Alfredo de Echave y Nazabal (Bilbao, 8 de febrero de 1872 – Bilbao, 22 de enero de 1926), conocido también como Alfredo de Etxabe o Alfredo Etxabe, fue un dramaturgo, libretista, dirigente cultural y periodista, conocido por el seudónimo «El de Iturribide» en su faceta periodística. Desarrolló una intensa actividad cultural en el Bilbao de comienzos del y presidió la Sociedad Coral de Bilbao, desde la cual impulsó la creación de un repertorio lírico vasco cercano a la ópera. Entre sus obras más destacadas figuran Bide Onera, Peru Gixon, Lide ta Ixidor y Mirentxu.Sociedad Coral de Bilbao – Euskal Opera.

Biografía izquierda|miniaturadeimagen|Alfredo de Echave Nació en la bilbaína calle de la Estufa en 1872. Estudió comercio y trabajó inicialmente en el ámbito mercantil, llegando a ser representante de la Sociedad Basconia en Barcelona. En 1911 viajó a Buenos Aires en representación de la Cámara de Comercio con el objetivo de promover la creación del Banco Vasco.Cámara de Comercio de Bilbao, 1911.

Pronto orientó su trayectoria hacia la actividad teatral. En la sociedad Euzkeldun Biltokia, fundada por Resurrección María de Azkue, presentó sainetes y piezas costumbristas como La marcha de las antorchas o Lenago il. En 1898 escribió La Horda, que no llegó a estrenarse, aunque le sirvió de base para Lenago il (1900), representada finalmente en 1905 con música de Aureliano Valle. Ese mismo año presentó también la zarzuela en tres actos Bide Onera.

En 1904 promovió la instalación de un escenario en el Centro Vasco de Bilbao, donde estrenó el sainete La Alianza Republicana. Desde entonces defendió la necesidad de un teatro inspirado en las costumbres, la historia y la leyenda vascas. Su producción, de corte costumbrista, utilizó el sainete como medio de sátira y crítica social, lo que facilitó la conexión con el público.

Entre 1908 y 1909 fue presidente de la Sociedad Coral de Bilbao, desde donde impulsó un ambicioso proyecto lírico conocido como idilios vascos. En ese contexto promovió el estreno de la pastoral Maitena y encargó nuevas partituras que consolidarían el género: Mendi-Mendiyan (José María Usandizaga/José Power), Lide ta Ixidor (Santos Inchausti/Alfredo de Echave) y Mirentxu (Jesús Guridi/Alfredo de Echave), todas estrenadas en mayo de 1910 en el Teatro Campos Elíseos.«La ópera vasca: un proyecto cultural de la Sociedad Coral de Bilbao». Fundación Jesús Guridi.

La ópera vasca en Bilbao estuvo también ligada a la Juventud Vasca de Bilbao, asociación con la que Echave colaboró activamente. Su cuadro dramático estrenó varias de sus obras: Udabarri y Matilde (1914), En la fronda y De la vida rústica (1915) y Pedro Mari (1922), además de representar en seis ocasiones Bide Onera entre 1908 y 1922.

En paralelo, Echave desarrolló una intensa actividad periodística. Fue redactor jefe del diario Euzkadi, donde firmó numerosos artículos bajo el seudónimo «El de Iturribide». Desde 1913 publicó la sección Titirimundi bilbaíno, en la que retrataba escenas costumbristas a través de su personaje «Josetxu, el de Iturribide». También colaboró en La Tarde y en El Sol de Madrid.

En 1900 se casó con Clotilde Cucullu y Gambe, con quien tuvo cuatro hijos; su esposa falleció tras el parto del último de ellos el 25 de septiembre de 1906. Aquejado de tuberculosis, murió en Bilbao el 22 de enero de 1926 en su domicilio de la calle Somera n.º 14. El 7 de febrero de 1926 se le rindió homenaje en el Teatro Campos Elíseos con una función benéfica en favor de su familia.«Mirentxu – Jesús Guridi», Wikipedia.

Construcción del teatro lírico vasco miniaturadeimagen|Óleo sobre lienzo. Museo Vasco. La trayectoria de Alfredo de Echave no puede comprenderse sin situarla en el contexto de las transformaciones culturales que, desde finales del , marcaron la vida musical y teatral en Bilbao y en el País Vasco. Como libretista, dramaturgo y presidente de la Sociedad Coral de Bilbao (1908–1909), Echave se convirtió en una figura clave en el proceso de institucionalización de un repertorio lírico vasco que combinaba tradición popular, ambición artística y reivindicación identitaria, siendo esta su etapa más decisiva desde la que impulsó un proyecto de repertorio lírico vasco con aspiraciones operísticas, orientado a dotar al País Vasco de un corpus musical propio e identificable. Ferrer, María Nagore (2001). La revolución coral. Instituto Complutense de Ciencias Musicales.

La figura de Alfredo de Echave ocupa un lugar central en la historia de la Sociedad Coral de Bilbao durante las primeras décadas del , tanto por su participación directa en la dirección de la entidad como por su labor literaria y su capacidad de articular un programa cultural en torno al teatro lírico vasco. Su trayectoria evidencia la confluencia entre gestión institucional, creación dramática e ideología cultural, elementos que confluyeron en la tentativa de dotar al País Vasco de un repertorio lírico propio, habiendo desempeñado distintos cargos: bibliotecario (1893–1894), vicepresidente (1903), secretario (1906–1907), presidente (1908–1909) y vocal (1910–1913).

Durante su presidencia, la Coral celebró su 25.º aniversario (1909), que marcó un punto de inflexión en la historia de la entidad. Gracias a su iniciativa y a la colaboración de personalidades como Aureliano Valle, José Power, Jesús Guridi y José María Usandizaga, la Coral se transformó en un verdadero laboratorio de ópera vasca, organizando entre 1909 y 1911 varias temporadas de representaciones líricas en las que estrenó seis obras vascas. Revista Hermes, 1920.

Echave impulsó la idea de que la Coral dejase de ser únicamente un orfeón competitivo para convertirse en institución productora de espectáculos escénico-musicales: los solistas procedían de sus filas, los coros eran los propios orfeonistas, y se encargaba a compositores y libretistas vascos la creación de nuevas obras. A él se deben iniciativas como la traducción al castellano de los diálogos de Maitena (1909), que permitió su estreno en Bilbao.Ferrer, María Nagore (2001). La revolución coral: Estudio sobre la Sociedad Coral de Bilbao y el movimiento coral europeo (1800-1936). Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales. ISBN 84-89457-21-2.

En el marco de la Coral, Echave promovió la idea de que la consolidación del repertorio debía pasar por la incorporación sistemática de cantos y temas vascos, en sintonía con la orientación iniciada por Aureliano Valle y continuada por Jesús Guridi. Su proyecto de una «Fiesta de la música vasca» (1908) muestra su voluntad de articular la vida coral con la creación de un espacio propio para compositores y públicos vascos. Aunque la iniciativa no llegó a realizarse, constituye un antecedente claro de la temporada de teatro lírico vasco que se inauguraría poco después en Bilbao.

Desde su posición en la Junta Directiva de la Sociedad Coral de Bilbao entre los años 1906 y 1909 concibió la celebración del 25.º aniversario de la sociedad (1909) como un momento idóneo para reorientar la actividad hacia la producción escénico-musical propia. A diferencia de la actividad coral competitiva de finales del , la nueva etapa inaugurada por Echave se propuso impulsar una «serie de representaciones líricas», que comenzó con la pastoral Maitena y se consolidó en las temporadas de 1910 y 1911. Esta decisión transformó la Coral en un verdadero teatro de producción lírica, con encargos a compositores y libretistas vascos, escenógrafos locales y solistas procedentes mayoritariamente de la propia sociedad.Ferrer, María Nagore (2001). La revolución coral: Estudio sobre la Sociedad Coral de Bilbao y el movimiento coral europeo (1800-1936). Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales. ISBN 84-89457-21-2.

Impulso al teatro lírico vasco. Redes institucionales.

Echave orienta su producción y su praxis organizativa a «un teatro con alma vasca» a pesar de escribir en castellano. Esta aparente paradoja —compartida por músicos como Guridi— es constitutiva del primer nacionalismo cultural en Bilbao. Echave traduce ese programa a práctica: repertoriza lo rural/legendario, hace descansar la identidad en melodías reconocibles y confía el espesor escénico a la masa coral y a un aparato visual cuidado (decorados, luz, cartelería), actuando además como agente bisagra del Echave actúa a modo de agente bisagra del vasquismo cultural en tres nodos que se retroalimentan: Ferrer, María Nagore (2001). La revolución coral: Estudio sobre la Sociedad Coral de Bilbao y el movimiento coral europeo (1800-1936). Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales. ISBN 84-89457-21-2.

Centro Vasco (1898). La prensa nacionalista lo presenta como «iniciador, organizador y alma» de su actividad escénica. Como miembro del centro promueve zarzuelas y piezas costumbristas que fijan un repertorio vasquista temprano (al lado de Azkue o Viar). Sociedad Coral de Bilbao (SCB). Acompaña la redefinición del Orfeón como plataforma de creación lírica. Su papel es doble: libretista (véase Mirentxu) y coordinador (diseño de temporadas, articulación de equipos de escenografía, dirección de escena y coro). Juventud Vasca de Bilbao (JVB). En el ecosistema militante juvenil —con comisiones de Teatro y de Música, orfeón propio, cuadernos de cantos y clases— Echave aporta libretos y textos que el cuadro dramático estrena con recurrencia; además colabora con músicos (Valle, Guridi, Intxausti) en un circuito donde teatro, canto coral y pedagogía nacionalista se confunden programáticamente.

Como una de las figuras claves en el proceso de creación del teatro lírico vasco, su labor combinó gestión institucional, creación literaria y formulación ideológica: En 1908 proyectó una «Fiesta de la Música Vasca» bajo el lema Aurrerá, inspirada en los certámenes catalanes y gallegos, que debía reunir a compositores e intérpretes vascos. Aunque no llegó a realizarse, anticipaba el programa que cristalizaría en las temporadas de 1909–1911. En sus escritos, como el ensayo publicado en Hermes (1920), defendió la necesidad de consolidar el género en su tierra antes de exportarlo a escenarios internacionales, subrayando la importancia de crear una tradición lírica propia. Como libretista de Mirentxu y Bide Onera, proporcionó a los compositores un marco literario adecuado para la expresión de un nuevo lenguaje musical nacionalista, basado en temas rurales, legendarios o costumbristas.

En 1908, Echave ya había trazado las bases de este proyecto, logrando que la Coral adquiriera el libreto y la partitura de Maitena, pastoral compuesta por Charles Colin sobre texto de Étienne Decrept, y llevarlo a escena en el 25.º aniversario de la SCB. Él mismo adaptó los textos hablados y preparó los materiales necesarios para su estreno «por falta de cantantes y público que entendiese suficientemente el euskera», no resultando un gesto menor al afirmar un bilingüismo táctico que amplía recepción sin renunciar a timbres euskéricos en lo cantado.

El estreno tuvo lugar en el Teatro Campos Elíseos el 29 de mayo de 1909, con gran éxito y nueve funciones consecutivas. La obra volvió a representarse en Bilbao en 1911 (19 y 27 de mayo, 5 de junio) y, posteriormente, en Vitoria, Pamplona, San Sebastián y Hendaya.Ferrer, María Nagore (2001). La revolución coral: Estudio sobre la Sociedad Coral de Bilbao y el movimiento coral europeo (1800-1936). Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales. ISBN 84-89457-21-2.

El éxito de Maitena dio paso a un ciclo de estrenos en mayo de 1910, fruto de los encargos realizados a finales de 1909. En apenas seis meses se compusieron, ensayaron y montaron tres nuevas óperas vascas, todas en el Teatro Campos Elíseos: Mendi-Mendiyan (José María Usandizaga / libreto de José Power), estrenada el 21 de mayo de 1910, con reposiciones el 25 de mayo y 4 y 14 de junio. Lide ta Ixidor (Santos Inchausti / libreto de Alfredo de Echave), 24 de mayo de 1910, con reposiciones el 26 y 29 de mayo y 10 de junio.