derecha|miniaturadeimagen|243x243px|Dos hermanas se sientan en las calles marginales de Spitalfields, Londres, alrededor de 1903.
La pobreza infantil es el conjunto de niños que viven sin recursos suficientes en un área determinada, como un país, un continente o todo el mundo. Se aplica a niños de familias pobres y a huérfanos criados con recursos estatales escasos. Unicef estima que 356 millones de niños viven en pobreza extrema. En 2021 se estimaba que mil millones de niños (aproximadamente la mitad de todos los del mundo) veían insatisfecha, por su pobreza, al menos una necesidad esencial, como vivienda, alimentación regular o agua potable.
Los niños tienen más del doble de probabilidades de vivir en la pobreza que los adultos, y los niños más pobres padecen el doble de riesgo de morir antes de los 5 años que los de familias no pobres.
Definición En la mayoría de los países, la definición legal de niño es "persona menor de dieciocho años". Definir culturalmente el final de la infancia es más complejo y deben considerarse factores como el inicio del trabajo, el fin de la escolarización, el matrimonio, la clase social, el género y la raza.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) define a los niños que viven en la pobreza como los que «experimentan privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir y desarrollarse, lo que les impide disfrutar de sus derechos, alcanzar su máximo potencial o participar plenamente en la sociedad».
La definición de ChildFund International (CFI) se basa en la privación (falta de condiciones y servicios materiales), la exclusión (negación de derechos y de seguridad) y la vulnerabilidad (cuando la sociedad no puede combatir eficazmente las amenazas que sufren los niños). Otras organizaciones benéficas también utilizan este enfoque multidimensional para la pobreza infantil, definiéndola como una combinación de factores económicos, sociales, culturales, físicos, ambientales y emocionales. Estas definiciones dan idea de que la pobreza infantil es multidimensional, relacionada con las condiciones de vida de los niños, y que intervienen complejas interacciones del cuerpo, la mente y las emociones.
miniaturadeimagen|350x350px|Un niño lava cubiertos en un charco de agua sucia en Camboya
Medición de la pobreza infantil La forma más fácil de cuantificar la pobreza infantil es estableciendo un umbral de ingresos absoluto o relativo. Si una familia no gana por encima de ese umbral, se considerará que los niños de esa familia viven por debajo de la línea de pobreza. Los umbrales de pobreza absoluta son fijos y generalmente se actualizan solo cuando los precios cambian sustancialmente, pero los umbrales de pobreza relativa se establecen según el ingreso real de la población, que puede variar mucho según los países.
El umbral de pobreza absoluta es el dinero necesario para comprar una cantidad definida de bienes y servicios, y cada umbral generalmente refleja el ingreso mínimo requerido para adquirir las necesidades de la vida. Sin embargo, una familia que gana por encima de un umbral puede elegir no gastar lo suficiente en las necesidades de sus hijos.
Ciertas organizaciones, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, utilizan umbrales de pobreza absoluta para medir la pobreza en los países en desarrollo. Por ejemplo, en junio de 2025 el Banco Mundial lo fija en 3 dólares norteamericanos de ingresos por persona y día. Desde la década de 1960, los EE. UU. han utilizado un umbral de pobreza absoluta ajustado por tamaño y composición familiar para determinar quiénes viven en la pobreza.
Europa y muchos otros países desarrollados utilizan un umbral de pobreza relativa, que suele ser el 50% de la mediana de ingresos del país (en España es del 60%). La pobreza relativa no implica necesariamente que el niño carezca de algo, sino que refleja la desigualdad de ingreso. La pobreza infantil, medida mediante umbrales relativos, solo disminuye si las familias de bajos ingresos se benefician más de los avances económicos que las familias acomodadas.
Las medidas de pobreza infantil que utilizan umbrales de ingresos varían según se mida la pobreza relativa o absoluta y los límites que se apliquen. Si se utiliza una medida absoluta, el 19,9% de los niños estadounidenses de 2005 vivían en la pobreza, mientras que con una medida relativa eran el 21,9%.
Un estudio de 2003 realizado por investigadores de Bristol intentó proporcionar una base científica para medir la privación severa basándose en los niveles de nutrición adecuada, agua potable segura, instalaciones sanitarias decentes, salud, vivienda, educación e información. Se atribuyeron valores medibles a cada indicador y se utilizaron para establecer cuántos niños vivían en la pobreza. Los valores incluyeron: alturas y pesos más de 3 desviaciones típicas por debajo de la mediana internacional, niños con acceso solo a ríos y otras aguas superficiales, sin acceso a inodoros, sin vacunación, sin asistencia médica, habitando en viviendas con más de 5 personas por estancia, sin asistencia a la escuela y sin acceso a periódicos u otros medios de comunicación. De una población de 1 800 millones de niños de países en desarrollo, el 56% se encontraba en al menos una de las situaciones reflejadas por estos indicadores. En África subsahariana y el sur de Asia, este número aumentó a más del 80%, siendo los niños rurales de estas áreas los más afectados.
El Proyecto Vidas Jóvenes investiga la naturaleza cambiante de la pobreza infantil mediante el seguimiento de casi 12000 niños durante 15 años en cuatro países (Etiopía, Perú, Vietnam e India), elegidos para reflejar una amplia gama de contextos culturales, políticos, geográficos y sociales. ] Cada 3 o 4 años, los investigadores recopilan datos sobre la salud, la desnutrición, la alfabetización, el acceso a los servicios y otros indicadores de pobreza de los niños y sus familias.
Hay informes disponibles para estos 4 países que comparan los datos iniciales obtenidos en 2002 con los datos de 2006. Perú, Vietnam e India han crecido económicamente y reducido la pobreza durante este tiempo, pero aún existen grandes desigualdades entre las áreas rurales y urbanas, y entre los grupos étnicos. Esto es particularmente obvio en India, el país con el segundo número más grande de multimillonarios, pero que también alberga al 25% de los pobres del mundo.
Etiopía, uno de los países más pobres del mundo, también ha mostrado un ligero crecimiento económico y una reducción de la pobreza. Todavía existen desigualdades: los niños tienen más probabilidades de estar desnutridos que las niñas y la pobreza absoluta es mayor en las zonas rurales, aunque la pobreza relativa es mayor en las zonas urbanas. Estos datos se recopilaron antes de la sequía de 2008 y del subsiguiente aumento de los precios de los alimentos, que han tenido un grave impacto en la capacidad de Etiopía para nutrir a su población.
miniaturadeimagen|300x300px|Niños de la calle en Filipinas
Enfoque de capacidades y el Índice de desarrollo infantil El enfoque de las capacidades humanas, en el que la pobreza se define por el grado de libertades que posee una persona, ha reavivado el debate entre filósofos y teóricos sobre cómo definir y medir la pobreza. Amartya Sen, creador del enfoque de las capacidades, sostiene que existen 5 libertades fundamentales que deberían estar disponibles para todos los seres humanos: libertades políticas, acceso a mercados para comprar y vender productos, oportunidades sociales, seguridad y garantías de transparencia. También sugiere que todas están interconectadas, pues cada libertad fomenta o potencia las demás.
Además, el enfoque de las capacidades sostiene que el desarrollo debería considerarse un proceso de expansión de las libertades o de eliminación de las principales fuentes de falta de libertad, en lugar de centrarse en mediciones más restringidas, como el crecimiento del producto interior bruto, la renta per cápita o la industrialización.
Según otro planteamiento, el de las necesidades básicas (que en la mayoría de los aspectos es bastante similar al de capacidades) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el objetivo del desarrollo debería ser brindar a todos los seres humanos la oportunidad de una vida plena, que va más allá de abstracciones como el dinero, el ingreso o el empleo. Por lo tanto, la definición y medición de la pobreza en general debe extenderse más allá de mediciones como la renta per cápita. El Índice de Desarrollo Humano es un intento de esta extensión.
Otro intento es el cálculo por parte de una ONG del Reino Unido, Save the Children, del Índice de Desarrollo Infantil (CDI por sus siglas en inglés). El CDI promedia 3 indicadores específicos de la infancia (educación, salud y nutrición) para obtener una puntuación en una escala de 0 (la mejor) a 100 (la peor). Las puntuaciones más bajas son las mejores porque se emplean indicadores como la tasa de mortalidad de menores de 5 años.
Según Save the Children, cada uno de los indicadores fue elegido porque era fácilmente accesible, universalmente comprendido y reflejaba claramente la situación de la infancia. El indicador escogido para la salud es la tasa de mortalidad de menores de 5 años. El seleccionado para la nutrición es el porcentaje de niños menores de 5 años con peso moderada o gravemente bajo (2 o más desviaciones típicas por debajo del peso medio para la edad de la población de referencia). Y el utilizado para la educación es el porcentaje de niños en edad escolar primaria que no están matriculados en la escuela. La BBC considera al CDI la medición más adecuada de la pobreza infantil en lo que se refiere a oportunidades y capacidades.
De los aproximadamente 2 200 millones de niños que en 2010 había en el mundo, aproximadamente uno de cada 2 vivía en la pobreza (contando la extrema y la no extrema). En 2025 más de 500 millones de niños vivían en pobreza extrema. De los 1 900 millones de niños que en 2024 vivían en países en desarrollo, 640 millones carecían de vivienda adecuada; 400 millones no tenían acceso a agua potable y 270 millones no tenían acceso a servicios de salud. En 2003, 10,6 millones de niños murieron antes de cumplir los 5 años, lo que equivale a la población infantil total de Francia, Alemania, Grecia e Italia. 1,4 millones morían anualmente por falta de acceso a agua potable y saneamiento adecuado, mientras que 2,2 millones fallecían por falta de vacunación.
El Índice de desarrollo infantil permite comparar la pobreza infantil en las diferentes regiones del mundo.
Media mundial: 17,5 África: 34,5 Oriente Medio/Norte de África: 11,2 Europa Central y Oriental y Asia Central: 9,2 Asia meridional: 26,4 Asia Oriental: 8,5 América Latina y el Caribe: 6,8 Países desarrollados: 2,1
El CDI en África es el doble de la media mundial, y en el sur de Asia, vez y media. En cambio, en los países desarrollados es una novena parte del promedio mundial.
Sin embargo, en 2013, la pobreza infantil alcanzó niveles récord en Estados Unidos, con 16,7 millones de niños (más del 20%) viviendo en hogares sin seguridad alimentaria. 47 millones de estadounidenses dependían de los bancos de alimentos, un 30% más que en 2007. Los hogares encabezados por madres solteras eran los más afectados. Las zonas de mayor incidencia eran el Distrito de Columbia, Oregón, Arizona, Nuevo México y Florida, mientras que Dakota del Norte, Nuevo Hampshire, Virginia, Minnesota y Massachusetts son donde menos pobreza infantil había. Más recientemente, en 2021, se estima que casi 11 millones de niños viven en la pobreza en Estados Unidos, lo que representa casi un tercio de todas las personas que viven en la pobreza en el país.
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