Las ferrerías en Guipúzcoa (País Vasco, España) fueron instalaciones determinantes en la historia económica, social y tecnológica del territorio. miniaturadeimagen|Ferrería medieval Desde la Baja Edad Media hasta el desempeñaron un papel central en la transformación del hierro bruto en productos útiles, herramientas, armas y otros utensilios. Su evolución estuvo estrechamente ligada a los recursos naturales disponibles —ríos, bosques, minerales— y a los mercados locales e internacionales.

Historia miniaturadeimagen|552x552px|Productos de ferrería tradicional en Guipúzcoa Desde la antigüedad, se hallan testimonios de ferrerías de monte (hornos bajos, sin energía hidráulica) y su uso continuó en época medieval.

A partir del comenzaron a desarrollarse las ferrerías hidráulicas, aprovechando la fuerza del agua para mover fuelles y martinetes. A sus operarios se les comenzó a denominar ferrones.

En el , Guipúzcoa contaba con un número elevado de ferrerías: se estiman unas 110 ferrerías en funcionamiento continuo en esa época, con importantes implicaciones para el empleo local y las actividades conexas (extracción de mineral, elaboración de carbón vegetal, transporte y mantenimiento de los canales).

La producción no solo abastecía el mercado local, sino que también hubo exportaciones a mercados interiores y de ultramar.

A lo largo del y especialmente en el XIX, la competencia de las nuevas técnicas siderúrgicas (altos hornos) y la escasez de materias primas como madera para carbón vegetal hicieron desaparecer las ferrerías en Guipúzcoa.

Descripción Las ferrerías hidráulicas consistían en hornos para fundir el mineral de hierro, generalmente con carbón vegetal como combustible, y estructuras hidráulicas (presas, canales, ruedas) para accionar los fuelles que avivaban el fuego y los martillos que moldeaban el hierro. Se instalaron en zonas con cursos de agua adecuados para generar fuerza hidráulica, abundancia de madera, y cercanía de minerales.

Se construían presas para crear un salto de agua, que se dirigía por canales hasta las ruedas. Luego mediante ejes o levas se transmitía el movimiento a los fuelles que mantenían el fuego en los hornos.

La campaña de trabajo, que comenzaba siempre un domingo con un banquete multitudinario, dependía del caudal de los ríos, comenzando en noviembre y terminando en mayo. Durante el resto del año los ferrones se dedicaban a la tala de árboles para la obtención de carbón vegetal así como a la extracción, laboreo y transporte del mineral de hierro.

Alrededor de las ferrerías se desarrollaban las carboneras (txondorra en euskera) para suministrar carbón vegetal.

Desde las ferrerías, sus productos se trasladaban a las cabeceras de los ríos desde donde se exportaban hacia Castilla, Europa o América. Eran útiles agrícolas, herrajes, tornillos, espadas y las especialmente demandadas anclas de barcos.

Legado Algunas ferrerías han sido restauradas o se conservan como patrimonio industrial. Se utilizan con fines culturales, turísticos y educativos.

Entre ellas están las ferrerías de Mirandaola (Legazpia), de Agorregui (Pagoeta) o la de Olaberria (Leizaran).

Véase también

Caleros en Guipúzcoa Carboneros en Guipúzcoa Hilanderas en Guipúzcoa Lagares de sidra en Guipúzcoa Molinos en Guipúzcoa Puertos fluviales en Guipúzcoa

Referencias

Categoría:Historia de Guipúzcoa Categoría:Ferrerías Categoría:Historia industrial de España