La crisis yemení comenzó en 2011, con la revolución en contra de Abdalá Salé, quien había estado en el poder por 33 años. Salé dimitió a inicios de 2012, como parte de un acuerdo entre el Gobierno y la oposición. El gobierno resultante, liderado por el exvicepresidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, enfrentó desafíos para dirigir el fragmentado panorama político y contrarrestar la oposición armada de Al-Qaeda en la península arábiga y los hutíes, quienes habían estado librando una insurgencia en el norte durante años.

En septiembre de 2014, el conflicto desembocó en una guerra civil cuando los hutíes entraron en Saná, forzando a Hadi a negociar un "gobierno de unidad" con otras facciones políticas. Los hutíes siguieron avanzando hasta que, tras un presunto ataque contra el palacio presidencial y la residencia privada de Hadi, este dimitió junto con su gabinete en enero de 2015.

Al mes siguiente, los hutíes se proclamaron en control del gobierno, disolvieron el Parlamento e instalando el Comité Revolucionario interino dirigido por Mohammed al-Houthi, primo de Abdul-Malik al-Houthi. Hadi escapó a Adén, donde se proclamó presidente legítimo, instaurando una capital temporal y haciendo un llamado a los funcionarios leales y a los miembros del ejército para unirse a él.leabandono

El 27 de marzo de 2015, la BBC informó que Hadi había huido de los rebeldes en Adén y posteriormente había llegado a Riad, capital de Arabia Saudita, mientras las autoridades saudíes iniciaban ataques aéreos contra Yemen. Desde 2017, el Consejo de Transición del Sur (CTS), un grupo separatista, también ha luchado contra el gobierno.

Trasfondo La Primavera Árabe llegó a Yemen poco después de la revolución tunecina. Yemen era uno de los países más pobres de la región, y su gobierno se enfrentaba a acusaciones generalizadas de corrupción. Para 2011, el país ya se enfrentaba a insurgentes vinculados a Al Qaeda en el sur y a rebeldes musulmanes chiitas zaidíes en el norte. Yemen se había unificado en 1990, y persistían profundas diferencias entre el norte y el sur.

Crisis ecológica La inestabilidad política de Yemen se ha agravado en parte por la creciente crisis ecológica del país. En 2023, el yemení promedio tenía acceso a tan solo 86 m² de agua dulce renovable al año para todos los usos (62 galones al día). En comparación, el habitante promedio de Oriente Próximo tiene acceso a 631 m², ambos significativamente por debajo del promedio mundial de 1 700 m² per cápita al año. El agua subterránea es la principal fuente hídrica del país, pero el nivel freático ha descendido drásticamente, dejando al país sin una fuente viable. Por ejemplo, en Saná, el nivel freático estaba a 30 m por debajo de la superficie en la década de 1970, pero había descendido hasta 1 200 metros en 2012. El agua subterránea no ha sido regulada por los gobiernos de Yemen.

Incluso desde antes de la revolución, la situación hídrica en Yemen se consideraba grave, y varios analistas ambientales advirtieron que Yemen podría ser uno de los primeros países en enfrentar una escasez extrema de agua si la tendencia continuaba. La agricultura consume cerca del 90 % del agua del país, aunque sólo representa el 6 % del PIB; no obstante, una gran parte de los yemeníes depende de la agricultura de subsistencia y el autoconsumo. La mitad del agua agrícola en Yemen se utiliza en el cultivo de qat, un narcótico que la mayoría de la población mastica. En otras palabras, el 45 % del agua extraída de los acuíferos, cada vez más agotados, se utiliza para un cultivo que no alimenta a nadie.

Esta inseguridad hídrica representa un impacto directo en la estabilidad política. Según el periódico yemení Al-Thawra, entre el 70 % y el 80 % de los conflictos en las zonas rurales del país están relacionados con el agua. El Ministerio del Interior ha estimado que, en todo el país, las disputas relacionadas con el agua y tierras causan la muerte de 4 000 personas al año, más que el terrorismo.el En Yauf, una disputa sobre la ubicación de un pozo ha desatado un conflicto sangriento que se ha prolongado durante más de 30 años.

En 2007, el ministro de Agua y Recursos Naturales sugirió que Saná tendría que ser evacuada si se quedaba sin agua. Aunque el gobierno no pudo trasladar la capital de manera ordenada y pacífica, la guerra y la crisis política han convertido a Saná y a la mayor parte del país en un campo de batalla del que la gente se ha visto obligada a huir.

Otros desastres naturales han afectado al país, a la par del avance de la guerra. A finales de 2015, dos ciclones históricos azotaron el país. El primero, el ciclón Chapala, azotó la isla de Socotra antes de impactar el puerto de Mukalla, en la costa sur, donde causó inundaciones catastróficas. Esta tormenta, combinada con el ciclón Megh, dejó suficiente humedad como para que las langostas se reprodujeran. Estas langostas pueden volar 160 kilómetros en un día y destruir cualquier cultivo que encuentren.

Historia

Revolución (2011-2012) La crisis política de Yemen tuvo inicio en 2011, en el contexto de la Primavera Árabe, la insurgencia hutí, la insurgencia de Yemen del Sur y la insurgencia de Al Qaeda en Yemen .

Protestas contra Salé miniaturadeimagen|Manifestantes en Saná el 4 de abril de 2011, durante las primeras etapas de la revolución yemeníq.

A inicios de 2011, estallaron protestas populares, dirigidas por grupos opositores tanto laicos como islamistas. Grupos rebeldes preexistentes como los hutíes y el Movimiento del Sur también participaron en las protestas. Salé respondió con una violenta represión, casi detonando en una guerra civil cuando varios elementos del ejército se unieron a los manifestantes a partir de marzo.

Salé casi es asesinado cuando una bomba detonó en una mezquita donde él y otros altos funcionarios del gobierno rezaban el 3 de junio. Aunque su estado inicial parecía grave, Salé se recuperó y regresó a sus funciones el 23 de septiembre, tras varios meses de tratamiento médico en Arabia Saudita. Dejó al vicepresidente Hadi al mando durante su ausencia. Como presidente interino, Hadi se reunió con la oposición e informó su disposición a realizar reformas políticas. Sin embargo, rechazó la idea de obligar a Salé a dejar el poder sin su consentimiento.

Negociación El Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo ejerció una gran presión sobre Salé para que negociara el fin de las protestas mediante su dimisión. Semanas después de regresar de Arabia Saudita, Salé finalmente accedió el 23 de noviembre a dimitir a cambio de inmunidad. Como parte del acuerdo, la oposición accedió a permitir que Hadi se presentara sin oposición a la presidencia en 2012.

Asedio de Dammaj

Mientras tanto, los insurgentes hutíes del norte sitiaron Dammaj, una ciudad salafista en Sa'dah. Los combates se intensificaron en noviembre y diciembre. El Ejército yemení no pudo restablecer el orden debido a la crisis en otras partes del país.

Período de transición (2012-2014) La revolución yemení concluyó en 2012 con un aparente éxito para la oposición tras la salida de Salé. Sin embargo, los disturbios continuaron tanto en el norte como en el sur de Yemen.

Elección de Hadi derecha|miniaturadeimagen|Abd Rabbuh Mansur Hadi, el segundo presidente de Yemen .

Hadi es electo pacíficamente el 24 de febrero de 2012, con sólo un pequeño porcentaje de votantes que anularon sus votos en la contienda de un único candidato. Hadi, sureño, gozó de especial apoyo en el antiguo Yemen del Sur, apaciguando el separatismo, aunque el Movimiento del Sur boicoteó las elecciones presidenciales, al igual que los hutíes. Hadi no les dio a los hutíes ningún escaño en su gabinete.

Los enfrentamientos en Dammaj continúan El conflicto en Dammaj continuó en abril cuando estallaron combates entre hutíes tribales y estudiantes salafistas. Ambas partes se acusaron mutuamente de haber roto la tregua.

Avances de Hadi Se inicia un proceso de reconciliación nacional con la participación de muchos elementos separatistas, como los hutíes.

Nueve años tras de la muerte de Hussein Badreddin al-Houthi, el Gobierno yemení entregó sus restos a su familia y fue enterrado en el norte de Yemen en junio de 2013, con la presencia de un representante de Hadi.

Hadi visitó los Estados Unidos, un aliado clave, en julio de 2013. Estados Unidos también levantó la prohibición de transferir detenidos desde Guantánamo a Yemen.

Por otro lado, Arabia Saudita deportó entre 300 000 y 400 000 trabajadores migrantes yemeníes a su país de origen durante 2013, lo que provocó un flujo de yemeníes pobres al norte del país.

Nuevos enfrentamientos El conflicto entre hutíes y salafistas en Sa'dah se reanudó entre octubre y noviembre. Funcionarios del gobierno de acusaron a los hutíes de atacar una mezquita salafista en Dammaj para intentar expulsar a los suníes, mientras que los hutíes acusaron a los salafistas de utilizar la institución religiosa como plataforma para combatientes suníes extranjeros. El gobierno intentó intervenir para frenar los enfrentamientos.

La violencia sectaria en Yauf se prolongó durante todo el año. Dhamar también fue escenario de enfrentamientos entre hutíes y salafistas hacia finales de año.

Rebelión hutí (2014-2015) Sorpresivamente, los hutíes tomaron el control del norte de Yemen, incluida la propia capital, Saná, en 2014.

Expansión del conflicto entre chiitas y sunitas

Los enfrentamientos en Dammaj se extendieron a 'Amran en enero de 2014. Los hutíes lograron la victoria en Sa'dah, luego de que el Gobierno yemení negoció un acuerdo en el cual los combatientes salafistas y sus familias fueron evacuados a Al Hudaydah. Según informes, los hutíes bloquearon entonces el despliegue de las tropas gubernamentales en todo el territorio, a pesar del acuerdo.

Los combates en 'Amran se intensificaron durante el año, con enfrentamientos entre hutíes y simpatizantes de Al-Islah, que culminaron con el control hutí de toda la gobernación. El conflicto se extendió a Saná en julio.

Caída de Saná

Los hutíes comenzaron a protestar en 2014, exigiendo concesiones para resolver el conflicto que llevaba años librándose. El levantamiento se intensificó drásticamente cuando los hutíes irrumpieron en Saná em septiembre y tomaron el control de la ciudad en un par de días. Las fuerzas del general Ali Mohsen al-Ahmer se rindieron a los hutíes sin mostrar mucha resistencia.

Alí Abdalá Salé era sospechoso de colaborar con los hutíes y ayudarlos a tomar el poder. El primer ministro, Mohammed Basindawa, dimitió el 21 de septiembre como parte de un acuerdo destinado a poner fin al enfrentamiento.

Formación un gobierno de unidad El 21 de septiembre, los hutíes y el gobierno acordaron crear un «gobierno de unidad» durante el plazo de un mes. No obstante, los hutíes rechazaron a Ahmad Awad bin Mubarak como primer ministro, y, con la aprobación del grupo armado, se nombró en su lugar al ministro de Petróleo, Khaled Bahah. Los hutíes y el Congreso General del Pueblo, liderado por Salé, anunciaron abruptamente el 8 de noviembre que no participarían en el gobierno de unidad, alegando que lo consideraban inaceptable. El boicot provocó sanciones contra Salé y altos líderes hutíes por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Guerra en Yemen (2014-presente) Yemen se fragmentó en 2015, cuando los hutíes establecieron un nuevo gobierno en Saná y Hadi huyó con su gabinete a Adén y, posteriormente, a Arabia Saudí. La Liga Árabe, liderada por los saudíes, inició una campaña de ataques aéreos y una movilización de tropas para una futura invasión.

Consolidación hutí del poder

Los hutíes siguieron presionando al débil gobierno de Hadi, tomando el palacio presidencial e instalaciones militares en Saná y bombardeando su residencia privada el 20 de enero. Al día siguiente, tomaron el control de la casa de Hadi, manteniéndolo bajo arresto domiciliario.