El senado de Tlaxcala (1875) es una obra al óleo del pintor mexicano Rodrigo Gutiérrez (1848-1903). Encargada por el político y mecenas Felipe Sánchez Solís (1816-1882), representa una reunión solemne de los cuatro señores indígenas que gobernaban las principales regiones de Tlaxcala antes de la Conquista española, discutiendo la propuesta de Hernán Cortés de formar una alianza contra el imperio mexica. La obra es emblemática del arte mexicano decimonónico y forma parte del acervo del Museo Nacional de Arte (MUNAL) en la Ciudad de México.
Descripción y análisis
La escena transcurre en el tecpan o palacio de Tlaxcala. Sobre una plataforma escalonada, tres de los señores se hallan sentados en sendos icpalli (sillas señoriales), mientras un cuarto jefe, identificado con Xicoténcatl el Viejo, se muestra de pie, apoyado en un bastón. A sus pies aparece un joven guerrero vestido con piel de ocelote y capa roja, identificado con Xicoténcatl el Joven, quien respalda el discurso de su padre. La escena central capta el momento dramático en que Xicoténcatl el Viejo, de edad avanzada y con los ojos cubiertos, debate con los demás señores, argumentando –junto con su heredero– que la alianza con Cortés podría llevar a la ruina de todos, incluyendo a Tlaxcala.
El espacio está cargado de simbolismo. En los muros cuelgan emblemas heráldicos de las cuatro cabeceras tlaxcaltecas: la garza de Tizatlán, el quetzaltótotl de Ocotelulco, el quetzalpatzactli de Quiahuiztlán y un lobo o ave de Tepeticpac. La escena se encuentra presidida por una escultura mesoamericana de gran tamaño, que refuerza el carácter solemne y arcaico de la asamblea. Toda la composición, de formato amplio, destaca el carácter solemne de la asamblea y enfatiza el debate interno sobre la política de alianza.
Contexto histórico, encargo y trayectoria expositiva El encargo y su significado Felipe Sánchez Solís, abogado, profesor, diputado liberal –quien presumía ascendencia indígena–, fue un notable mecenas de la pintura académica mexicana. Reunió en su residencia de la Ciudad de México un conjunto de obras históricas con intención nacionalista, encargando pinturas a artistas como José Obregón, Santiago Rebull, José María Velasco, Luis Coto y Felipe S. Gutiérrez.
Este programa iconográfico, descrito por la historiadora Stacie G. Widdifield como de carácter «geográfico/genealógico», buscaba exaltar episodios del pasado prehispánico como base de la identidad nacional, vinculando paisajes, retratos de linajes indígenas y escenas de deliberación política. El senado de Tlaxcala fue creado para este «gabinete de antigüedades mexicanas» privado, reflejando el interés del México posrevolucionario liberal por resaltar el pasado indígena.
Trayectoria expositiva Tras su elaboración en 1875, el cuadro se presentó en la Academia de San Carlos y fue seleccionado para representar a México en exposiciones internacionales. Formó parte del pabellón mexicano en la Exposición Universal de París de 1889 y también se exhibió en la Feria Colombina de Chicago de 1893. La obra ingresó a la colección fundacional del MUNAL en 1982 y desde entonces permanece en ese museo, siendo ocasionalmente prestada para muestras sobre arte histórico mexicano.
Interpretación y legado Una alegoría del México decimonónico La pintura ha sido leída como una alegoría política del México del . El historiador Sánchez Arteche sugirió que la obra representa, de manera anacrónica, un «debate parlamentario», en alusión a la reinstauración del Senado de México en 1874. El contraste entre la moderación de los viejos senadores tlaxcaltecas y la belicosidad de Xicoténcatl el Joven se interpreta como metáfora del papel moderador del Senado frente a los impulsos de una «Cámara Baja».
Además, la figura de Xicoténcatl el Mozo, exaltada en la literatura decimonónica (Jicoténcal, 1826; Los mártires del Anáhuac, 1870; El libro rojo, 1870), fue vista como emblema republicano y anticolonial, lo que refuerza el valor simbólico de la pintura en el contexto liberal.
Significado en la carrera del artista y en la historia del arte El senado de Tlaxcala es considerado una de las últimas grandes composiciones de Rodrigo Gutiérrez. Tras su ejecución, la carrera del pintor se vio interrumpida por problemas de salud mental que lo llevaron a ser internado en el Hospital de San Hipólito.
La crítica y los estudios posteriores coinciden en señalar que la obra constituye un documento visual del liberalismo mexicano, al vincular el pasado indígena con la construcción de la identidad nacional. Para el historiador Marco A. Silva Barón, la obra se convirtió en «una pieza emblemática del arte mexicano del ». Su valor radica tanto en la calidad técnica del academicismo como en su función narrativa sobre la Conquista y la identidad nacional, sin emitir juicios valorativos explícitos, permaneciendo como un testimonio fundamental de la visión liberal del pasado indígena en el México del .
Referencias
Categoría:Tlaxcaltecas Categoría:Historia del estado de Tlaxcala Categoría:Cuadros de 1875 Categoría:Cuadros de México