miniaturadeimagen|300px|Veneración al dios del mar Olokun en el festivo de Eyo, en Lagos (Nigeria) miniaturadeimagen|200px|Bosque sagrado de Osun-Osogbo. El isese (en yoruba: Ìṣẹ̀ṣẹ, para referirse al credo), popularmente conocido como orisa del África Occidental (en yoruba: Òrìṣà-Ifá para referirse al pantón yoruba) o religión yoruba, son una serie de creencias y tradiciones espirituales originadas entre el pueblo yoruba, un grupo etnolingüístico originario del África Occidental, principalmente del Noroeste de Nigeria y las regiones continuas de Benín. A través de la diáspora africana, se ha extendido su influencia fuera de África en formas sincréticas como la santería, en el Caribe sudamericano, el vudú en Haití o el candomblé, en Brasil, además la santería "El palo"
La religión yoruba es solo una parte del complejo de mitos, canciones, historias y otros conceptos culturales que conforma la sociedad y la mitología yoruba.Sacred text
Creación
Los Yorùbá consideran a Òlódùmarè como el principal agente de la creación.
Según un relato Yorùbá de la creación, durante una cierta etapa de este proceso, se envió la "verdad" para confirmar la habitabilidad de los planetas recién formados. La tierra, siendo uno de estos, fue visitada, pero se consideró demasiado húmeda para la vida convencional.
Después de un período de tiempo exitoso, se enviaron varias divinidades dirigidas por Obatala para cumplir la tarea de ayudar a la Tierra a desarrollar su corteza. En una de sus visitas al reino, el archidivinidad Obatala subió al escenario equipado con un molusco que ocultaba alguna forma de suelo; bestias aladas y algo de tela como material. El contenido se vació en lo que pronto se convirtió en un gran montículo en la superficie del agua y poco después, las bestias aladas comenzaron a esparcir esto alrededor hasta el punto en que gradualmente se convirtió en un gran parche de tierra seca; las diversas hendiduras que crearon eventualmente se convirtieron en colinas y valles.
Obatala saltó a un terreno elevado y nombró el lugar Ife. La tierra se volvió fértil y la vida vegetal comenzó a florecer. De puñados de tierra comenzó a moldear figuras. Mientras tanto, mientras esto sucedía en la Tierra, Olodumare reunió los gases de los confines del espacio y provocó una explosión que se convirtió en una bola de fuego. Posteriormente, lo envió a Ife, donde secó gran parte de la tierra y simultáneamente comenzó a hornear las figuras inmóviles. Fue en este punto que Olodumare lanzó el "aliento de vida" para soplar a través de la tierra, y las estatuillas lentamente comenzaron a "ser" como las primeras personas de Ife.
Por esta razón, Ife se conoce localmente como "Ife Oodaye" - "cuna de la existencia".
Deidades Las deidades yorubas se llaman los Orishas, literalmente ‘dueños de la cabeza’. Shangó es uno de los Orishas más conocidos, dios del Trueno y un antepasado del pueblo Yoruba. Fue el cuarto rey del pueblo yoruba, y se deificó tras su muerte. Al recibir "santo" donde se sincretiza la ceremonia o ritual por el cual un orisha corona la cabeza del iniciado en esta religión, se entregan los orishas principales: Oshun (deidad de los ríos, de la fertilidad), Yemaya (hermana de Oshun, deidad del mar), Elegua (el que abre los caminos), Oya (hermana de Oshun y Yemaya, deidad del cementerio), Shango, Oggun, Obbatala. Estos son entregados en cada ceremonia, aunque el panteón cuenta con muchas más deidades, que variarán según el orisha que marque el camino del iniciado.
Se cree que los Orishas alguna vez fueron humanos, derivándose de allí muchos de sus Pattakies (historias, relatos) en la Tierra, y que después de su muerte pasaron al cielo, donde viven junto a Olofi (Dios). Son muchas las deidades de este panteón. Se conoce que existen poco más de 400 orishas, todos ellos abocados a traer estabilidad y firmeza a las personas que deciden dar sus primeros pasos en esta religión.
Santos principales del Panteón Yoruba: Abita Aja Babalu aye Egungún Elegua Eshu Ìbejì Ọbba Ọbàtálá (Deidad) Ògún Ọshun Odùduwà Olokun Ọrunmila Oshunmare Oya Shangó Yemayá Alggayú Yeguá Olofi Orisha Oko Ozaín Ochosi Inlé Dada
Pattaki de deidades yorubas
Pattaki de Orula (orunmila)
Al saber que Oggún había querido fornicar con su propia madre, Obatalá ordenó matar a todos sus hijos varones. Cuando nació Changó, Elegba se lo llevó escondido a Dadá, para que lo criara. Poco después nació Orula y, para salvarlo, Elegba lo enterró al pie de la Ceiba y le llevaba comida todos los días. Un día Obatalá enfermó; Elegba buscó corriendo a Changó para que lo curara. Cuando el gran curandero resolvió el problema de su padre, Elegba aprovechó la ocasión para pedir a Obatalá el perdón de Orula. El perdón fue concedido y entonces Changó lleno de alegría, cortó la ceiba, labró un tablero espléndido y le dio a su hermano, Orula el secreto de la adivinación. Es por eso que Orula dice: maferefum Elegba, maferefum Changó y por lo que el ékuele de Orula lleva un fragmento del collar de Changó.
Desde entonces, Orula es el dueño del tablero, el adivinador del futuro, y el consejero de los hombres, y es el intérprete del oráculo de Ifá.
Atributos: Irofa, Iruke, Ékuele con el cual el babalawo cunsulta y Tablero de Orula, que representa el mundo, y con el que se realizan determinadas ceremonias de Ifá. Bailes: No tiene baile específico, puesto que no se sube, pero se ejecutan danzas en su honor, aunque sin ninguna característica especial. Catolización: San Francisco de Asís, San José de la Montaña (en La Habana y en Santiago de Cuba) Orula se sincretiza con San Francisco de Asís (1181-1226). Francisco fue un italiano de padres mercaderes que pasó su juventud en el comercio y en el ejercicio de las armas. Una aparición de Jesucristo le hizo abrazar la vida religiosa. Desde entonces se propuso imitar la vida de pobreza y trabajos del fundador de su fe. Quizás sea Francisco, quien mejor encarne el modelo de la caridad cristiana, del perfecto amor al prójimo y a toda la naturaleza por ser obra del Creador.
Probablemente haya sido ese singular amor por los hombres, la clave de su asociación con Orula, pues fue este el primer orishá adivino, el que le proporcionó a los hombres el más importante de los dones: la posibilidad de conocer el futuro, y prevenir el mal que los acecha. Por otra parte, ambas personalidades religiosas sufrieron innumerables penalidades y fatigas. Su fecha se celebra el 4 de octubre.
Pattaki de Elegua
Elegua era hijo de Okuboro, rey de Añagui. Un día andaba con su séquito y vio una luz brillante con tres ojos, que estaba en el suelo. Al acercarse vio que era un coco seco. Elegua se lo llevó al palacio, le contó a sus padres lo que había visto y tiró el coco detrás de una puerta. Poco después todos se quedaron asombrados al ver la luz que salía del coco. Tres días más tarde, Elegua murió. Todo el mundo le cogió mucho respeto al coco, que seguía brillando, pero con el tiempo, la gente se olvidó de él. Así fue que el pueblo llegó a verse en una situación desesperada y cuando se reunieron los viejos, llegaron a la conclusión, de que la causa estaba en el abandono del coco. Este, en efecto se hallaba vacío y comido por los bichos. Los viejos acordaron hacer algo sólido y perdurable y pensaron en colocar una piedra de santo en el lugar del coco, detrás de la puerta. Este fue el origen del nacimiento de Elegua como orishá.
Atributos: A Elegua se le atribuye todo tipo de objeto utilizado en los juegos infantiles: papalotes, pitos, bolas, soldaditos, así como todo tipo de llaves, machete, garabato, sombrero de guano, artes de caza y pesca, pepitas de oro y monedas de plata, palos de monte, bejucos, escopetas y cananas, tarros de venado, cocos secos decorados, porrón, tarros de chivo. Bailes: Cuando este orishá se sube, corre a situarse detrás de la puerta, que es su lugar ritual. Brinca y se agita como un chiquillo, hace muecas y mima juegos infantiles, como empinar un papalote y bailar un trompo. Le hace bromas a los espectadores, se va y luego regresa, no deja de hacer monerías, algunas de las cuales pueden ser eróticas. Siempre se le entrega un garabato con el que representa apartar la maleza, subrayando su papel de abrir los caminos. Frecuentemente baila en un solo pie y dando vueltas, en lo que parece ser una alegoría del remolino. Catolización: Elegua sincretiza con el Niño de Atocha. La historia del Niño de Atocha es como sigue: en la ciudad de Atocha, en España, había muchos cristianos presos durante los últimos años de la ocupación árabe. Nadie estaba autorizado a entrar en las prisiones salvo los niños. Cierto día, un niño llegó a la prisión cargando un cesto lleno, de pan y un cubo lleno de agua con un cuenco para beber. Los moros quedaron asombrados, al observar que después de haberle servido a los innumerables prisioneros, tanto el cesto como el cubo seguían tan colmados como al principio. De acuerdo a la leyenda, Jesucristo había atendido a las plegarias y había venido, como niño a los que carecían de ayuda material y espiritual. Desde entonces es la imagen del niño de Atocha. Su fiesta de celebración el 1 de enero. Su sincretización con Elegua parece relacionarse al carácter infantil con que se presenta el orishá. Su día es el 6 de enero.
Pattaki de Ògún
Ògún, el dueño del hierro, es irascible y solitario. Ògún estaba enamorado de su madre y varias veces quiso violarla, lo que no consiguió gracias a la vigilancia de Elegba. Un día Oggún se las arregló para conseguir su propósito, pero, para su desgracia, Obatalá lo sorprendió. Antes de que este pudiera decir nada, Ògún gritó: Yo mismo me voy a maldecir: " Mientras que el mundo sea mundo lo único que voy a hacer es trabajar para la Osha". Entonces se fue para el monte sin más compañía que sus perros, se escondió de los hombres y ningún orishá que no fuera Ochosi su hermano, el cazador, consiguió verlo.
Atributos: En general, todos los hierros, machetes, palas, picos, martillos, yunques, guatacas, rastrillos, barretas, hoz, guadañas, serruchos, clavos, cuchillos y lanzas, pistolas, etcétera. Bailes: Tiene dos mímicas: La belicosa, blandiendo un machete y la laboriosa, que puede ser de carácter agrícola, cortando las yerbas con el machete artesanal o al estilo del herrero, golpeando con el martillo. En el primer caso Oggún baja agachado, avanzando un pie mientras arrastra el otro, como librándose de un machetazo involuntario, en el segundo caso mima la gesticulación del herrero, blandiendo el martillo y golpeando el yunque. Catolizáción: Se sincretiza con San Pedro, el príncipe de los apóstoles. Pedro, era un pescador de Galilea, que estuvo entre los primeros en seguir a Jesús. Según los hechos de los apóstoles, después de la resurrección, predicó por Asia Menor, haciendo de Antioquía el centro de sus actividades. Fue preso, pero a la aparición de un ángel, las cadenas se desprendieron de sus manos y pudo escapar. Más tarde fue a Roma, donde constituyó la primera comunidad cristiana. Allí estuvo unos veinticinco años hasta que, eventualmente cayó hecho prisionero y condenado a muerte. Fue crucificado cabeza abajo según su propio deseo, porque no se consideraba digno de morir del mismo modo que Jesús. En la mayoría. de los cuadros San Pedro tiene en las manos las llaves del cielo. Todo parece indicar que su tradicional representación con las llaves o bien el incidente de las cadenas hicieron que lo asociaran a Ogún, el dueño de los hierros.
Pattaki de Ochosi