Después de la Primera Guerra Mundial, el Reino de Italia experimentó un período de disturbios civiles y de conflictos políticos, el auge del fascismo italiano liderado por Benito Mussolini que se opuso al auge de los movimientos socialistas de carácter bolchevique después de la Revolución Rusa de 1917, dando paso a una serie de violencia política entre fascistas y antifascistas entre 1919 a 1926.
Este período de agitación política y social fue denominado por los fascistas y posteriormente por algunos historiadores revisionistas como «la Revolución fascista» (Rivoluzione fascista), aunque el término es muy polémico dentro de la historiografía italiana.
Historia Fascistas y Antifascistas lucharon en las calles italianas durante todo el período para tomar el poder, el ya tenso ambiente político italiano se intensificó hasta convertirse en una grave agitación social cuando los fascistas comenzaron a atacar a sus rivales, comenzando el 15 de abril de 1919 en el marco del Biennio rosso, con un ataque a las oficinas del periódico Avanti! del Partido Socialista Italiano, mismo partido cuando militaba Mussolini antes de ser expulsado en 1914.
La violencia se intensificó en 1921, cuando los oficiales del Regio Esercito comenzaron a colaborar con los fascistas con su violencia contra los comunistas y socialistas. Con el crecimiento del movimiento fascista, los antifascistas de diversas ideas políticas, pero generalmente de la izquierda internacional, se unieron en los Arditi del Popolo (Osados del Pueblo) en 1921. En 1922, ante la amenaza de una huelga general iniciada por anarquistas, comunistas y socialistas, los fascistas se fueron con un «golpe de estado» contra el segundo gobierno de Facta en la Marcha sobre Roma, que presionó al entonces primer ministro Luigi Facta para que dimitiera y permitiera que Mussolini fuera nombrado primer ministro de Italia por el rey Víctor Manuel III. Dos meses después de que Mussolini asumiera el cargo de primer ministro, los fascistas atacaron y asesinaron a miembros del movimiento obrero local en Turín en lo que se conoció como la Masacre de Turín de 1922.
El siguiente acto de violencia fue el asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti a manos del militante fascista Amerigo Dumini en 1924. Armando Casalini, diputado del Partido Nacional Fascista, fue asesinado en un tranvía en represalia por el asesinato de Matteotti a manos del antifascista Giovanni Corvi. A esto le siguió una toma del gobierno italiano por parte de los fascistas y múltiples intentos de asesinato contra Mussolini en 1926, el último el 31 de octubre de 1926. El 9 de noviembre de 1926, el gobierno fascista instauró el estado de excepción, lo que resultó en la detención de varios antifascistas, incluido el comunista Antonio Gramsci. Posteriormente, la oposición formal a la Italia fascista fue de manera clandestina.
“Revolución fascista”
Durante este período de agitación, los intelectuales fascistas lo denominaron como «revolución fascista» («rivoluzione fascista») aunque el término sea polémico dentro de la historiografía italiana, Gaetano Arfé argumentó contra el término de De Felice en 1975:
El término fue usado y apoyado también por Emilio Gentile, Zeev Sternhell y George Mosse, quienes argumentaban que la «revolución fascista» fue una «revolución totalitaria» desde la derecha.
Según Sternhell, «la revolución fascista pretendía cambiar la naturaleza de las relaciones entre el individuo y la colectividad sin destruir el impulso de la actividad económica —el afán de lucro—, ni su fundamento —la propiedad privada—, ni su marco necesario —la economía de mercado—. Este fue un aspecto de la novedad del fascismo; la revolución fascista se apoyó en una economía determinada por las leyes del mercado».
Estos académicos fueron criticados por Enzo Traverso:
Líderes de las facciones Anarquistas: Errico Malatesta fue el mayor líder de los anarquistas italianos durante ese período.
Comunistas: Amadeo Bordiga y Antonio Gramsci como líderes del Partido Comunista Italiano ambos miembros participaron en la violencia político frente a los fascistas.
Fascistas: Benito Mussolini y los Fasci Italiani di Combattimento, se enfrentaron a la izquierda internacionalista que estaba ganando prominencia tras la revolución bolchevique.
Antifascistas: Guido Picelli fue uno de los líderes de la coalición de los Arditi del Popolo, formada en 1921 por los arditi, republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas, y también por exmiembros del fascismo.
Gobierno italiano: el rey Víctor Manuel III se enfrentó a los disturbios políticos entre fascistas y antifascistas, hasta la colaboración después de la Marcha sobre Roma.
Véase también Marcha sobre Roma Revolución fascista Período del Ventennio Violencia política en la Alemania de entreguerras
Referencias
Categoría:Fascismo Categoría:Manifestaciones y protestas en Italia Categoría:Historia contemporánea de Italia Categoría:Violencia política