llegada de su sobrina recién nacida a sus vidas, haciéndose cargo de la crianza de la misma.
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Categoría:Películas en blanco y negro de México