Vindicación de los derechos del hombre, en una carta al Muy Honorable Edmund Burke; ocasionada por sus reflexiones sobre la Revolución francesa (1790) es un panfleto político escrito por la feminista liberal británica del Mary Wollstonecraft, que ataca a la aristocracia y propugna el republicanismo. La de Wollstonecraft fue la primera respuesta en la guerra de panfletos iniciada por la publicación de Reflexiones sobre la Revolución francesa (1790), de Edmund Burke, una defensa de la monarquía constitucional, la aristocracia y la Iglesia de Inglaterra.
Wollstonecraft atacó no solo a los privilegios hereditarios, sino también a la retórica que utilizó Burke para defenderlos. La mayoría de los detractores de Burke condenaron lo que ellos percibían como una pena muy teatral por María Antonieta, pero Wollstonecraft fue la única que denunció el lenguaje sexista de Burke. Al redefinir lo sublime y lo bello, términos establecidos por el propio Burke en Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello (1756), Wollstonecraft socavó su retórica además de sus argumentos. En su primera crítica abiertamente feminista, que la experta en Wollstonecraft Claudia L. Johnson considera que no ha sido superada en fuerza argumentativa,Johnson, 27; véase también, Todd, 165. Wollstonecraft critica la justificación que hace Burke de una sociedad desigual basada en la pasividad de la mujer.
En su defensa de la virtud republicana, Wollstonecraft invoca el carácter distintivo de la clase media emergente en oposición a lo que ella considera un viciado código de conducta de la aristocracia. Alentada por una creencia ilustrada en el progreso, se mofa de Burke por confiar en la tradición y las costumbres. Describe un país idílico en el que cada familia tiene una granja que cubre sus necesidades. Wollstonecraft contrasta su imagen utópica de la sociedad, dibujada, según ella, con sentimientos genuinos, con el falso tableau teatral de Burke.
Los Derechos del Hombre tuvieron éxito: recibió comentarios en todos los periódicos importantes de la época y la primera edición se agotó en tres semanas. Sin embargo, tras la publicación de la segunda edición (la primera que llevaba el nombre de Wollstonecraft en la portada), las críticas empezaron a evaluar el texto no solo como panfleto político sino como la obra de una mujer escritora. Contrastaban la "pasión" de Wollstonecraft con la "razón" de Burke, y trataban condescendientemente al texto y a su autora. Este análisis de los Derechos del Hombre imperó hasta la década de 1970, cuando las académicas feministas empezaron a leer los textos de Wollstonecraft con mayor cuidado y llamaron la atención sobre su intelectualismo.
Contexto histórico
Controversia de la Revolución thumb|Juramento del Juego de Pelota (1791), por Jacques-Louis David.
Vindicación de los derechos del hombre se escribió en medio del ambiente de la Revolución francesa y de los debates que esta generó en Gran Bretaña. En una animada y a veces virulenta guerra de panfletos, hoy conocida como la Controversia de la Revolución, que duró desde 1789 hasta el final de 1795, los comentaristas políticos británicos discutieron sobre la validez de la monarquía. Un experto se ha referido a este debate como "quizás la última discusión verdadera sobre los fundamentos de la política en Gran Bretaña".Qtd. in Butler, 1. El poder de la agitación popular de la Francia revolucionaria, puesta de manifiesto en sucesos como el Juramento del Juego de Pelota y la toma de la Bastilla en 1789, revitalizaron el movimiento reformista británico, que llevaba moribundo desde hacía una década. Así, se reavivaron los esfuerzos por reformar el sistema electoral británico y distribuir los asientos de la Cámara de los Comunes de manera más equitativa.Barrell and Mee, "Introduction", xi-xii.
Gran parte del vigoroso debate político de la década de 1790 se inició con la publicación de Reflexiones sobre la Revolución francesa, de Edmund Burke, en noviembre de 1790. La mayoría de los comentaristas de Gran Bretaña esperaban que Burke apoyara a los revolucionarios franceses, porque anteriormente había formado parte del partido liberal Whig, crítico con el poder monárquico, un defensor de los revolucionarios americanos y un denunciante de los abusos del gobierno en la India. Al no ser así, el pueblo se conmocionó y sus amigos y defensores se enfurecieron.Butler, 33; Kelly, 85. El libro de Burke, pese a su elevado precio de tres chelines, vendió la sorprendente cantidad de 30 000 copias en dos años.Butler, 34-35. Sin embargo, la famosa respuesta de Thomas Paine, Los derechos del hombre (1792), que se convirtió en grito de guerra para miles de ciudadanos, lo superó ampliamente, al vender más de 200 000 copias.Butler, 108.
Derechos del hombre de Wollstonecraft se publicó tan solo unas semanas después de las Reflexiones de Burke. Mientras Burke apoyaba a la aristocracia, la monarquía y la Iglesia establecida, los liberales como William Godwin, Paine y Wollstonecraft defendían el republicanismo, el socialismo agrario, la anarquía y la tolerancia religiosa.Butler, 1. La mayoría de los que terminarían llamándose radicales defendían objetivos similares: libertades individuales y virtud cívica. También les unían las mismas críticas: la oposición al belicoso "interés territorial" y su papel en la corrupción del gobierno, y la oposición a una monarquía y una aristocracia que, según ellos, se apoderaban ilegalmente del poder del pueblo.Butler, 3-4.
1792 fue el "annus mirabilis del radicalismo del siglo XVIII": se publicaron sus textos más importantes, y la influencia de las asociaciones radicales, como la London Corresponding Society (LCS) y la Society for Constitutional Information (SCI), estaba en su punto álgido.Butler, "Introductory essay", 7; véase también Barrell y Mee, "Introduction", xii. Sin embargo, no fue hasta que estos grupos de clase media y obrera formaron una alianza con la más distinguida Friends of the People Society que el gobierno mostró interés. Tras la formación de esta alianza, el gobierno, dominado por los conservadores, prohibió los textos sediciosos. Tan solo en la década de 1790 se produjeron más de 100 procesamientos por sedición, un aumento drástico sobre las décadas anteriores.Barrell y Mee, "Introduction", xiii. El gobierno británico, temeroso de un alzamiento similar al de la Revolución francesa, dio pasos todavía más drásticos para sofocar a los radicales: hicieron más arrestos policiales y se infiltraron en los grupos radicales; amenazaron con "revocar las licencias a los taberneros que seguían acogiendo a las sociedades de debate político y vendiendo literatura reformista"; interceptaron el correo de "disidentes sospechosos"; apoyaron a los grupos que saboteaban los eventos radicales; y atacaron a los disidentes en la prensa.Keen, 54. Los radicales percibieron este periodo, que incluía a los famosos juicios por traición de 1794, como "la institución de un sistema de TERROR, casi tan atroz en sus rasgos, casi tan gigante en su talla e infinitamente más pernicioso en su tendencia, de lo que nunca conoció Francia".Qtd. in Barrell and Mee, "Introduction", xxi.
Cuando, en octubre de 1795, una multitud lanzó basura e insultó a Jorge III, demandando un cese de la guerra con Francia y una bajada del precio del pan, el Parlamento aprobó inmediatamente las "leyes mordaza" (la Seditious Meetings Act y la Treasonable Practices Act, también conocidas como las "Two Acts"). Bajo estas leyes, era casi imposible mantener reuniones públicas, y los discursos quedaron muy reducidos en aquellas que se celebraron.Barrell y Mee, "Introduction", xxxv; Keen, 54. El radicalismo británico fue silenciado con efectividad durante el final de la década de 1790 y la década de 1800. No fue hasta la siguiente generación que se pudo promulgar una reforma real.Butler, "Introductory essay", 3.
Las Reflexiones de Burke
thumb|left|Portada de Reflexiones sobre la Revolución francesa, de Burke (1790).
Publicado en parte como respuesta al sermón del clérigo disidente Richard Price, que celebraba la revolución francesa, y en parte como respuesta a una petición de consejo de un joven francés, Reflexiones sobre la Revolución francesa de Burke defiende el gobierno aristocrático, el paternalismo, la lealtad, la caballerosidad y la primogenitura. Él veía la Revolución francesa como un derrocamiento violento de un gobierno legítimo. En sus Reflexiones, argumenta que los ciudadanos no tienen el derecho a rebelarse contra su gobierno, porque las civilicaciones, incluidos los gobiernos, son el resultado de un consenso social y político. Si las tradiciones de una cultura fueran cuestionadas continuamente, afirma, el resultado sería la anarquía.
Burke critica a muchos pensadores y escritores británicos que aplaudieron las primeras etapas de la Revolución francesa. Mientras muchos radicales comparaban la revolución con la propia Revolución Gloriosa británica de 1688, que había restringido los poderes de la monarquía, Burke afirma que la analogía histórica más apropiada era la guerra civil inglesa (1642–1651), por la que Carlos I fue ejecutado en 1649.Butler, 1-2; 33-34. Sin embargo, en el momento en que Burke escribía esto, se había producido muy poca violencia revolucionaria; más preocupado por persuadir a sus lectores que por informarles, exageró enormemente este elemento de la revolución como efecto retórico. En su Indagación sobre lo sublime y lo bello, había afirmado que "las nociones grandes e inexactas transmiten mejor las ideas", y para generar miedo en el lector, construyó en sus Reflexiones la escena de un Luis XVI y una María Antonieta forzados en su palacio a punta de espada. Cuando en Francia se desencadenó de hecho la violencia en 1793 durante el Reinado del Terror, Burke fue considerado como un profeta.Butler, 33-34.
Burke también critica el conocimiento asociado con los philosophes franceses; sostiene que las ideas nuevas no deben ser probadas en la sociedad con el objetivo de mejorarla, en imitación de la emergente disciplina de la ciencia, sino que las poblaciones deben fiarse de la costumbre y la tradición.
Redacción y publicación de Derechos del hombre En el anuncio impreso al comienzo de Derechos del hombre, Wollstonecraft describe cómo y por qué los escribió:
Para que el panfleto se pudiera publicar en cuanto ella terminara de escribirlo, Wollstonecraft escribió frenéticamente mientras su editor, Joseph Johnson, imprimía las páginas. Sin embargo, a mitad del trabajo, dejó de escribir. Un biógrafo lo describe como una "pérdida de valor"; Godwin, en sus Memorias de Wollstonecraft, lo describe como "un acceso temporal de letargo e indolencia".Godwin, 73. Johnson, quizás lo bastante astuto a esas alturas de su amistad para saber cómo animarla, acordó deshacerse del libro y le dijo que no se preocupara. Avergonzada, se apresuró en terminarlo.Todd, 164; véase también Johnson, 26.
Derechos del hombre de Wollstonecraft se publicó de manera anónima el 29 de noviembre de 1790, convirtiéndose en la primera de entre cincuenta y setenta respuestas a Burke de varios autores.Furniss, 60; Taylor, 7; Sapiro, 23; Myers, 113. Solo tres semanas después, el 18 de diciembre, se publicó una segunda edición, esta vez con su nombre en la página de título.Furniss, 60. Wollstonecraft le dedicó tiempo a editar la segunda edición, en la cual, de acuerdo con la biógrafa Emily Sunstein, "agudizó su ataque personal a Burke" y cambió gran parte del texto de primera persona a tercera persona; "también añadió un código no partidista criticando a los liberales hipócritas que hablan de igualdad pero se pliegan ante los poderes establecidos".Sunstein, 198.
Estructura y argumentos principales thumb|Edmund Burke, pintado en el estudio de Sir Joshua Reynolds (1771).