Los espectáculos sexuales son una forma de presentación artística en vivo en la que uno o más artistas tienen parte en algún tipo de acto sexual, usualmente sobre el escenario, para el entretenimiento o la satisfacción sexual del público. Los artistas reciben pagos por estos actos bien por parte de los espectadores o por parte de los organizadores del espectáculo. En el , espectáculos sexuales en línea interactivos y en vivo se han hecho cada vez más populares, a menudo llevados a cabo por modelos de cámara web.

Historia Los espectáculos sexuales tienen una larga historia que se remonta a la antigüedad. En la antigua Grecia, por ejemplo, las representaciones eróticas se incluían a veces en obras de teatro y festividades en honor al dios Dioniso. De igual manera, en la antigua Roma, espectáculos eróticos se celebraban a veces en banquetes y celebraciones.

Durante los siglos siguientes, los espectáculos sexuales evolucionaron en respuesta a los cambios culturales y sociales.

En el , el movimiento de la Belle Époque en Europa dio origen a espectáculos de cabaret con bailarinas y representaciones eróticas, como el famoso Moulin Rouge de París.

En el , los espectáculos sexuales continuaron evolucionando con la aparición del cine erótico y pornográfico, así como de los espectáculos de estriptis y burlesque.

Contenido La variedad de espectáculos sexuales es amplia. En un extremo del espectro, tales espectáculos pueden consistir en poco más que bailes artísticos al desnudo. En el otro extremo, pueden involucrar la realización de actividades sexuales explícitas frente a un público. Puede tratarse de espectáculos privados para una sola persona o llevarse a cabo ante un público de cincuenta personas o más. En algunos casos, es posible que ocurra contacto físico entre el público y el o los artistas.

La actividad sexual implicada puede incluir actos de autoerotismo reales o simulados, o actos sexuales con otro artista. El acto puede hacerse en un estilo teatral o al estilo de un peep show. Los espectáculos sexuales a menudo se solapan con otros sectores de la industria del sexo. Por ejemplo, un club de estriptis puede ofrecer también espectáculos sexuales en vivo, o una prostituta puede ofrecerse a realizar actos sexuales con otra prostituta para satisfacer a un cliente.

Ubicaciones derecha|miniaturadeimagen|Espectáculo sexual Casa Rosso en Ámsterdam, septiembre de 2015 En la década de 1950, en La Habana, Cuba, en medio de la segunda presidencia de Fulgencio Batista, se hacían espectáculos sexuales semilegales y teatros con pornografía en vivo, tales como el Teatro Shanghái o el Cabaré Tokio. El novelista inglés Graham Greene, en su autobiografía Ways of Escape, describió «el Teatro Shanghái donde por un dólar y veinticinco centavos se podía ver un cabaré al desnudo de extrema obscenidad con películas de lo más pornográficas en los intermedios».

Durante las décadas de 1960 y 1970, Vientián, capital de Laos, se hizo famosa por espectáculos sexuales en los llamados bares de «espectáculos de ping pong» () durante la guerra de Vietnam. En este tipo de espectáculos, mujeres en escena usan sus músculos pélvicos para apretar o eyectar objetos desde sus cavidades vaginales, típicamente pelotas de ping pong. El escritor de viajes Paul Theroux describió un bar de estos en Vientián en 1973 en los siguientes términos: «Tus ojos se acostumbran a la oscuridad y ves que la camarera está desnuda. Sin previo aviso, salta a una silla, se mete un cigarrillo en la vagina y lo enciende, dándole caladas contrayendo sus pulmones uterinos». El periodista británico Christopher Robbins escribió asimismo respecto a The White Rose, un célebre bar de Vientián durante la guerra, afirmando que tenía espectáculos en los que las mujeres usaban sus genitales para fumar cigarrillos y lanzar pelotas de ping pong.

A finales del , se observó un notorio aumento en el número de espectáculos de sexo en vivo en el centro de las ciudades de Melbourne, Australia, y Toronto, Canadá.

En Alemania, alrededor de Reeperbahn, el barrio rojo de la ciudad de Hamburgo, hubo alguna vez varios teatros sexuales (Salambo, Regina, Colibri, Safari) en la calle (lit., «de la Gran Libertad»), en los que se presentaban espectáculos sexuales en vivo. Sin embargo, para 2007, el Safari era el único teatro con este tipo de espectáculos que quedaba en toda Alemania y cerró sus puertas finalmente en 2013.

En los Países Bajos, hay tres grandes locales que ofrecen espectáculos sexuales en el barrio rojo de De Wallen, en Ámsterdam: el Bananen Bar, un bar de camareras, así como los teatros Moulin Rouge y Casa Rosso, que tienen actos sexuales en escena y variantes del espectáculo de ping-pong. El Casa Rosso tiene espectáculos sexuales en vivo de 90 minutos, compuestos por nueve actos diferentes, que incluyen a una mujer fumando un puro con su vagina, una dominatrix humillando a un voluntario del público y una pareja teniendo sexo en un escenario giratorio.

En Tailandia, lugares como el barrio rojo Patpong en Bangkok, el barrio rojo Walking Street en Pattaya, el de Bangla Road en Phuket y el de Ta Pae Gate en Chiang Mai cuentan con numerosos lugares en los que se ofrece espectáculos de ping-pong. La expresión «ir a Bangkok» a veces se usa como eufemismo en países occidentales como los Estados Unidos para referirse a «ir a un espectáculo sexual en vivo».

Legalidad y regulación La legalidad de los espectáculos sexuales varía considerablemente de un país a otro e incluso de una región a otra dentro de un mismo país. Los espectáculos sexuales están sujetos a leyes diversas, tales como requisitos de licencia, y sus ubicaciones están sujetas a regulaciones locales de zonificación.Por ejemplo, en el Reino Unido, este tipo de establecimientos requieren una Licencia de establecimiento sexual del concejo municipal bajo la ley Local Government (Miscellaneous Provisions) Act 1982, y los locales requieren licencia bajo la ley Licensing Act 2003. En algunos países, estos espectáculos son legales y están regulados, mientras que en otros pueden ser ilegales o estar restringidos según la naturaleza del espectáculo y la edad de los participantes. En algunas jurisdicciones se considera que los espectáculos sexuales constituyen prostitución. Las leyes y regulaciones relativas a los espectáculos sexuales también pueden variar en función de factores como la protección de las trabajadoras sexuales, salud pública o la moralidad social.

Si bien en términos legales puede ser difícil diferenciar entre espectáculos sexuales y prostitución, el hecho de que los espectáculos se repitan se ha usado en algunos casos en los Estados Unidos para argumentar que constituyen una forma de publicación, lo que puede otorgarles cierto grado de protección legal bajo la Primera Enmienda a la Constitución de ese país. En Europa, los espectáculos sexuales en vivo en Europa se han hecho menos comunes desde 2010, debido en parte al aumento en las restricciones legales. En Alemania, por ejemplo, los espectáculos sexuales comerciales en vivo son ilegales desde 2015.

Los contenidos de los espectáculos sexuales pueden estar también sujetos a leyes nacionales y locales sobre obscenidad así como otras leyes. Algunos lugares permiten el estriptis, pero no que haya actividad sexual, otros solo permiten actos sexuales simulados o actos autoeróticos, mientras que otros permiten que se muestre en vivo cualquier acto que sea legal en material pornográfico grabado. En términos generales, a partir de 2010, los actos autoeróticos son el tipo de acto sexual en vivo legalmente disponible más común. En algunas ciudades y países del mundo, los actos sexuales en vivo entre varios artistas son legales. En el mismo sentido, los actos sexuales por webcam están prácticamente desregulados.

Controversia y crítica Los espectáculos sexuales han generado controversia y críticas por diversas razones. Algunos consideran que estos espectáculos constituyen una forma de explotación sexual, especialmente cuando involucran a trabajadoras sexuales que son coaccionadas u obligadas a participar. Otros se preocupan por los posibles efectos en la salud mental y física de los participantes, así como por cómo estos espectáculos pueden contribuir a la propagación de infecciones de transmisión sexual. Las críticas feministas también señalan que muchos espectáculos sexuales refuerzan estereotipos de género y cosificación o reducción de la mujer a ser vista como un «objeto sexual». Por otra parte, algunos defensores del movimiento feminista prosexo argumentan que los espectáculos sexuales pueden ser una forma de expresión artística y liberación sexual tanto para los artistas como para los espectadores, y pueden ayudar a romper tabúes y estigmas que rodean la sexualidad.

Véase también

BDSM Club swinger Teatro Mitchell Brothers O'Farrell

Referencias

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