La Capilla de la Sagrada Familia es una obra anónima realizada en 1670. Está ubicada en la Iglesia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).

Historia De la feligresía de San Ginés de Padriñán existen datos desde al menos el siglo , si bien el templo actual se corresponde con una reconstrucción acometida a principios del siglo ; de acuerdo con la información aportada por Francisco Varela Sarmiento, cura de Sangenjo para 1702, el inicio de dicha reforma tuvo lugar en 1514, año en que el abad Gonzalo de Saavedra costeó la capilla mayor, finalizando las obras al parecer en 1519. Respecto a la Capilla de la Sagrada Familia, la misma estuvo originalmente dedicada a San José y fue edificada por el licenciado Juan Posse de Faxín, cura de Sangenjo de 1642 a 1685, año de su defunción; Posse de Faxín fue una destacada figura en la villa puesto que, además de levantar esta capilla, promovió la reforma de la casa rectoral y veló por que se celebrasen misas de difuntos tanto por él como por sus familiares, costumbre que desaparecería en el siglo . En cuanto a la fecha de construcción, se han propuesto los años 1660, 1670 y 1688,Esta última fecha resulta imposible puesto que para entonces Posse de Faxín ya había muerto. si bien la primera noticia que hay de la capilla en los archivos parroquiales figura en un escrito de 1674, donde constan el nombre del benefactor así como los cultos a celebrar en ella:

Aquejado de secuelas provocadas por el incendio de la casa parroquial en 1662, en 1669 Posse de Faxín concertó en solitario 43 censos con una inversión de 43 359 reales, habiendo realizado entre 1651 y 1669 diversos foros perpetuos gracias a los cuales pudo dotar a la capilla mayor y a la de San José de rentas anuales de 3000 y 2000 reales respectivamente. A mayores, el licenciado fundó la Capilla de San Ildefonso en A Panadeira, desaparecida en 1910 con motivo de la construcción de la carretera que conecta Sangenjo con Portonovo. Tiempo después tanto la capilla mayor como la de San José continuarían el culto bajo el patronato de Jacobo Sarmiento de Valladares, quien heredó esta fundación, la cual contaba con dos capellanes y una casa en A Panadeira.Esta casa estaba dotada con los servicios de un fundo pecuario, con sus cuadras, bodegas y pomares. Cabe destacar que uno de los hermanos del licenciado fue Domingo Posse de Faxín, escribano de la villa de Sangenjo en 1677 y esposo de Margarita Suárez de Saavedra, heredera de la Casa de Miraflores; Domingo recibió sepultura el 9 de diciembre de 1702 en la Capilla de San José del mismo modo que Juan,En esta capilla se hallan enterradas también Isabel Posse de Faxín, quien fue sepultada el 6 de febrero de 1702, y Dominga Posse de Faxín, fallecida el 31 de julio de 1694. quien en un documento fechado en 1672 dejó constancia de la fundación con la que dotó a la capilla, cuya edificación parece situarse en 1670:

En el testamento de Posse de Faxín, redactado el 26 de noviembre de 1679, se confirma la edificación de la Capilla de San José:

Posse de Faxín dejó constancia a su vez de los cultos de la capilla:

El licenciado se preocupó también de las procesiones eucarísticas con origen en la iglesia edificada en el antiguo templo de Roma dedicado a la diosa Minerva:

De la capilla no volverá a haber noticias hasta 1715, cuando Juan Antonio Trelles, con motivo de una visita pastoral, contempló la Capilla de San José y declaró que la misma tenía «carga de dos misas rezadas cada semana que han de celebrarse en el altar que determinó dicho fundador en dicha iglesia», a las que se sumaban otras cinco misas cantadas en diferentes días del año, todo ello financiado con 500 reales anuales. Pocos años después, en 1719, la capilla corrió el riesgo de resultar destruida durante un ataque inglés:

A principios de la centuria la capilla fue ornamentada con un retablo existente hoy día cuya autoría resulta desconocida, aunque se cree que su artífice es el mismo que años después elaboraría el retablo mayor, el retablo de la Virgen del Rosario y el retablo de la Virgen del Carmen, el primero fechado hacia 1749 y los dos últimos aproximadamente en la década de 1770, con el retablo mayor reemplazando otro destruido junto con una talla de madera de la Virgen de Quitapesares en el ataque inglés de 1719, el cual fue encargado por Posse de Faxín en 1642 a Domingo de Meri, cuyo taller se encontraba en Padrón. El retablo de la Capilla de San José fue costeado por Carlos Sarmiento de Valladares Arauxo y Reinaldo, esposo de Andrea Posse de Faxín, entonces heredera del patronazgo de la fundación; Valladares, fallecido el 7 de septiembre de 1729 y sepultado en la Capilla de la Purificación, frente a la Capilla de la Sagrada Familia, dispuso a su vez las imágenes que actualmente presiden el retablo: San José, la Virgen María y el Niño Jesús, quienes iconográficamente representan a la Sagrada Familia. Esta obra tuvo necesariamente que haberse llevado a cabo en la década de 1720 puesto que de haber existido cuando se produjo el asedio de 1719, habría sufrido el mismo destino que el retablo mayor y la talla de la Virgen de Quitapesares, las dos únicas obras que al parecer existían para ese entonces en la iglesia ya que no hay constancia de más piezas artísticas perdidas en el ataque, con excepción de las campanas, las cuales fueron robadas. El 4 de octubre de 1782 se produjo la visita de Andrés Sobrino Taboada, canónigo cardenal mayor de Santiago de Compostela, momento en que Ambrosio da Silva fungía como cura ecónomo; pese a que para ese entonces el retablo ya llevaba varios años presidiendo la capilla, el mismo no fue registrado al igual que las imágenes:

Tanto la capilla como el retablo y sus imágenes corrieron el riesgo de ser destruidos o de ser víctimas del expolio durante la invasión francesa de 1808 tal y como relató en 1819 un monje del Monasterio de Santa María de Armenteira:

Nuevamente tanto la capilla como el retablo corrieron peligro debido a un fuerte temporal acaecido el 13 de diciembre de 1870 el cual dejó gravemente afectada la cubierta de la iglesia, si bien las obras de reparación no serían acometidas hasta 1872, previo apercibimiento por parte de los vecinos a las autoridades gubernamentales. En 1871 se realizó un exhaustivo inventario gracias al cual se puede conocer cómo era la distribución del templo además de constatarse por vez primera la existencia del retablo:

thumb|Retablo mayor (anónimo, c. 1749). Iglesia de San Ginés de Padriñán. Un nuevo inventario en 1891 permite apreciar que en los veinte años transcurridos no se produjeron cambios en la distribución ni de los altares ni de las imágenes:

En ambos inventarios se hace referencia a la imagen de la Virgen María como una «Purísima Concepción», un error posiblemente fruto de la fundación el 22 de febrero de 1767 por parte de Domingo de Ledo, alguacil y alcalde mayor de las Reales Cajas de Cuzco (Perú), de una capilla dedicada a esta advocación mariana en el lado de la epístola tal y como consta en un documento firmado en dicha ciudad peruana ante el escribano Pedro José Gamarra:Esta identificación carece de sentido puesto que la imagen de la Virgen María no posee ninguno de los atributos inherentes a la iconografía concepcionista.

Cabe destacar que entre la redacción de ambos inventarios, concretamente el 19 de mayo de 1878, el párroco Manuel Couto Pazos de Proven escribió una carta dirigida al fiscal del tribunal eclesiástico de Santiago de Compostela en la que manifesta la conducta negligente del entonces patrono de la capilla:

En 1936 el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán redacta un inventario con destino al boletín del obispado en el que se citan los mismos altares aunque se mencionan nuevas imágenes y cambios de distribución con respecto a los inventarios de 1871 y 1891:Estos dos inventarios también fueron remitidos al obispado.

Se conoce gracias a unos dibujos realizados por el padre Nicolás Gaite entre finales de la década de 1930 y comienzos de los años 1940 que en ese entonces se guardaba en la capilla el escudo de piedra que decoraba la casa de los capellanes, ubicada junto a la Capilla de San Ildefonso, pieza hoy conservada en la finca Miramar junto con otro escudo perteneciente a la casa de los capellanes. En 1938 se llevaron a cabo importantes labores en el templo consistentes en «descubrir la cantería de la Iglesia, cubierta por una gruesa capa de cal, abrir una ventana en la nave, descubrir el arco de la puerta lateral, limpieza de la bóveda de madera y arcos, arreglo de la tarima de San Benito, reparación completa de la capilla de San José, abrir una ventana y lavado y barnizado del retablo, además del lavado y barnizado del altar mayor y colaterales. Importando toda la obra la cantidad de 1078 pts, con 5 céntimos». Poco después, en 1941, se realizaron más obras gracias a que el 19 de junio el cura Jesús Lois cursó al obispado una petición para que se ejecutasen los siguientes arreglos:

Menos de una década después, en 1949, hay constancia de que se talló una mano para la imagen de San José además de procederse a la renovación de la instalación eléctrica, ascendiendo el coste a 638 pesetas. Al igual que en 1870, en 1973 el retablo corrió riesgo de sufrir desperfectos a raíz del desplome de una parte del tejado producto de un fuerte temporal. Décadas después, en 2004, se llevaron a cabo extensas reformas en el templo, tales como sustitución del pavimento y del tejado así como saneamiento de los muros y de los retablos por parte de la empresa Atlas, todo ello con un coste total de 149 586,16 euros. Pocos años después, en 2016, la capilla volvería a ser objeto de labores de restauración debido a que el retablo, al igual que los cuatro restantes del templo, adolecía de carcoma en alto grado, por lo que se les aplicó a todos un baño químico por la parte posterior, proceso que supuso un coste de 484 euros. Del mismo modo, la carcoma afectó gravemente a la imagen de San José al punto de quedar la misma reducida a serrín en entre un 70% y un 80%, circunstancia descubierta cuando se procedió a mover la talla de sitio para reparar el retablo, lo que puso de manifiesto la urgencia de restaurarla lo antes posible para evitar su total pérdida, siendo el coste de la reparación 1512,50 euros, cantidad que fue aportada en su totalidad por una familia sangenjina.