Julia Saturnina (Augusta Emerita, siglo ) fue una médica hispano-romana.
Historia En 1608 se halló en Mérida un monumento funerario de época romana, consistente en un bloque de mármol que combina las funciones de estela, para señalar la sepultura del difunto, y de altar, destinado a recibir ofrendas. El descubrimiento fue registrado por Bernabé Moreno de Vargas, erudito y regidor de la ciudad, quien lo transcribió y publicó en su obra Historia de la ciudad de Mérida. Posteriormente, trasladó la pieza a su residencia particular, donde permaneció hasta su ingreso en la colección del Museo Arqueológico de Mérida, actualmente Museo Nacional de Arte Romano.
El texto epigráfico comienza identificando con precisión a la persona sepultada bajo el monumento: Julia Saturnina. Se indica la edad de su fallecimiento, 45 años, y se enumeran las cualidades propias de la difunta, tal como es habitual en este tipo de inscripciones. En el reverso del monumento se conserva un relieve que representa a un recién nacido envuelto en estrechos vendajes, motivo iconográfico que permite deducir que la labor profesional de Julia Saturnina incluía, entre otras actividades, la práctica de la obstetricia.
A diferencia de las comadronas, las medicae tenían formación para tratar una amplia variedad de problemas de salud y podían atender tanto a mujeres como a hombres. Recibían instrucción médica, así ocurrió en el caso de la liberta imperial medica (Claudia) Restituta, quien a mediados del dedicó en Roma un monumento funerario a su “patrón y maestro”, Tiberio Claudio Alcimo, también médico de la casa imperial.
La epigrafía conservada demuestra que las médicas eran muy poco frecuentes frente a los médicos varones. En Hispania, Julia Saturnina es hasta ahora la única atestiguada. Otras, como Metilia Donata en Lyon, incluso recibieron honores públicos, lo que muestra que su labor fue reconocida en algunas comunidades del Imperio.
Aunque muchos médicos del Imperio romano eran esclavos o libertos, el estatus social de Julia Saturnina no es del todo seguro. Su nombre y el hecho de estar casada con un hombre de otra familia, Cassius Philippus, sugieren que probablemente era libre de nacimiento. De haber sido así, su salario habría estado regulado por el gobernador provincial de Lusitania. En el epitafio, su esposo la elogia con expresiones extraordinarias —uxor incomparabilis, medica optima y mulier sanctissima—, un triple elogio único en Mérida lo que refleja el gran respeto que inspiraba tanto en su entorno familiar como en sus pacientes.
El equivalente más cercano de estas expresiones es el caso de Aelia Agrippina, esposa de un liberto imperial, que había acompañado a su marido a Emerita en la segunda mitad del , cuando fue destinado a Lusitania para servir como subprocurador del impuesto del 5 % sobre las herencias de la provincia; en su altar funerario fue alabada como una “esposa muy especial y sumamente virtuosa” (coniugi rarissimae et sanctissimae).
Julia Saturnina formaba parte de la activa comunidad médica de Emerita en los siglos y , una ciudad donde las condiciones sociales y económicas favorecían la práctica de la medicina. Es probable que atendiera tanto a familias de la élite local como a funcionarios romanos destacados en la capital provincial. De este modo, se integró en un grupo de profesionales cuya labor no solo aportaba prestigio personal, sino también orgullo cívico a la ciudad.
Inscripción D(is) M(anibus) s(acrum)
Ìuliae Saturnia[e]
ann(orum) XXXXV
uxori incompara-
bili m[e]d[ic]ae optimae
mulieri • [s]an[c]tissimae
Cassius • Philip[p]us
maritus • ob meritis
Consagrado a los dioses Manes. A Julia Saturnina, de 25 años de edad, esposa incomparable, médico óptima, mujer muy virtuosa. Su marido Casio Filipo por sus méritos (le dedicó este monumento). Aquí está enterrada. ¡Que la tierra te sea leve!
Referencias
Enlaces externos Corpus inscriptionum latinarum Augustae Emeritae
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