El Cementerio General o Cementerio Municipal de Holguín, es la principal necrópolis de la ciudad de Holguín, en la provincia homónima, Cuba. Se trata de un recinto funerario con más de dos siglos de historia, que constituye un importante referente patrimonial y cultural de la región oriental del país.

En su interior reposan desde esclavos y soldados del ejército español hasta combatientes del Ejército Libertador, mártires de la etapa insurreccional, así como reconocidas personalidades de la vida cultural, política y social de Holguín. Además, el camposanto destaca por la riqueza artística de sus panteones, mausoleos y esculturas, muchos de ellos de mármol de Carrara importado de Italia.

Ubicación El cementerio se localiza en la calle Rastro (antiguamente Consejo), limitado al noroeste por la calle Martí (antes San Pedro) y con su acceso principal en la calle Luz y Caballero (antes María Magdalena), en la ciudad de Holguín. En el momento de su inauguración estaba situado a las afueras de la villa, aunque con el crecimiento urbano terminó integrado dentro del tejido citadino.

Antecedentes El primer espacio funerario de Holguín fue la entonces Iglesia Parroquial de San Isidoro, donde se enterraba tanto dentro como fuera del templo, según la categoría social del difunto. Esta práctica estaba regulada por las Leyes de Indias y se mantuvo hasta que una Real Cédula del rey Carlos III, fechada el 3 de abril de 1787, prohibió los entierros dentro de iglesias.

En cumplimiento de la orden real, en 1790 se construyó el primer cementerio fuera del perímetro urbano, bendecido por el obispo Antonio Feliú y Centeno. Estaba ubicado en el área que hoy ocupa el Parque Martí (antiguamente Victoriana de Ávila), al fondo del actual Asilo de Ancianos, en la calle Libertad. Su carácter fue provisional, debido a la fragilidad de los materiales empleados, como cercados de madera, lo cual limitó su permanencia.

Historia El 29 de junio de 1814 se inauguró oficialmente el Cementerio Municipal de Holguín, localizado hacia el noroeste de la ciudad, a unos 25 metros del río Jigüe. Para acceder a él se construyó un puente y su desarrollo se dio en tres etapas constructivas.

Primera etapa El cementerio inicial abarcaba unas doscientas varas en cuadro, cercado con tablas de cedro montadas sobre horcones, con portada y osario. El 9 de julio de 1814, nueve días después de su bendición por Monseñor Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle, se realizó la primera inhumación: Don Miguel Serrano y González de Rivera.

Segunda etapa Durante el gobierno de Alfredo Zayas y Armijo, el cercado de madera fue sustituido por muros de piedra. Se abrieron dos puertas de acceso y se construyeron nuevos osarios, correspondientes a las parroquias de San Isidoro y San José. En 1841, el Sargento Mayor José Simón Guillén, Maestro Mayor de Albañilería, fue encargado de ampliar el cementerio y supervisar la construcción de las bóvedas.

Tercera etapa En 1845, con el apoyo de vecinos como Juan Buch y José María Cubero, se inició la tercera fase de mejoras. En 1851 quedó terminada la Capilla de Cristo Misericordioso, así como el pórtico románico y las gruesas tapias de ladrillo que rodeaban al cementerio. El diseño obedecía a normas coloniales: forma rectangular, calles en ángulo recto y división en dos barrios: San Isidoro al sur y San José al norte.

Con el paso del tiempo, el cementerio fue ampliado y se integró en la trama urbana. En la década de 1970, debido a la saturación de espacios, se planificó un nuevo cementerio en la zona de Mayabe, en las afueras de la ciudad, aunque el Cementerio Municipal siguió siendo la necrópolis principal de la urbe.

Características El cementerio posee un trazado clásico, con calles principales y secundarias en retícula, pórtico de entrada, calzada central y capilla. Entre sus elementos destacan:

Tapias de ladrillo con nichos abovedados. Panteones familiares de estilos art decó, neoclásico, ecléctico y racionalista. Mausoleos monumentales, muchos con esculturas importadas de Italia. Una gran variedad de símbolos cristianos: cruces, ángeles, Cristos y vírgenes.

Monumentos y esculturas El cementerio es considerado un museo a cielo abierto por la riqueza de sus monumentos funerarios. Predomina el mármol de Carrara, así como vitrales, herrería artística y granito. Algunas piezas fueron adquiridas en talleres de otras regiones del país o directamente importadas desde Italia.

Primeros monumentos La primera escultura funeraria en Holguín se erigió en 1794 junto a la iglesia de San Isidoro. En el actual cementerio, las esculturas más antiguas datan de la primera década del . Entre ellas:

1907: Escultura de Juana Campos, viuda de Sánchez, en mármol de Carrara. 1908: Ángel dedicado a Cornelio Rojas Escobar. 1909: Cristo con la cruz a cuestas dedicado a Matilde Silva.

Esculturas destacadas A lo largo del se erigieron numerosas obras, entre ellas:

Busto de Panchito Frexes Mercadé (1913), coronel del Ejército Libertador. Panteón de los Veteranos de la Guerra de Independencia (1927), con una estatua de la República de Cuba. Mausoleo de la familia Menchero (1934), uno de los más grandes y elaborados. Esculturas de Santa Teresita (desde 1938), repetidas en varias tumbas. La Piedad de la familia Palomo López, en mármol de Carrara. Cristo de bronce de la familia García Benítez.

Muchas de estas piezas muestran la influencia de talleres italianos y son consideradas obras de gran valor artístico y patrimonial.

Estado de conservación Actualmente, el cementerio enfrenta problemas de deterioro debido al paso del tiempo, la humedad y el vandalismo. Numerosos mármoles presentan grietas y manchas, la herrería muestra corrosión y algunas esculturas han perdido partes originales.

A pesar de ello, el Cementerio General de Holguín sigue siendo un testimonio invaluable de la historia de la ciudad, donde se entrelazan memoria, arte y tradición funeraria.

Personalidades sepultadas Entre las figuras relevantes enterradas en el cementerio se encuentran:

Combatientes de las guerras de independencia. Veteranos y mártires de la Revolución. Intelectuales y políticos locales. Familias prominentes de Holguín, como los Sánchez, Infante, Palomo, Menchero, entre otros.

Véase también

Catedral de San Isidoro Iglesia San José Cementerios de Cuba

Referencias

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