El plan de paz para Gaza de 2025 hace referencia al plan de 21 puntos propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump el 29 de septiembre de 2025, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, para poner fin a la guerra en Gaza y a la crisis general en Oriente Medio. El plan difería de la propuesta anterior de Trump para la Franja de Gaza, presentada en febrero de 2025. El plan constaba de 20 puntos específicos que, en general, buscaban lograr un alto el fuego, el retorno de los rehenes israelíes, el desarme de las capacidades militares de Hamás y el establecimiento de una estructura de gobierno de transición en la Franja de Gaza. Trump declaró que este acuerdo dependía de la aceptación de Hamás. Trump había dado hasta el 5 de octubre de 2025 como fecha límite para que Hamás acepte su propuesta.
El 3 de octubre de 2025, en respuesta a la propuesta, Hamás acordó liberar a los rehenes restantes en Gaza y «entregar la administración de la Franja de Gaza a un organismo palestino de tecnócratas independientes», aunque no aceptó desarmarse ni renunciar a su influencia en Gaza. En respuesta a la pregunta de un reportero de CNN sobre qué sucedería si Hamás insistía en permanecer en el poder, Trump afirmó que el grupo se enfrentaría a una «exterminación total».
El 8 de octubre, Trump anunció que Israel y Hamás habían llegado a un acuerdo y firmado la primera fase del mismo. En virtud de esta fase, todos los rehenes vivos serán liberados a cambio de 2.000 prisioneros palestinos, incluidos 250 que cumplen cadena perpetua, en un plazo de 72 horas. Israel también retirará sus fuerzas a las líneas preestablecidas dentro de la Franja de Gaza.
Como parte del intercambio, el 13 de octubre de 2025 Hamás liberó a los veinte rehenes israelís con vida, en colaboración con el Comité Internacional de la Cruz Roja, cuyos vehículos trasladaron a los cautivos desde la Franja de Gaza hasta las fuerzas israelís para su posterior retorno a Israel. Por su parte, Israel precedió a la liberación de 2000 presos palestinos quiénes fueron trasladados por autobuses del Comité Internacional de la Cruz Roja desde las cárceles israelíes hasta Beitunia y Jan Yunis.
De acuerdo con datos proporcionados por el Ministerio de Salud de Gaza, hasta el 22 de julio de 2026, 1168 palestino habían muertos y otros 3798 resultaron heridos por ataques israelíes desde la entrada en vigor del alto el fuego el pasado 10 de octubre. Entre ellos hay milicianos, pero la mayoría son civiles —incluidos más de 265 niños—.
Contexto Tras la guerra de los Seis Días en 1967, Israel tomó el control de la Franja de Gaza, que estaba bajo administración egipcia, y de Cisjordania y Jerusalén Oriental, que Jordania había ocupado tras la guerra árabe-israelí de 1948 y que posteriormente se había anexionado en 1950, lo que fue considerado ilegal por la mayoría de la comunidad internacional. En aquel momento no existía una entidad palestina soberana, por lo que el control israelí se estableció sobre áreas administradas por Egipto y Jordania.
En 1979 Egipto renunció a sus reclamos sobre Gaza en los Acuerdos de Camp David, mientras que Jordania desistió de sus pretensiones sobre Cisjordania y Jerusalén Este en la Desconexión de Jordania de Cisjordania (1988), confirmando esta decisión en el Tratado de paz de 1994 entre Israel y Jordania. Desde la retirada de ambos países a sus reclamos, Israel sostiene que no existe un soberano establecido sobre esas tierras y que su estatus debe resolverse en negociaciones futuras. Por ello, utiliza la denominación «territorios en disputa» y rechaza la calificación de «territorios ocupados» que la mayoría de la comunidad internacional aplica a estos territorios, argumentando que se trata de una situación cercana al concepto de «terra nullius» Un concepto jurídico ya obsoleto que históricamente se ha utilizado como un salvoconducto para que las potencias colonizadoras pudieran ocupar y posteriormente colonizar territorios alegando que no tenían dueño aunque estuvieran densamente pobladas.
La Corte Internacional de Justicia dictaminó en su opinión consultiva de 2004 que la ocupación por parte de Israel de los territorios palestinos es ilegal según el derecho internacional, y ningún país del mundo la reconoce. Esta opinión se ha visto refrendada por numerosas resoluciones de las Naciones Unidas (como las resoluciones 242, 338, 446, 452, 465, 476, 478, 799, 904, 1322, 1397, 1515, 1850 y 2334 del Consejo de Seguridad, o las 3236 y ES-10/15 de la Asamblea General) y por un nuevo dictamen de la Corte Internacional de Justicia en 2024, que insta a las naciones del mundo «a no reconocer como legal la presencia israelí en los territorios ocupados».
Las resoluciones de la ONU, las cortes internacionales de justicia, la mayoría de los expertos en derecho internacionalPertile, Marco (2005). Conforti, Benedetto; Bravo, Luigi (eds.). ""Legal Consequences of the Construction of a Wall in the OPT": A Missed Opportunity for the Development of International Humanitarian Law?". Italian Yearbook of International Law. 14: 121–161. y la práctica totalidad de la comunidad internacional califican la presencia israelí en Palestina como ilegal. Por su parte Israel ha refutado esas acusaciones. Tras 1967, sostiene que la Resolución 242 exige negociaciones hacia fronteras seguras, no retirada automática.Rostow, Eugene V. "The Future of Palestine." American Journal of International Law 70 (1970). pp. 274–276. En cuanto a los asentamientos (446, 452, 465, 2334), argumenta que la Cuarta Convención de Ginebra no aplica porque Cisjordania y Gaza no eran de ningún Estado reconocido.Stone, Julius. Israel and Palestine: Assault on the Law of Nations. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1981. pp. 124–131. Respecto a Jerusalén (476, 478), afirma su derecho histórico y soberano a declarar la ciudad como capital.Schwebel, Stephen M. "What Weight to Conquest?" American Journal of International Law 64 (1970). pp. 344–347. En casos de seguridad (799, 904, ES‑10/15), defiende deportaciones y barreras como medidas legítimas contra el terrorismo.Declaration of Principles on Interim Self-Government Arrangements (Oslo I), 1993. Artículo IV y V, donde se establece la jurisdicción de la Autoridad Palestina y la cooperación en seguridad. Finalmente, Israel subraya que los Acuerdos de Oslo legitiman parte de su presencia mediante consentimiento bilateral, cuestionando la noción de “ilegalidad absoluta”.
Tras la retirada de Israel de la Franja de Gaza en 2005, el control del territorio fue transferido a la Autoridad Nacional Palestina. Hamás, un grupo político y militante islámico nacionalista palestino, fue elegido en las elecciones parlamentarias del año siguiente. Tras una guerra civil con Fatah en 2007, Hamás tomó el control total de la Franja de Gaza. Esto llevó a Israel y Egipto a imponer un bloqueo a Gaza. Hamás e Israel han estado involucrados en numerosos conflictos : Hamás ha intensificado sus ataques con cohetes contra Israel, mientras que Israel ha lanzado ataques aéreos y operaciones militares en la Franja de Gaza.
Desde que Hamás tomó el control de Gaza en 2007, se han producido repetidos conflictos con Israel que culminaron en los ataques del 7 de octubre de 2023, en los que murieron alrededor de 1200 personas y más de 250 fueron tomadas como rehenes. Israel respondió con una invasión a gran escala y una campaña de bombardeos masivos de la Franja de Gaza que han matado a más de 73 003 personas, en su gran mayoría civiles, el 80 % según algunas fuentes, entre ellos 20 179 niños, y 173 252 heridos —de los que se estima que un cuarto sufren secuelas de por vida, como amputaciones, quemaduras y lesiones craneales—. Entre los fallecidos se incluyen más de 1700 miembros del personal sanitario, más de 560 trabajadores humanitarios, más de 250 empleados de medios de comunicación y más de un centenar de miembros de Defensa Civil. Además las acciones del Ejército de Israel en Gaza han sido calificadas como un genocidio. El 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia dictaminó de manera provisional que había indicios de que Israel estuviese cometiendo un genocidio y ordenó una serie de medidas cautelares mientras se desarrollase la investigación oficial. Paralelamente, el 21 de noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto internacional contra el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu y el exministro de Defensa del país, Yoav Galant por los presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos por Israel en la guerra de Gaza. Además los ataques de Israel y el bloqueo de la Franja de Gaza han provocado una hambruna generalizada en la Franja de Gaza, lo que ha provocado al menos 463 muertos por inanición, incluidos 157 niños.
A lo largo del conflicto se realizaron dos intentos de alto el fuego a finales de 2023 y principios de 2025, pero Israel rompió unilateralmente el alto el fuego y reanudó los combates con una serie de ataques sorpresas en marzo de 2025 —en los que murieron más de 591 personas, en su mayoría mujeres y niños— Israel justificó la ruptura del alto el fuego debido a la «negativa de Hamás a liberar a los rehenes, así como a su rechazo de todas las propuestas que ha recibido del enviado presidencial estadounidense Steve Witkoff». De hecho Israel también violó los términos del acuerdo al no entablar conversaciones con Hamás sobre la segunda fase del acuerdo. Además, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no retiraron sus fuerzas del Corredor Filadelfia en la frontera entre Gaza y Egipto, a pesar de que el acuerdo exige que Israel inicie este proceso el día 42. Hamás por su parte condenó los ataques como una violación del alto el fuego, acusando a Israel de poner en peligro a los rehenes retenidos en Gaza, aunque no fue hasta el 20 de marzo que respondió militarmente a los ataques disparando cohetes contra Tel Aviv. En este contexto, se planteó un plan que exige un alto el fuego inmediato, el retorno de los rehenes, un intercambio de prisioneros, la desmilitarización de Gaza, el despliegue de una fuerza internacional de estabilización, un gobierno de transición de tecnócratas palestinos bajo supervisión internacional, una reconstrucción a gran escala y una vía condicional hacia la plena soberanía palestina.
Muchos países de todo el mundo apoyaron este plan, entre ellos Francia, Alemania, Rusia, España, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía, Catar, Jordania, Indonesia, Pakistán y el Reino Unido. El 3 de octubre de 2025, en respuesta a la propuesta, Hamás acordó liberar a los rehenes restantes en Gaza y «entregar la administración de la Franja de Gaza a un organismo tecnocrático palestino independiente», pero no desarmar ni renunciar a su influencia en Gaza. En respuesta a la pregunta de un periodista de la CNN sobre qué sucedería si Hamás insistía en permanecer en el poder, Trump afirmó que el grupo se enfrentaría a la «aniquilación total».
Declaraciones de Trump En una conferencia de prensa celebrada en la Casa Blanca el 29 de septiembre de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump enfatizó que Estados Unidos desempeñaría un papel activo para garantizar la seguridad de Israel tras el acuerdo de alto el fuego. Afirmando que si Hamás aceptaba el acuerdo propuesto, todos los rehenes, tanto vivos como fallecidos, serían liberados de inmediato, Trump manifestó su determinación de poner fin a la guerra, afirmando: «He oído que Hamás quiere que esto se lleve a cabo».