alt=Adaptación no oficial del símbolo de la medicina con forma de escudo y una serpiente en el centro, en los colores de la comunidad transgénero, azul claro, rosa y blanco.|miniaturadeimagen|Adaptación no oficial del símbolo de la medicina para representar a personas que proveen cuidados médicos afirmativos para personas transgénero. La atención sanitaria para personas transgénero abarca la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las afecciones de salud física y mental que afectan a las personas transgénero. Un componente fundamental de la atención sanitaria para personas transgénero son los servicios de atención para afirmación de género, el aspecto médico de la transición de género. Las cuestiones implicadas en la atención sanitaria de las personas transgénero incluyen la variabilidad de género, la terapia de reasignación de sexo, los riesgos para la salud (en relación con la violencia y la salud mental) y el acceso a la atención sanitaria para las personas trans en diferentes países alrededor del mundo. La atención médica para la afirmación de género puede incluir atención psicológica, médica, física y psicosocial. El objetivo de la atención de afirmación de género es ayudar a una persona transgénero a adaptarse a su identidad de género deseada.
Inicio En la década de 1920, el médico Magnus Hirschfeld llevó a cabo los primeros estudios formales en occidente para comprender la disforia de género y la sexualidad humana, y defendió a las comunidades marginalizadas. Su investigación y su labor aportaron una nueva perspectiva sobre la identidad de género, la expresión de género y la sexualidad. Además de su investigación, Hirschfeld también acuñó el término «travestismo» por primera vez en 1910, que en la actualidad se conoce como «transgénero». El trabajo de Hirschfeld finalizó durante la era nazi alemana, cuando muchas personas transgénero fueron arrestadas y enviadas a campos de concentración. miniaturadeimagen| Magnus Hirschfeld, 1919 En 1966 se inauguró en Estados Unidos la Clínica de Género Johns Hopkins, una de las primeras de dicho país en brindar atención a personas transgénero, incluyendo terapia de reemplazo hormonal, cirugía, asesoramiento psicológico y otros servicios de afirmación de género. La clínica exigía a los pacientes, antes de una cirugía de afirmación de género, que pasaran por un programa llamado "test de la vida real". El test de la vida real fue un programa en el que, antes de una cirugía de afirmación de género, el paciente debía vivir con su rol de género deseado. En 1979 la clínica fue cerrada por el recién nombrado director de psiquiatría Paul McHughs. A lo largo de los años, la atención de afirmación de género fue etiquetada como "experimental", lo que provocó que muchos centros de salud negaran el acceso a ella.
Se hicieron muchos esfuerzos para defender la atención sanitaria para la afirmación de género, a pesar de que hubo muchos obstáculos. Sin embargo, en 2010 hubo un resurgimiento de los esfuerzos de atención sanitaria para personas transgénero y una expansión de las acciones para protegerla. Esto provocó un cambio positivo hacia la atención sanitaria de afirmación de género y un aumento de la promoción de la atención sanitaria a personas transgénero.
Caracterización médica de la variabilidad de género La variabilidad de género se define en la literatura médica como «la identidad, expresión o comportamiento de género que se sale de las normas culturalmente definidas asociadas con un género específico». Durante siglos, la medicina consideró la variabilidad de género como una patología. La Organización Mundial de la Salud identificó la disforia de género como un trastorno mental en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) hasta 2018. La disforia de género también fue incluida en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA), donde anteriormente se denominaba «transexualismo» y «trastorno de identidad de género».
En 2018, la CIE-11 incluyó el término discordancia de género como "discordancia marcada y persistente entre el género experimentado por la persona y el sexo asignado", donde el comportamiento y las preferencias de variación de género no implican necesariamente un diagnóstico médico. Sin embargo, la diferencia entre «disforia de género» y «discordancia de género» no siempre está clara en la literatura médica.
Algunos estudios postulan que tratar la variabilidad de género como una condición médica tiene efectos negativos en la salud de las personas transgénero y afirman que se deben evitar las suposiciones sobre síntomas psiquiátricos coexistentes. Otros estudios sostienen que el diagnóstico de incongruencia de género puede ser importante e incluso positivo para las personas transgénero a nivel individual y social.
Dado que existen diversas maneras de clasificar o caracterizar a quienes son diagnosticados o se autoafirman como individuos transgénero, la literatura no puede estimar con claridad cuán prevalentes son estas experiencias dentro de la población total. Los resultados de una revisión sistemática reciente resaltan la necesidad de estandarizar el alcance y la metodología relacionados con la recopilación de datos de quienes se presentan como transgénero.
Necesidades de atención sanitaria de las personas transgénero
Atención de afirmación de género Existen varias opciones disponibles para las personas transgénero que buscan una transición física. Existen opciones de transición desde 1917. La atención de afirmación de género ayuda a las personas a cambiar su apariencia física o características sexuales para que coincidan con su identidad de género; incluye terapia de reemplazo hormonal y cirugía de afirmación de género. Si bien muchas personas transgénero eligen realizar la transición física, cada persona transgénero tiene necesidades diferentes y, como tal, no existe un plan de transición obligatorio. La atención médica preventiva es una parte crucial de la transición y se recomienda un profesional especialista en atención primaria de salud para las personas transgénero que están en transición.
Elegibilidad En la 11.ª versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), el diagnóstico se conoce como discordancia de género. La CIE-11 establece que «la variación en el comportamiento y las preferencias de género por sí solas no constituyen una base para asignar el diagnóstico».
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de Estados Unidos lo denomina disforia de género (en la versión 5). Algunas personas con un diagnóstico validado no desean recibir toda o algunas partes de la terapia de reasignación de sexo, en particular la cirugía de reasignación genital, o no son candidatos adecuados para dicho tratamiento.
El estándar general para diagnosticar y tratar la disforia de género se describe en los Estándares de atención de WPATH para la salud de las personas transexuales, transgénero y no conformes con su género. A febrero de 2023, la versión más reciente de las normas es la versión 8. Según los estándares de atención, la disforia de género se debe entender en un sentido amplio «como incomodidad o malestar causado por una discrepancia entre la identidad de género de una persona y el sexo asignado a ésta al nacer (y el rol de género asociado y/o las características sexuales primarias y secundarias)». La no conformidad de género no es lo mismo que la disforia de género; la no conformidad o variabilidad de género «se refiere al grado en que la identidad, el papel o la expresión de género difiere de las normas culturales prescritas para personas de un sexo en particular». Por lo tanto, no es una patología y no requiere tratamiento médico. «Sólo algunas personas con variabilidad de género experimentan disforia de género en algún momento de sus vidas».
El modelo de consentimiento informado es una alternativa al enfoque estándar de la WPATH que no requiere que una persona que busca un tratamiento médico relacionado con la transición se someta a una evaluación formal de su salud mental o disforia de género. Los argumentos a favor de este modelo describen las evaluaciones requeridas como restrictivas, deshumanizantes, patologizantes y reforzadoras de una percepción reduccionista de las experiencias transgénero. Los enfoques de consentimiento informado incluyen conversaciones entre el proveedor médico y la persona que busca atención sobre los detalles de los riesgos y resultados, los conocimientos actuales de la investigación científica y cómo el proveedor puede ayudar mejor a la persona a tomar decisiones.
En muchos países existen estándares locales de atención.
Elegibilidad para las diferentes etapas del tratamiento Si bien los estándares de atención de la WPATH exigen una evaluación de la salud mental, la psicoterapia no es un requisito absoluto, pero es muy recomendable.
La terapia de reemplazo hormonal debe ser iniciada por un profesional de la salud calificado. Los requisitos generales, según los estándares WPATH, incluyen:
Disforia de género persistente y bien documentada; Capacidad para tomar una decisión plenamente informada y dar su consentimiento para el tratamiento; Mayoría de edad según el país determinado (sin embargo, los estándares de atención de WPATH prevén una discusión separada respecto del tratamiento niños y adolescentes); Si existen problemas médicos o de salud mental importantes, deben estar razonablemente bien controlados.
A menudo, se requiere al menos un cierto período de asesoramiento psicológico antes de iniciar la terapia de reemplazo hormonal. A veces se requiere también un período de vida en el rol de género deseado (el así llamado «test de la vida real»), si es posible, para asegurar que puedan funcionar psicológicamente en ese rol de vida. Sin embargo, esta exigencia ha sido criticada por académicos y activistas, por estar basado en estereotipos de género y presentar sesgos que encasillan la masculinidad y la femineidad en formas que no son necesariamente la experiencia vivida por las personas que buscan acceder a la terapia hormonal.
Por otro lado, algunas clínicas ofrecen terapia hormonal basándose únicamente en el consentimiento informado.
Elegibilidad de menores Si bien los estándares de atención de WPATH generalmente requieren que el paciente haya alcanzado la mayoría de edad, incluyen una sección separada dedicada a la niñeas y la adolescencia. Los niños prepúberes no tienen acceso a intervención médica para terapia de afirmación de género. Después de la pubertad, existen algunas intervenciones médicas disponibles para adolescentes dependiendo de criterios específicos para el diagnóstico de incongruencia de género, la capacidad para el consentimiento informado y la salud mental y física. Según un estudio de JAMA Pediatrics publicado en enero de 2025, menos del 0,1% de los adolescentes cubiertos por un seguro médico privado en Estados Unidos toman medicamentos de afirmación de género para tratar la disforia de género.
Terapia de reemplazo hormonal (terapia hormonal de afirmación de género) miniaturadeimagen|250x250px| Una mujer transgénero antes y después de dos años de terapia de reemplazo hormonal.